Ucrania recibirá gas barato porque permitió a flota de Rusia quedarse en su territorio
Por: Konstantín Símonov,

RIA Novosti*

Las largas y complejas negociaciones sobre los precios del gas ruso para Ucrania finalizaron con resultados imprevistos. Rusia concedió a Ucrania una rebaja del 30% al precio de gas fijado un contrato firmado el 19 de enero de 2009. Y a cambio, Ucrania prorrogó la estadía en su territorio de la Flota rusa del Mar Negro por 25 años, después de 2017.Las autoridades de ambos países no ocultaron a la opinión pública que estos dos acuerdos están vinculados, como quedó en evidencia el pasado 22 de abril, durante la reunión de trabajo del presidente ruso, Dmitri Medvédev, con su homólogo ucraniano, Víctor Yanukóvich, en la ciudad de Járkov (Ucrania).

Según Medvédev, los asuntos relacionados con la Flota rusa y el gas están vinculados técnicamente. “El descuento concedido cubrirá parcialmente el arriendo de las instalaciones navales de Sebastopol usadas actualmente por la Flota rusa del mar Negro. La vinculación no es política, sino técnica, porque se trata de dinero”, dijo Medvédev.

Este acuerdo es muy importante. No fue el consorcio energético ruso Gazprom que concedió a Ucrania la rebaja del 30%, sino el Estado ruso que financiará ese descuento del presupuesto nacional. Kiev estará exento del arancel de exportación, que es de un 30% sobre el precio del gas suministrado.

Gazprom no obtuvo beneficios tras la revisión del contrato, tampoco consiguió la posibilidad de controlar los depósitos subterráneos de gas ni el acceso a los consumidores.

Pero por otro lado, no perdió nada. El Estado ruso resolvió el problema de la estancia de la Flota rusa del Mar Negro y por eso tiene que pagar. Parece lógico. Pero ¿es comparable la importancia que tiene este acuerdo para cada parte?

Rusia hizo una concesión exclusiva a Ucrania. Es importante que Ucrania quede sometida a la dinámica de precios de gas que establecen las reglas del mercado. Es decir, los precios europeos al gas suministrado menos los gastos de transporte.

Gazprom propuso aplicar el mismo principio a la formación de los precios de gas en el mercado ruso con dos restricciones.

La indexación clásica que permite mantener una relación entre el gas natural y los combustibles concurrentes dejará de aplicarse en Rusia. El método que se prevé utilizar para la fijación de precios del gas ruso será el así llamado net back, es decir, los costos de transporte y de distribución serán deducidos del precio medio de gas en el mercado final.

Sin embargo, el precio del gas en el mercado europeo permanece ligado al precio de petróleo, por eso la diferencia no es notable. Además, Rusia paga a Ucrania por el tránsito de gas. Es más, el coeficiente de pérdidas por precios de paridad se aplicará en el mercado interno hasta 2014 (0,6 en 2011, 0,7 en 2012, 0,9 en 2013, respectivamente).

Así las cosas, los mecanismos de formación de precios del gas para Ucrania serán casi iguales a los que se aplican en el mercado ruso. Es un gran avance.

Por esta misma razón, una parte de la élite y la población rusa puede pensar que, al firmar estos acuerdos, Rusia intenta atar a Ucrania en corto, lo que dará lugar a distintas sensibilidades presentes en la sociedad.

La comunidad rusa ha adoptado dos posturas principales con respecto a Ucrania. Los pragmáticos creen que Moscú no debería hacer concesiones a Kiev. Los románticos afirman que es inoportuno negociar problemas financieros con sus vecinos.

Los últimos deben quedarse satisfechos con la firma de los acuerdos mencionados. Sin embargo, cabe recordar que es Rusia que tiene que pagar, y pagar mucho.

Es fácil hacer los cálculos. Ucrania se comprometió a comprar 36.500 millones de metros cúbicos de gas ruso en 2010 (incluidos los 6.500 millones de metros cúbicos que fueron pagados en el primer trimestre y no se toman en consideración). En lo que resta del año (de abril a diciembre), Ucrania intenta comprar 30.000 millones de metros cúbicos de gas por el precio de unos 340 dólares por 1.000 metros cúbicos. Al fin y al cabo, la rebaja del 30% le costará a Rusia unos US$3.090 millones.

Es posible resarcir los gastos en el mercado interno. Parece que no por casualidad el consejo de administración de Gazprom discutía las condiciones y técnica de aplicación del principio de paridad de beneficios obtenidos por la exportación de gas y su venta en el mercado interno, mientras que los presidentes de Rusia y Ucrania firmaron nuevos acuerdos.

Gazprom tiene la intención de aumentar sus ingresos e impuestos que pueden compensar las pérdidas sufridas por Moscú como resultado del cumplimiento de sus compromisos con Ucrania.

Es también importante que el acuerdo suplementario sea vigente durante todo el plazo de vigencia del contrato, es decir, hasta 2020. Ucrania consume unos 40.000 millones de metros cúbicos de gas anualmente, lo que implica un descuento anual de unos 4 mil millones de dólares.

Los compromisos asumidos por Rusia a tan largo plazo suscitan un verdadero interés y dan lugar a las interpretaciones de los acuerdos ruso-ucranianos que, de hecho, no tienen nada que ver con lo romántico.

Recordemos que, el pasado 9 de abril, Rusia, comenzó el tendido del tramo marítimo del gasoducto Nord Stream. También se prevé la construcción del proyecto South Stream. La capacidad acumulada de ambos gasoductos es de unos 118.000 millones de metros cúbicos. Es más que el volumen del gas exportado a través de Ucrania estipulado en el contrato ruso-ucraniano (110.000 millones de metros cúbicos). Esto quiere decir que una vez construidos ambos gasoductos, Rusia no necesitará más a Ucrania como país de tránsito.

Ucrania comprenderá esa situación en breve. Sin embargo, mientras continúe la construcción de los gasoductos, es imposible exportar el gas a Europa sin recurrir a la ayuda ucraniana.

Se puede pronosticar que Ucrania bien pueda aprovecharse de su monopolio. Entonces, es posible que la prórroga de la presencia en el territorio ucraniano de la Flota rusa del Mar Negro haya sido un objetivo secundario de Moscú que decidió pagar a Ucrania una bonificación para hacerla comportarse como un país civilizado hasta 2020.

Es imprevisible el desarrollo de acontecimientos después de que Rusia finalice la construcción del Nord Stream y South Stream y deje de necesitar el gasoducto ucraniano.

El tiempo dirá qué es más importante en las relaciones ruso-ucranianas, el origen común o el gasoducto.

* Konstantín Símonov es director general de la Fundación rusa para seguridad energética