AMANDO A LA PATRIA
Por: José A. Rangel A.

No todos somos iguales. Eso es cierto. Ni las cebras, que todas son rayadas, hay una igual. Nuestras huellas digitales, nuestros rostros no son iguales. Hay, eso si, aproximaciones. Pero somos iguales, porque humanos somos y una es nuestra patria. Como uno es el planeta, nuestro hogar.

Si una es nuestra patria y uno es nuestro planeta, es absurdo estar desunidos. Si pendiente estamos de las diferencias, perderemos el camino a la unidad. Unidad tan vital para nuestra patria en estos momentos. Momentos que se han hecho tan frecuentes, desde que Venezuela inició la revolución socialista. Tal momento lo es septiembre, con las elecciones parlamentarias.

La unidad no proviene de dos, de tres sino de todos. Y la unidad más importante es entorno a la patria. Ella es la madre de todos. La patria eres tú, aquel, aquella, soy yo, aquellos y aquellas. La patria son sus riquezas, nuestra riqueza, nuestra naturaleza y nuestra sociedad. ¿Quién no quiere un bien para su madre patria? Ella encarna nuestra gran madre tierra. Nuestro hogar en el espacio.

Para estar en unidad hay que amar a nuestra patria. Sólo se puede amar a la patria estando unidos. Y sólo unidos se puede amar a la patria. El amor solitario no es nada. Una sola es la manera de amar a la patria. Como la amó su hijo Bolívar, su hijo Sucre. Se ama a la patria atendiéndola, sirviéndola, ayudando sus hijos, a nuestros hermanos más desprotegidos. Quien ama más lo que tiene y no a su patria, quédese donde no estorbe, denle paso a sus hijos amorosos. Ellos sabrán servirla y enriquecerla.

05abril10
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