Dossier: Juegos Sudamericanos, la batalla deportiva y el silencio de los medios
Patria Grande/ Chevige González Marcó,

El deporte es actividad física, es entretenimiento, es también la batalla fraterna para alentar a tu patria, sin dejar muertos ni heridos en el terreno. Aún cuando muchos dicen que el deporte no se debe mezclar con la política, el sólo hecho de defender los colores de tu bandera nacional en cualquier competencia es un hecho político y social, eso es inevitable.


La concepción sobre la práctica deportiva, tiene una visión capitalista y otra anticapitalista, es por ello, que en el olimpismo aún se discute sobre la inclusión o no de atletas profesionales en diversas disciplinas. En Venezuela, por ejemplo, los medios de comunicación del sistema capitalista, sembraron en torno a una disciplina: el béisbol, el mito del deporte nacional. Se publicita a grandes estrellas que juegan por obligación a un pago en las ligas profesionales estadounidenses y se callan minimizan los logros de los atletas de otras áreas, incluso profesionales también, pero que no son parte de la maquinaria multimillonaria del “béisbol organizado”. Es por ello, que muchos se enteran más rápido sobre la “line-up” de los Mets de Nueva York, antes que conocer los nombres del seleccionado nacional de voleibol.

En estos momentos se están desarrollando en Medellín, Colombia, los IX Juegos Deportivos Sudamericanos, y para los medios de comunicación privados eso no es noticia. Es la confirmación de la concepción del deporte, solamente como un negocio, más el interés de ocultar los evidentes logros del gobierno bolivariano en torno al deporte en general, tanto en temas: como el alto rendimiento y la masificación.

Dos diarios deportivos de circulación nacional existen en Venezuela, Meridiano y Líder; en sus ediciones electrónicas, el tema de los Sudamericanos, ocupa lugares insignificantes, marginales. En sus ediciones impresas: Meridiano llega el extremo de mostrar apenas algún cintillo y Líder dedica una página, frente a 5 ó 6 que dedica por entero a los ENTRENAMIENTOS de los equipos de béisbol de la liga estadounidense.

Grandes logros, como el avance del atletismo venezolano, expresado en un espectacular triunfo en el relevo 4×400, ante una potencia de la disciplina como es Brasil, quedan sepultados, tras la Major League Baseball e incluso bajo la baloncestística NBA. Las once medallas de oro obtenidas (primer lugar absoluto en la región) por el tiro con arco, quedaron reducidas a notas marginales en la prensa venezolana. Claro, detrás del tiro con arco no hay miles de millones en publicidad.

Así sucesivamente, podemos mencionar caso tras caso, como los triunfos de la delegación que defiende los colores patrios, que representa a todo un país, quedan sepultados por cualquier otro evento deportivo. Por el contrario, el afán de utilizar el deporte como arma política, convierte en noticia los hechos negativos. Durante las Olimpíadas de Beijing, China, en el año 2008, la noticia relevante eran los triunfos del atleta estadounidense Michael Phelps. Sobre la delegación venezolana, el comentario de los medios, dentro y fuera de los cuerpos deportivos, era calificarla como una vergüenza. Se notaba la satisfacción de la oposición política venezolana en torno a qué pasaba jornada tras jornada y el casillero de medallas del país, estaba en cero.

Finalmente, Venezuela logró en casi al terminar los Juegos de Beijing, una medalla de bronce en el Tae Kwon Do, entonces la noticia no fue la presea. Los medios entonces pasaron a decir que era un fracaso, que Venezuela hubiese asistido con la delegación más grande en su historia y sólo obtuviese una “medallita”.
La delegación que envió el país a Beijing, fue de 110 atletas, ciertamente un record. Durante la IV República, la asistencia de deportistas venezolanos a las competencias olímpicas iba en franco declive. Muchas veces, la delegación de burócratas del Comité Olímpico o del Instituto Nacional de Deportes superaba al número de deportistas. El punto más grave en la época contemporánea fue la asistencia a Corea 1998, apenas 18 venezolanos fueron a competir.

Venezuela no había obtenido medalla alguna en Juegos Olímpicos (excepto en deportes de exhibición), entre Los Ángeles 1984 y Atenas 2004. 20 años sin preseas, y para el caso de Los Ángeles habría que tomar en cuenta, que buena parte de las potencias deportivas del mundo (URSS y la Europa Oriental) no asistieron al evento por boicot. Durante la IV República, el deporte en Venezuela, no era un asunto relevante para los gobiernos, muchas veces los atletas debían costearse sus entrenamientos y equipamiento ante la ausencia total del Estado.

En el caso de los Juegos Sudamericanos, es absolutamente comprobable el avance de las delegaciones venezolanas. En principio, era una cita que las autoridades deportivas de la IV república había despreciado, recordemos que Venezuela era obligada a mirar al norte, nunca al sur. A Bolivia 78 (la primera cita), Venezuela no asistió. A Rosario 1982, la delegación vinotinto arribó en octavo lugar con apenas 8 medallas de oro. A santiago de Chile 1986, Venezuela retrocedió, arribó en 9no puesto, sin medalla dorada alguna.

En Perú 90, Venezuela obtuvo un discreto 5to lugar; en Valencia 1994, por su carácter de país sede la situación varió y Venezuela llegó en segundo lugar, con 74 medallas de oro. En Ecuador 98, Venezuela bajó de nuevo al cuarto lugar. Desde entonces el cambio ha sido notorio, en los juegos de Brasil 2002, Venezuela arriba en segundo lugar, con récord en medallas de oro y en preseas totales. En los Sudamericanos de Buenos Aires en 2006, la selección vinotinto superó sus metas, con una cifra tope en historia de participación de 278 preseas obtenidas. Debido a una cuestionable decisión técnica en el judo, a Venezuela le arrebataron las medallas de oro con las que hubiese conservado el segundo puesto.

Los Juegos Deportivos de Medellín, reflejan una vez más la lucha entre modelos políticos y concepciones deportivas. Ante la imposibilidad de negar los logros venezolanos, los medios optan por no hablar en general de los juegos, algunos llegan al extremo de festejar los logros que mantienen a Colombia en el primer lugar de los juegos. Pero allí siguen los atletas venezolanos, luchando cada medalla en cada aliento. La batalla deportiva no cesará, lo que queda demostrado es la superioridad del modelo deportivo venezolano actual, frente a las décadas de fracaso del pasado.