Putin garantiza en Helsinki la seguridad medioambiental del nuevo gasoducto Nord Stream
Por: Andrei Fediashin,
RIA Novosti

Al fin y al cabo es bueno que al timón del país haya personas procedentes de la ribera del Báltico. Para ellas cualquier problema relativo a este mar, el más contaminado de Europa, se convierte automáticamente en un asunto de importancia nacional en el que se ven inmersos el gobierno federal e incluso las autoridades locales de Rusia.

El último proyecto de Moscú estipula tender por el fondo del Báltico el gasoducto Nord Stream que unirá Rusia y Alemania y contribuirá por su especial diseño a la protección del medio ambiente. Con este ambicioso plan Rusia se une a países como Suecia y Finlandia que están a la vanguardia de la lucha contra la contaminación en este mar.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, que creció en San Petersburgo, participó en la Cumbre del Mar Báltico de 2010 celebrada el pasado 9 de febrero en Helsinki, junto con 400 delegados, provenientes de los países del Báltico. Jefes de Estado o de gobierno, académicos, figuras políticas, expertos y representantes de diversas instituciones, se reunieron para debatir sobre temas ecológicos.

En su discurso, el primer ministro ruso expuso los dos principales motivos de su presencia en la Conferencia.

En primer lugar, aprovechó la oportunidad para volver a afirmar que el proyecto Nord Stream es ecológicamente seguro, lo cual, por otra parte, se corresponde con la realidad, aunque la agenda de la Cumbre no incluyera este asunto entre sus puntos a tocar.

El gasoducto submarino ya ha pasado todas las revisiones y ha recibido el visto bueno de los cinco países por cuyos territorios discurrirá (Dinamarca, Suecia, Finlandia, Rusia y Alemania).

El segundo objetivo de Putin fue la presidencia rusa hasta junio de 2010 en la Comisión para la Protección del Medio Marino del Mar Báltico, conocida asimismo como HELCOM o la Comisión de Helsinki.

Desde 1992, HELCOM ha sido el principal organismo internacional responsable de la protección del medio ambiente en ese mar. Esta Comisión integrada por Rusia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Polonia, Letonia, Lituania y Estonia, desarrolla medidas de protección, controla las acciones de los países ribereños la calidad del agua y del litoral.

El siguiente país que presidirá la HELCOM durante dos años será Noruega.

Según el director ejecutivo del Nord Stream, Mattias Warning, los plazos de ejecución del proyecto se cumplen. El tendido de la primera tubería del Nord Stream debe iniciarse en abril de 2010. Se prevé iniciar los suministros de gas por la primera tubería en 2011, y por la segunda, en 2012. La construcción de estaciones de bombeo de gas en las cercanías de la ciudad de Vyborg (cerca de la frontera con Finlandia) ya ha comenzado. El gasoducto unirá el puerto ruso de Vyborg con el de Greifswald en el norte de Alemania. Su extensión será de 1.220 kilómetros. La capacidad alcanzará 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año tras poner en funcionamiento todas las bifurcaciones.

Sin embargo, el propio proyecto todavía suscita reacciones extremadamente negativas por parte de los países cuyos territorios quedan muy cerca del trayecto de la tubería, pero que no podrán sacar ninguna ventaja económica de su funcionamiento. Tales reacciones son de amplia gama, desde las sospechas curiosas hasta las provocativas e infundadas.

Tres días antes de la Cumbre, la televisión sueca difundió que barcos rusos hundieron armas químicas o material radiactivo en el fondo del mar, frente a las costas de la isla sueca de Gotland en 1991 o, posiblemente, en 1994, al retirarse de las bases navales en Letonia.

El Gobierno de Suecia reaccionó anunciando que habría que haber comprobado esta acusación antes de sacarla a la luz. Los militares rusos desmintieron tales acusaciones, caracterizándolas de absurdas, ya que nunca se habían almacenado armas químicas o nucleares en estas bases.

En general, es curioso lo que puede hacer el gas. Finlandia preguntó si la parte rusa tiene en sus planes construir depuradoras en la ciudad de Kaliningrado, enclave ruso en la región del Báltico. Y le fue muy grato escuchar una respuesta positiva.

Esta cuestión está en el aire durante los últimos 15 años. Kaliningrado se considera la zona más contaminada del Báltico por carecer de instalaciones depuradoras de aguas. En relación con ello procede señalar que San Petersburgo ha elevado la calidad de purificación de sus aguas potables e industriales durante los últimos años.

Rusia no es el mayor contaminante del mar Báltico. En este ámbito lidera Polonia, cuya industria es la más tóxica en la región y la agricultura, subdesarrollada. Los mayores daños le ocasionan al Báltico los fertilizantes fosfatados y nitrogenados que se vierten al mar.

Polonia, Rusia y Suecia vierten un 35%, 18% y 11% de sustancias fosfatadas al Báltico, respectivamente. Polonia también encabeza los vertidos de nitrógeno (27%), seguida de Suecia (17%) y Rusia (14%).

La propia situación geográfica del mar Báltico da lugar a los problemas de contaminación. Es el mar interior más pequeño y menos profundo en Europa con la renovación de las aguas muy lenta. El medio marino del Báltico es incapaz de procesar de manera natural lo que se vierte a las aguas. Las algas crecen en el mar mientras que el contenido de oxígeno se reduce paulatinamente. Varias zonas marinas del Báltico ya han sido declaradas muertas.

La Cumbre del Mar Báltico aprobó unas 140 decisiones, incluidos programas y proyectos de depuración de agua y limpieza de áreas litorales, la construcción de nuevas depuradoras, etc. Desgraciadamente, ninguna de estas decisiones es vinculante.

Los delegados voluntariamente asumen los compromisos y sólo tienen la responsabilidad moral por su posible incumplimiento. El Grupo de Acción del Mar Báltico se encargará de controlar el cumplimiento de las resoluciones de la Cumbre.

Moscú celebró decenas de acuerdos sobre medioambiente, cosa que,

indudablemente, debemos agradecer al gasoducto Nord Stream.