Engaño y crimen: inseparables en agresiones contra Cuba
Por: Diony Sanabia Abadia

La Habana, 15 abr (PL) Engaño y crimen parecen ser dos partes inseparables en las agresiones contra Cuba, atacada hoy por una campaña mediática y 49 años atrás víctima de bombardeos de ocho aviones B-26.

Esas aeronaves, con las insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria y la enseña nacional, respondían a los intereses mercenarios y, en lugar de defender a un pueblo victorioso, arremetieron de manera vil contra él.

Casi medio siglo después, los mismos enemigos, eternos violadores de los derechos humanos, impulsan una ola internacional de mentiras en aras de desacreditar un proceso que puso al hombre como verdadero protagonista del bien social.

La carga mortífera de los B-26 encontró blancos en tres aeropuertos de la mayor de las Antillas: uno en el municipio habanero de San Antonio de los Baños, otro en esta capital y el último en la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

El propósito de los ataques era destruir los aviones en tierra y privar a la mayor de las Antillas de esos medios para su defensa ante la invasión que por Playa Girón, en la occidental provincia de Matanzas, ocurriría unas horas después.

Aquella madrugada del 15 de abril de 1961, artilleros, pilotos y mecánicos cubanos ocuparon rápidamente sus puestos y muchos jóvenes pusieron a funcionar todas las piezas antiaéreas en cuestión de segundos.

De acuerdo con testimonios de protagonistas de dichos sucesos una decisión ocupaba sus mentes: defender hasta las últimas consecuencias la independencia y soberanía conquistadas con mucha sangre, sudor y sacrificio.

Siete muertos y 53 heridos constituyeron el nefasto saldo para los cubanos, quienes desde esos instantes permanecieron en pie de guerra durante cuatro días para asestar la primera derrota del imperialismo estadounidense en América Latina.

La administración norteamericana reconoció la paternidad de los ataques de los referidos aviones y la posterior invasión mercenaria por la también conocida en círculos políticos de Washington como Bahía de Cochinos.

Entre las víctimas fatales estuvo el joven de 25 años Eduardo García Delgado, miembro de las Milicias Nacionales Revolucionarias y artillero del capitalino aeropuerto de Ciudad Libertad, uno de los bombardeados.

Momentos antes de perder la vida, este hombre, que figura en la lista de más de dos mil 350 compatriotas suyos muertos a consecuencia de la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba desde 1959, escribió con su sangre “Fidel”.

El gesto de García Delgado encierra una gran dosis de simbolismo y la fidelidad al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, guía de un proceso que ha resistido con sobrada dosis de dignidad innumerables ataques.

Inspirado en el heroico comportamiento, el Poeta Nacional cubano, Nicolás Guillén, creó un poema intitulado La Sangre Numerosa, cuyos primeros versos afirman Cuando con sangre escribe/ Fidel este soldado que por la Patria muere/ no digáis miserere:/esa sangre es el símbolo de la Patria que vive.

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