Rusia y EEUU firmarán el nuevo tratado START en Praga
Por: Andrei Fediashin,
RIA Novosti

Después de que el Congreso de Estados Unidos aprobó la ambiciosa reforma del sistema de salud del presidente Barack Obama parece que en Washington llegó la hora de hacer grandes cambios en política exterior.

El mandatario estadounidense decidió comenzar con sus armas nucleares. Washington y Moscú anunciaron que el nuevo tratado de reducción de las armas ofensivas estratégicas (START) está listo para su firma el próximo 8 de abril en Praga.

La reunión de Obama con el senador demócrata John Kerry, jefe del comité para política exterior del senado de EEUU, y con el senador republicano Richard Lugar, el pasado 24 de marzo, fueron clave para impulsar la firma del tratado START.

Según la Constitución estadounidense, el Senado debe aprobar todos los tratados internacionales firmados por el presidente para que estén vigentes. Los mandatarios del país suelen anticipar los posibles problemas que pueden surgir con la ratificación de documentos de esa importancia.

El Congreso probablemente empezará a revisar el borrador del tratado START el 4 de abril, antes de su firma por el presidente estadounidense y su homólogo ruso. Eso no quiere decir que lo aprobará fácilmente. Además de los republicanos, varios demócratas, que tienen mayoría en el Senado, también se oponen a este tratado.

Por otro lado, es evidente que Obama aspira a suscribir el tratado antes de la cumbre sobre la no proliferación nuclear a convocarse en Washington el próximo 12 de abril.

Los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas para la Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear suscrito en 1968, que se celebrará en mayo, depende en gran medida de la reunión en Washington y de la firma del tratado START, aunque su ratificación puede llevar varios meses.

En vista de la pasión de la Casa Blanca por los momentos de carga simbólica en los actos del mandatario estadounidense, el tratado debería firmarse el próximo 5 de abril.

El año pasado, exactamente en esta fecha, Barack Obama pronunció un discurso en Praga, presentando su visión de la futura seguridad nuclear. El mandatario estadounidense reiteró su aspiración a un mundo sin armas nucleares y manifestó que Moscú y Washington sostienen negociaciones sobre el desarme.

Por eso la ciudad de Praga es el lugar más oportuno para pasar de las palabras a los hechos en la política exterior en la que Obama todavía no ha logrado ningún éxito notorio.

Uno de sus fracasos fue la reunión con el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, durante su visita oficial a Washington. Las negociaciones resultaron tan fervientes, que la Casa Blanca impidió a periodistas asistir a este evento (un caso excepcional), canceló la rueda de prensa y no difundió fotos tomadas durante la reunión en la Oficina Oval.

Así las cosas, la firma del tratado START sería muy oportuna.

Sin embargo, el nuevo tratado de reducción de las armas ofensivas estratégicas solamente marcará un avance en comparación con el anterior tratado START-1 suscrito entre Rusia y EEUU en 1991. Ya que en otros aspectos, el nuevo documento más bien parece a una puerta entreabierta.

El nuevo START de 20 páginas obligará a Moscú y Washington reducir las cargas nucleares hasta los niveles entre 1.500 y 1.675 unidades para cada país, y los vectores, hasta 500-1.100 unidades para cada bando en el término de 7 años.

Recordemos que en 2002, Rusia y Estados Unidos firmaron en Moscú el Tratado de Reducción de los Potenciales Estratégicos Ofensivos (SORT) que estableció una reducción a los niveles entre 1.700 y 2.200 ojivas nucleares para cada país hasta 2012. Este documento no se diferencia mucho del nuevo tratado START que se prepara para la firma.

Los analistas consideran que el nuevo tratado de reducción de las armas ofensivas estratégicas debería ser el entremés antes de la comida principal. En caso contrario, el avance logrado tendría poca importancia, porque la reducción de armas estratégicas, prevista en el nuevo documento, es mínima. En realidad, el nuevo START es tan modesto que las partes podrán sentir optimismo únicamente si cuentan conque podrán obtener más avances en este terreno en el futuro.

Según un experto estadounidense, “ambas partes tienen objetivos comunes: aspiran a detener la propagación de armas nucleares. Pero todavía no han encontrado un camino común”. Quizás, lo encuentren en Praga.

Es necesario leer atentivamente las cláusulas del nuevo tratado y escuchar lo que dirán dos presidentes cuando lo firmen. Praga y la Europa del Este en general es una perfecta zona para estimar como se compaginan el control de armas ofensivas estratégicas y el escudo antimisiles en el tratado.