Un análisis del armamento contenido en el nuevo Tratado START
Por: Ilia Kramnik,
RIA Novosti.

Rusia y EEUU firmaron el 8 de abril pasado el tan largamente esperado documento sobre control de armamentos estratégicos.El Tratado «Medidas para la sucesiva reducción y limitación de los armamentos estratégicos ofensivos» (START) representa en sí un paquete de dos documentos: el Tratado propiamente dicho, de 12 páginas de extensión y el protocolo, de 138, donde se desarrollan las cláusulas empleadas en el documento y se establecen los procedimientos para su cumplimento y control.

La mayor parte del documento es terreno para los especialistas en la materia, sin embargo, el primer capítulo, donde se plantean los términos del acuerdo, es la que tiene un mayor interés para el gran público. Prácticamente, hoy es el único cuerpo legal de términos, sobre el que hay que apoyarse para hablar del armamento nuclear estratégico.

En relación al término «Base para misiles balísticos intercontinentales», como ya es sabido, en el nuevo Tratado START no hay limitación de territorialidad para la instalación de sistemas de misiles móviles con base en tierra (clases Topol, Topol-M y Yars). El artículo IV del tratado especifica que todas las instalaciones para el lanzamiento de misiles intercontinentales deben estar ubicadas en estas «bases para misiles balísticos intercontinentales».

En el protocolo, las «bases para misiles balísticos intercontinentales» referidas a instalaciones móviles, son «regiones, donde hay una o más instalaciones y una base de servicio técnico relacionada con ellas».

A diferencia del Tratado START-1, en el nuevo no está definido el tamaño máximo de la zona de instalación, ni la cantidad tope permitida de zonas, ni siquiera si puede haber instalaciones fuera de estos sectores.

Llegados a este punto, es de interés hacer un repaso de los principales elementos de la triada nuclear:

La definición de misil balístico intercontinental (sigla en inglés ICBM) no ha cambiado, a saber, aquellos misiles con base en tierra y con un alcance superior a los 5.500 kilómetros. Esta cifra no es producto del azar, sino que es la distancia más cercana entre Rusia y la parte continental de EEUU (a excepción de Alaska).

Se entiende por bombardero estratégico, un bombardero con autonomía de vuelo igual o superior a los 8.000 kilómetros y/o, con misiles aire-tierra de largo alcance (superior a los 600 km).

La autonomía de vuelo de estos bombarderos les permite, con un solo repostaje en el aire, despegar del territorio de Rusia, eliminar un hipotético objetivo situado, por ejemplo, en América del Norte y volver a su base. En este sentido hay que señalar que la definición de bombardero estratégico ha venido cambiando, ampliándose periódicamente la autonomía de vuelo desde la década de los 70, desde el momento de las primeras negociaciones entre EEUU y Rusia sobre limitaciones de armamentos estratégicos.

Durante estas conversaciones, hubo momentos de gran tensión en torno al bombardero soviético TU-22M3, cuya autonomía es de 7.000 kilómetros. Los Estados Unidos insistieron en incluirlo en la lista de bombarderos estratégicos, sólo cediendo en su postura después de que la URSS accediera a no instalarles varillas para el repostaje aéreo.

El concepto de misil balístico intercontinental lanzado desde submarinos (sigla en inglés SLBM) básicamente se limita a su alcance, que debe ser superior a los 600 kilómetros. Esta reducción con respecto a los ICBM es lógica y se explica por la movilidad y el sigilo de los submarinos, que les permiten acercarse a los blancos sin ser detectados. Esto, es una ventaja estratégica fundamental que los sitúa por encima de los ICBM.

Esas mismas ventajas tienen los misiles de crucero de largo alcance, por eso el acuerdo recientemente firmado (al igual que los anteriores), reconoce su función como armamento estratégico sólo para los misiles de crucero con base en aire. Abundando en este tema, hay que recordar que el emplazamiento de misiles de crucero en unidades navales está limitado por un acuerdo especial suscrito entre la URSS y los Estados Unidos en 1991 y que estipula retirar el armamento nuclear táctico de los buques y submarinos de ambas flotas.

En esta categoría entraron los misiles de largo alcance con cargas nucleares: S-10 Granat y BGM109 Tomahawk, de la URSS y Estados Unidos, respectivamente. No hay que olvidar que los misiles de crucero modernos con base en mar podrían desempeñar un papel estratégico muy importante, incluso con cargas convencionales, pero esta propuesta, hecha en repetidas ocasiones por parte rusa, todavía no ha encontrado el eco esperado.