El terrorismo contra Evo Morales
Kaos.Bolvia-Cambio

A un año de las investigaciones el Ministerio Público estableció que evidentemente hubo un plan para matar al Presidente y dividir Bolivia. El 16 de abril de 2009, la Policía Boliviana, en una operación de élite, desbarató la organización criminal que era financiada por grupos logieros de Santa Cruz y cuyo fin era independizar Santa Cruz usando como estrategia la demanda de autonomía. Los financiadores del grupo están prófugos, además de los intermediarios. A un año de las investigaciones, el Ministerio Público estableció que evidentemente hubo un plan para matar al Presidente y dividir Bolivia.

Ignacio Villa, alias ‘el Viejo’, fue el primero en revelar las intenciones separatistas de Eduardo Rózsa Flores y su grupo de mercenarios.

Eran las 04.30 de la madrugada del 16 de abril de 2009 cuando una operación de élite de la Policía Boliviana desarticuló la célula terrorista liderada por Eduardo Rózsa Flores, integrada por bolivianos y extranjeros, que pretendía armar una guerra civil y separar a Santa Cruz del país.

La incursión policial permitió descubrir el plan separatista que había sido diseñado por las logias Caballeros del Oriente y Toborochi y encargada para su ejecución a la organización criminal de Rózsa.

Esa madrugada del 16 de abril en la capital oriental, los efectivos de la Policía, tras desbaratar a la célula mercenaria, descubrieron también un arsenal de explosivos, armas y municiones en el stand de la telefónica Cotas, cuartel general de Rózsa y sus amigos extranjeros.

La operación policial fue realizada luego de varios meses de trabajo de inteligencia que verificó la existencia de la organización y los fines que perseguía.

El punto clave para la acción policial fue el atentado a la casa del cardenal Julio Terrazas, perpetrado el 15 de abril por el grupo irregular de Eduardo Rózsa, de acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía.

La intervención policial en el hotel Las Américas fue respondida con balas por los miembros del grupo separatista, y en el intercambio de fuego murieron Eduardo Rózsa (boliviano-croata); Michael Martin Dwyer (irlandés) y Arpad Magyarosi (rumano). Fueron aprehendidos Francisco Tadic y Elot Toazo, que no opusieron resistencia a la detención.

A un año de la desarticulación del grupo criminal, la investigación del Ministerio Público estableció, mediante declaraciones de testigos implicados en el caso terrorismo y pruebas documentadas recolectadas, que evidentemente se armó un plan para dividir Bolivia y matar al presidente Evo Morales.

El primer testigo que dio la pista sobre los objetivos separatistas fue Ignacio Villa Vargas, alias ‘el Viejo’, considerado uno de los testigos clave de la organización criminal porque estaba infiltrado en la célula terrorista.

Un año después, esa revelación fue confirmada por la declaración de otro implicado en el caso separatismo, Marco Antonio Monasterio, quien no sólo habló del macabro plan, sino también de quiénes financiaban a la organización criminal, los miembros de las logias Caballeros del Oriente y Toborochi, tíos y primos.

Los datos encontrados en la computadora de Eduardo Rózsa revelan que el boliviano-croata buscaba separar a Santa Cruz del país a partir de una defensa paramilitar leal y armada capaz de estructurar una red de mando seguro y confiable en toda la estructura política-administrativa del departamento.

El plan de organización territorial y asignación de responsabilidades del grupo terrorista buscaba segmentar Bolivia por regiones geográficas y división política para facilitar las tareas de control, planeamiento y ejecución.

La idea era dividir en principio al departamento de Santa Cruz por afinidades geográficas, comunicaciones, idiosincrasia y características étnicas y sociales.

El poder de mando en el plan secesionista estaba centrado en una estructura de tipo celular, donde estaban varios miembros comandados por una sola cabeza, de la que dependía el grupo de Rózsa Flores.

SISTEMA DE INTELIGENCIA

El plan separatista impulsado por las logias cruceñas también tenía diseñado un sistema de seguimiento e inteligencia con el objetivo de independizar Santa Cruz, tal como lo revelara Eduardo Rózsa en una entrevista con el periodista Andreas Keppes.

