“24 horas”: Hipnotizando a incautos e idiotizando a millones
Por: Juan Marrero

Desde hace nueve años, la cadena Fox, uno de los más importantes instrumentos ideológicos de las fuerzas guerreristas y más derechistas en el escenario político de Estados Unidos, ha venido hipnotizando e idiotizando a la población norteamericana y a una buena parte del mundo con la serie televisiva “24 Horas”.

Desde el pasado mes de enero se transmite la octava temporada de esa serie que, al parecer, según ha anunciado recientemente su director John Cassar, será la última, pues las reiteraciones de amenazas, ataques masivos, conspiraciones, violencia, torturas, persecuciones y usos de las modernas tecnologías de la comunicación han provocado un descenso de su audiencia.

Si fuere así, se abren esperanzas de que pueda recuperarse en parte la salud mental del pueblo norteamericano y de otros pueblos del mundo que han estado sometidos a ver más de 135 horas netas de este intoxicante producto televisivo presentado como ficción, pero que, en su esencia, ha buscado servir las políticas guerreristas y de conquista de territorios y recursos de otros países. Y decimos en parte porque otros bodrios televisivos, de similar o peor factura, abundan en las tres principales cadenas de TV norteamericanas.

Si hacemos un recorrido sobre el contenido principal de las ocho temporadas de “24 Horas” veremos que está enfocado a hacer válido el concepto de la seguridad nacional de Estados Unidos, esgrimido ante cada conflicto o momento de tensión en la vida real por las distintas administraciones de Washington para intentar justificar sus políticas criminales y aventureras.

Atentados y asesinatos de presidentes, conspiraciones para detonar una bomba nuclear en una gran ciudad, ataque biológico de capos de la droga contra población, secuestro del jefe del Pentágono, robo de recipientes con un gas sumamente tóxico y su posible liberación en suelo norteamericano, ataques suicidas con ojivas nucleares, ataque al cortafuegos (firewall) que protege la infraestructura de Estados Unidos, acciones terroristas contra la Casa Blanca y otras dependencias del gobierno, han sido los temas principales de las ocho temporadas.

¿Quiénes son los malvados de estos episodios? En primer lugar, árabes y musulmanes. La temporada 4, por ejemplo, presentó a los musulmanes que viven en Estados Unidos como peligrosos terroristas. Las críticas a esa xenofobia fueron tantas que la cadena Fox se vio obligada a poner un comercial donde el actor Kiefer Sutherland, intérprete del super-héroe de la serie Jack Bauer, aclaraba que “no todos los árabes son terroristas y que no deben ser discriminados bajo tal premisa”. Chinos, rusos, africanos, mexicanos y otros inmigrantes han sido también presentados entre los enemigos de Estados Unidos. Sorprendentemente, en las ocho temporadas, a Cuba la han dejado tranquila.

Todas las series -cada una de 24 capítulos en correspondencia con las 24 horas de un día-han tenido como eje central a Jack Bauer, salvador de Estados Unidos y del imperio de la democracia y la libertad en el mundo. Protagoniza un personaje violento, despiadado, violador de todas las leyes y normas si considera que la nación norteamericana corre peligro. Mata a balazos o con armas blancas, degolla, tortura a prisioneros, desactiva bombas nucleares mordiendo los cables, aspira gases tóxicos y ni se tambalea, emplea diversos tipos de armas, experto en el manejo de explosivos… y cuando enfrenta los programas de computación hasta genios como Bill Gates son ante él “unos niños de teta”.

Durante la sexta y séptima temporada, es ostensible como Jack Bauer y los realizadores de la serie intentan justificar las torturas a prisioneros durante interrogatorios. Pretenden, en fin, presentar como patriótico y necesario lo que pasó en las prisiones de Iraq, en los campos de concentración establecidos en las bases militares de Guantánamo y Bagram y en las cárceles secretas, en flagrante violación de los más elementales derechos humanos.

Tan desmesurada es la actuación de este “super-héroe” del Imperio que no pocas críticas se le han hecho. Algunas de ellas: ”Jack Bauer duerme con una pistola debajo de la almohada, pero podría matarte sólo con la almohada”. “Si se quedara sin munición durante un tiroteo, Jack Bauer se pondría en la línea de fuego, recibiría tres disparos en el pecho y usaría las balas para recargar el arma”. “Jack Bauer fue dado por muerto en tres ocasiones; resucitó en cuatro”.

En su primera temporada, la serie presentó como Presidente de los Estados Unidos a un negro, inteligente, noble y a la vez enérgico y firme en defensa de los intereses y el status imperial. No pocos analistas han señalado que ello formó parte de la preparación de algo que ocurrió tiempo después en la vida real: la candidatura y elección presidencial de Obama. En las dos últimas temporadas, al frente de la Casa Blanca hay una mujer, madura, y también fuerte y firme. ¿Es también una señal para el futuro?

“24 Horas” está no solo en discos compactos. Está en videojuegos, en varios libros de historietas, en novelas…y se afirma que muy pronto empezará a rodarse su versión cinematográfica. Sigue, pues, intoxicando las mentes de los norteamericanos y del mundo.