Estado venezolano combate la violencia de género y celebra a la mujer en su día

ABN (Lena Jahn).- En homenaje a las féminas, el mundo se une en un sólo clamor: No a la violencia contra la mujer. En Venezuela, el exhorto es permanente desde que llegó a la presidencia Hugo Chávez Frías, quien se declaró feminista en el afán de alcanzar una verdadera equidad social, acorde a los valores del socialismo que promueve.

Fue así como el marco legal venezolano evolucionó en materia de género. Surgió la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, en 1998, posteriormente derogada por un instrumento mucho más completo en la lucha contra el maltrato hacia las féminas: la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en 2007. Con ella, se tipificaron 19 formas de violencia en contra de las mujeres, lo cual amplió el espectro de amparo.

Se creó el Instituto Nacional de la Mujer (Inamujer), en octubre de 1999, el cual centró su eje de acción en la línea telefónica 0800mujeres, que hasta la fecha ha atendido confidencialmente a más de 32 mil víctimas de violencia, y en las casas de abrigo Argelia Laya y Elisa Jiménez, para situaciones críticas que evidencian peligro de muerte.

También se creó la Defensoría Nacional de los Derechos de la Mujer, en la que más de 21 mil mujeres han recibido apoyo en la solución de problemas de violencia, además de asesoría en materia de derechos humanos, tanto para ellas como para sus hijos.

Por último, el 13 de abril del año pasado, fue creado el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género como ente rector de las políticas públicas en la materia, basado en la democratización y en la dignificación de las mujeres y su rol en la sociedad.

Tales acciones, todas resultantes del proceso revolucionario, apuntan a erradicar en Venezuela un problema social y de salud pública que, de acuerdo con las cifras de las Naciones Unidas, ha llegado a afectar hasta al 44% de las mujeres de América Latina.

La información, contenida en el informe Políticas Públicas Dirigidas hacia las Mujeres, resultados 1999-2009, ha sido sintetizada por el Observatorio Bolivariano de Género del Ministerio del Poder Popular para la Mujer, bajo la coordinación de Virginia Aguirre, quien destaca la complejidad del tema.

“No podemos resolver una problemática de carácter cultural, arraigada en una estructura patriarcal que aún prevalece, de manera inmediata, pues se trata de una situación que transversaliza todos los ejes de la sociedad y la involucra”, dice.

Señala que la legislación venezolana en materia de género, de contenido completamente vanguardista, tuvo su asidero en la Constitución Nacional de 1999, primera en el mundo con lenguaje no sexista.

“Se reconoce a la mujer como ciudadana, se visibiliza a la otra parte de la población, lo cual fue el primer paso para erradicar el patriarcado e igualar las posiciones de poder”, dice.

Aguirre sostiene que la voluntad política ha sido determinante en el despertar de una conciencia ideológica de género que entienda la violencia contra la mujer como un problema social en el que patrones familiares serán reproducidos a otras escalas y derivarán en un sistema de maltrato masivo difícil de revertir.

“No es un proceso fácil, debemos romper cánones de formación y llevar a cabo una transformación cultural que tomará años”.

Atención sensible

Calidad humana y altos niveles de compromiso social son elementos que propios de la asistencia que recibe la mujer en Venezuela, gracias al trabajo de sensibilización desarrollado por Inamujer, a través de más de 25 mil Puntos de Encuentro consolidados en todo el país desde el año 2000.

Desde hace poco más de cuatro años, el buen servir se ha hecho extensivo a los órganos receptores de denuncia, a fin de que el patrón de atención sea cálido y de acompañamiento.

“Queremos facilitar un poco el proceso de denuncia, sobre todo en instituciones en las que ha predominado la estructura patriarcal. Que sean más receptivas, mejoren el trato y comprendan verdaderamente la problemática, lo cual es posible cuando el personal adquiere una visión equitativa de género”, precisa Virginia Aguirre.

Creció el 0800

Un breve repaso al acumulado histórico de la línea telefónica 0800mujeres denota un crecimiento sostenido. De acuerdo con un análisis del Observatorio Bolivariano de Género, que estudia el período 2000-2007, más del 30% de las llamadas responde a mujeres que se comunicaban nuevamente, lo cual denota satisfacción y confianza en el servicio.

Asimismo, indica que las llamadas motivadas por episodios de violencia se estabilizaron, en el período estudiado, en el 60%; mientras que el segundo lugar fue ocupado por consultas y asesoría legal.

La variedad de motivadores incentivó el crecimiento de la plataforma tecnológica del servicio, con lo que la línea analógica se convirtió, en octubre de 2008, en un centro de llamadas de alta capacidad.

Entre los años 2001 y 2008 se atendieron, como máximo, unas 5 mil llamadas al año; en contraste, en el último trimestre de 2008 los teléfonos sonaron más de 34 mil veces, es decir, más de 11 mil llamadas por mes. Para el año pasado, el promedio mensual osciló entre 17 mil y 20 mil llamadas.

Virgina Aguirre destaca este progreso y refiere a la diversificación del servicio, antes exclusivo para casos de denuncia de violencia y ahora válido para el reporte de dificultades laborales, sanitarias, alimenticias y de vivienda, así como para la asesoría legal e información sobre programas sociales.

“Las expectativas son mayores, las mujeres sienten que tienen un espacio que les pertenece, asumen la institucionalidad como parte de ellas y se empoderan de mecanismos que defienden sus intereses”, indica.

En consecuencia, el aumento notable de llamadas no debe entenderse como un incremento en los índices de violencia, sino como consecuencia de un importante crecimiento tecnológico que deriva en mayor apertura, mayor denuncia y mayor visibilización de la problemática.

Mujer guerrera

Mujeres organizadas y sensibilizadas, constituidas en organizaciones de base, son quienes hoy forman parte del equipo de Inamujer y del despacho que dirige María León.

“Nuestras instituciones tienen cimientos de poder popular, en consonancia con el gobierno socialista en curso”, dice Virginia Aguirre.

En consecuencia, la problemática de la violencia hacia la mujer ya no es un tema tabú, sino un asunto que se debate al calor de las comunidades, incluso las más remotas, gracias a la democratización en el acceso a la información en una escala nacional con énfasis en cada rincón.

“Es un proceso de construcción de ciudadanía y concientización de genero que insta a que los derechos humanos de las mujeres se cumplan, sin menoscabo de los de los hombres”, subraya.

No obstante, medir el impacto de las políticas desarrolladas en favor de las féminas es, de acuerdo con Aguirre, una labor que difícilmente puede referirse a los números, debido a las pocas fuentes estadísticas previas que existen en Venezuela.

Adicionalmente, la dispersión de las cifras históricas que provienen de distintas instancias públicas y privadas, muchas de ellas asentadas en registros inadecuados, limita construcción de un diagnostico completo.

En paralelo, señala que aún no se puede cuantificar el progreso en materia de género, pues se requiere un cambio de estructura mental que demora mucho más de una década.

Evaluar cualitativamente los avances es la ruta más segura, en virtud de la importancia de cada vida salvada, de cada venezolana que se reintegra a la sociedad con alta valoración de sí misma.

El llamado es a que las mujeres sean guerreras, luchen y no se queden esperando lo peor. A que permanezcan atentas y denuncien, en un país en el que ahora sí se puede denunciar, ya sea que estén del lado de la víctima o de la observadora muchas veces silente.