Según muestran los documentos encontrados en los ambientes de la Feria Exposición de Santa Cruz (Fexpocruz), con el asesoramiento de militares en servicio activo y pasivo se activó el denominado sistema de inteligencia y contrainteligencia (MIL-SIR).

Los financiadores del terrorismo tenían diseñado un sistema con actividades definidas de inteligencia, contrainteligencia, operaciones psicológicas abiertas y encubiertas, y de inteligencia táctica y estratégica.

Estas revelaciones motivaron a su vez el surgimiento de corrientes que, mediante medios de comunicación, buscaron entorpecer la investigación del separatismo.

$us 20 millones para ‘defender’ Santa Cruz

Las más recientes indagaciones del caso terrorismo establecieron que el camuflado grupo de campaña proautonómica La Torre, conformado por cívicos y empresarios cruceños, financió las actividades separatistas del mercenario Eduardo Rózsa.

Las declaraciones tomadas a Juan Kudelca, Svonko Matkovic Rivera y Marco Antonio Monasterio sirvieron para ratificar que hubo patrocinadores económicos del plan para separar a Santa Cruz de Bolivia que eran parte de esa organización.

El testimonio de Kudelca dejó establecido que Branko Marinkovic fue uno de los principales financiadores, con cerca de 200.000 dólares, junto a Hugo Achá y Luis Hurtado Vaca, entre otros, que tuvieron como nexos de sus actividades con el mercenario a Alejandro Melgar y Alejandro Brown.

Por otro lado, Matkovic Rivera aseveró que Rózsa demandó 20 millones de dólares para la compra de armamento, apoyo logístico y manutención, y entrenamiento de personal.

Unos días después, Monasterio reveló que entre los promotores y financiadores del plan separatista estuvieron algunos miembros de la logia Caballeros del Oriente, que tiene control sobre varias instituciones, como con Rubén Costas en la Prefectura de Santa Cruz y otros instalados en Cotas, la CAO, la CRE y Saguapac, por citar algunas. El Ministerio Público presume que algunos afiliados a la logia Toborochi también están involucrados en los hechos.

Los vinculados hicieron varios aportes para trasladar al país, hospedar, alimentar, equipar y armar a Eduardo Rózsa Flores y sus colaboradores, Arpad Magyarosi, Elod Toazo, Mario Tadic y Michael Dwyer.

Militares y policías asesoraron al grupo de Eduardo Rózsa

El grupo separatista conformado en la capital cruceña tuvo el respaldo de militares y policías del servicio activo y pasivo que se prestaron a ser asesores en la elaboración del llamado plan de defensa de Santa Cruz.

La información surgida de equipos computarizados incautados que manejaba Eduardo Rózsa establece que entre los involucrados estuvieron el general de división Raúl Gantier Pacheco y el general de brigada Bernardo Chávez Ortiz.

La investigación del Ministerio Público reveló los nombres de más implicados, como los generales Gary Prado Salmón y Lucio Áñez, así como el ex comandante de la Fuerza Aérea Boliviana Herlan Camacho y Gelafio Santiesteban, padre e hijo.

La participación de policías fue establecida con el nombramiento en algunas declaraciones de los ex coroneles Juan Alberto Tórrez, Freddy Torrico y Wilfredo Torrico, entre otros, cuya identidad todavía no fue revelada por el Ministerio Público.

El grupo irregular de Rózsa tomó contacto con todos ellos puesto que consideró que sus conocimientos en cuanto a instalaciones militares y policiales eran fundamentales para elaborar su plan separatista.

La información que le fue proporcionada, por ejemplo, estableció que la Octava División de Ejército, con sede de Santa Cruz, tenía bastante armamento y estaba poco protegida.

El mercenario recibió incluso datos de que había militares rusos, cubanos y venezolanos supuestamente incrustados en cuarteles de Pando y Beni. Por otro lado, Rózsa tuvo acceso a informes que aseguraban que los soldados estaban tratados mejor que nunca, pero había oficiales de mandos más altos que tenían descontento por tener que responder a extranjeros.

El grupo de respaldo de Rózsa incluía al militar boliviano-croata Mario Tadic, quien actualmente guarda detención preventiva.

El involucrado fue reclutado por ser un experto en el manejo de explosivos y armamento antitanques. El otro encarcelado por su vinculación con el caso es Gelafio Santiesteban Stroebel, quien es especialista en combate cuerpo a cuerpo.