Toque de queda ante baño de sangre en Bangkok
Por: Charly Morales Valido

Bangkok, 16 may (PL) El Ejército impondrá hoy un toque de queda para frenar el estado de guerra imperante en Bangkok, donde dos “zonas de fuego libre” hacen más peligrosa aún esta ofensiva sin retroceso del gobierno.

El acosado primer ministro Abhisit Vejjajiva enfatizó que “no hay marcha atrás” en la represión militar contra el movimiento opositor Camisas Rojas, cuyas protestas paralizan la capital hace dos meses.

El conflicto que el gobierno pensó inicialmente solucionar por inercia ha dejado ya medio centenar de muertos, y ya el ejército amenazó con el desalojo violento de los manifestantes, gente humilde en su mayoría.

Solo este fin de semana han muerto 24 personas, y los distritos de Ratchaprarop y Din Daeng fueron declarados “zonas de fuego libre”, o sea, los militares tienen autorización para disparar a matar.

El principal reducto opositor, Ratchaprasong, permanece bloqueado desde ayer al paso de comida, agua o electricidad, y los intentos de reabrir las líneas de suministro terminan en batallas urbanas.

Abhisit insiste en que el acantonamiento de los Rojos propicia la acción de terroristas infiltrados, un recurrente chivo expiatorio cuya existencia el gobierno nunca ha demostrado.

Los militares aseguran que los terroristas usan a campesinos y obreros como escudo humano para atacar a las tropas con cócteles molotov, piedras y objetos que sirvan como proyectiles.

El coronel Sansern Kaewkamnerd, vocero del centro gubernamental de emergencias, achacó las 24 muertes a broncas internas entre los Camisas Rojas y a disparos que los soldados hacen sin intención de matar.

La versión de los “muertos sin intención” irrita a la oposición y despierta escepticismo entre los reporteros, que también cuestionan la excusa castrense de la “defensa propia”.

De hecho, el detonante de esta violencia fue un balazo disparado por un francotirador al general disidente Khattiya Sawasdipol, más conocido como She Daeng, quien asesoraba la defensa de Ratchaprasong.

Además del toque de queda, el Ejército dio hasta media tarde del lunes a los manifestantes para abandonar dicho reducto opositor, y llamó a la prensa y a la Cruz Roja a exhortar la salida de mujeres y niños.

Un vocero de los Camisas Rojas ratificó la intención de proseguir las protestas y de invocar la ayuda del rey Bhumibol Adulyadej, cuya mediación evitó una masacre durante los disturbios de 1982.

Mientras, los familiares del depuesto premier Thaksin Shinawatra huyeron hacia Singapore, aunque aún es incierto el paradero del fugitivo ídolo de los manifestantes.

La paralización de la capital tras dos meses de protestas obligó a Abhisit a proponer la llamada Hoja de Ruta a la reconciliación nacional, con elecciones anticipadas el 14 de noviembre.

Sin embargo, los líderes opositores desconfiaron de la oferta y exigieron el arresto del viceprimer ministro Suthep Thaugsuban, a quien acusaron de ordenar una refriega que dejó 25 muertos y 800 heridos el pasado 10 de abril. El gobierno revocó entonces su propuesta de elecciones y ordenó el desalojo de Ratchaprasong a como diera lugar, desencadenando el caos que mantiene a todo el mundo pendiente de Tailandia.