Correa manifiesta su esperanza de superar pronto crisis diplomática con Colombia
TeleSUR

El mandatario ecuatoriano recordó que el pasado primero de marzo se cumplieron dos años desde que Colombia realizó un bombardeo ilegal en territorio ecuatoriano para destruir un campamento clandestino de las FARC donde fallecieron 24 personas, entre ellas el número dos de este grupo subversivo. Correa espera que este problema pueda ser superado con dignidad y con justicia.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, manifestó este sábado su esperanza de que pronto y con dignidad, se supere la crisis diplomática por la que atraviesa con Bogotá , luego de dos años de la ruptura de relaciones por la incursión ilegal del Ejército colombiano para bombardear un campamento clandestino de las FARC en territorio ecuatoriano.

En su programa sabatino, Correa recordó que el pasado primero de marzo se conmemoró el segundo «triste aniversario del bombardeo de Colombia a Ecuador».

El 1 de marzo de 2008 el Ejército de Colombia invadió el territorio ecuatoriano donde se encontraba un campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Luego de varias horas de bombardeos aéreos no permisados, tropas terrestres incursionaron en estos territorios, ubicados en Sucumbíos, zona fronteriza entre ambos países.

Los ataques dejaron unas 24 personas muertas, entre ellas Raúl Reyes, quien en vida fue considerado como el número dos de este grupo subversivo.

«Ojalá superemos pronto (la situación con Colombia) sin claudicar en nuestra dignidad, soberanía, en la justicia», indicó Correa, y apuntó que ello debe ocurrir «sin olvidar el pasado, pero sin quedarnos atados a él, aprendiendo de él para enfrentar al futuro».

«Recordamos esos dos años de ese triste acontecimiento», insistió y señaló que espera «que en un marco de justicia, soberanía, dignidad, verdad, transparencia, sea pronto superado». «Vamos por buen camino en ese aspecto», dijo.

Este viernes, el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, informó que había solicitado a la Organización de Estados Americanos (OEA) que organice una reunión de la Comisión de Asuntos Sensibles con Colombia para el mes en curso o en los primeros días de abril.

Patiño aseguró que existe la posibilidad de que la reunión de la Comisión de Asuntos Sensibles se realice en Atlanta (Estados Unidos), donde está la sede del Centro Carter, que a la par de la OEA, han brindado apoyo desde la ruptura de las relaciones entre estos dos países vecinos.

El encuentro «dependerá, básicamente, de la agenda del Centro Carter, la OEA y las cancillerías de Colombia y de la nuestra. Les hemos pedido que nos hagan el favor de intermediar para preparar esta reunión», reiteró el jefe de la diplomacia ecuatoriana.

Ecuador y Colombia «queremos restablecer las relaciones, pero nosotros hemos planteado que se cumplan requisitos previos», señaló Patiño, y recordó que su Gobierno exige al colombiano que cumpla varias solicitudes en relación con el ataque militar que Bogotá realizó en la selva ecuatoriana.

El 3 de marzo de 2008, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa rompió relaciones diplomáticas con Bogotá tras la incursión, que consideró como una violación a su soberanía.

En el marco de ese plan, los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Colombia, Álvaro Uribe, se encontraron el pasado 22 de febrero en Cancún (México), durante la Cumbre del Grupo de Río, para avanzar en el proceso de normalización de las relaciones.

Correa, al día siguiente de la cita con Uribe, resaltó la voluntad de ambos Gobiernos para reanudar plenamente los lazos bilaterales, aunque dejó en claro que su país no puede olvidar el pasado.

Álvaro Uribe expresó que el bombardeo se trató de una respuesta al fuego de guerrilleros contra comandos del Ejército. Estas declaraciones fueron desmentidas posteriormente por autoridades ecuatorianas, que en investigaciones referentes a los hechos confirmaron que las víctimas del ataque fueron masacradas mientras dormían.

Los sobrevivientes del ataque, entre ellas una estudiante mexicana, Lucía Morett, han culpado a las fuerzas militares colombianas de rematar a los rebeldes que sólo habían resultado heridos durante el bombardeo, que se efectuó de noche, mientras dormía la mayoría.

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