Batalla cubana contra epidemias en calles haitianas
Por: Enrique Torres, enviado especial
Puerto Príncipe, 29 ene (PL) Entre los mayores peligros que se ciernen sobre esta capital luego del terremoto están las posibles epidemias, que colaboradores cubanos tratan de evitar con la experiencia atesorada y los recursos a su disposición.
Se trabaja para atajar los factores de riesgo, de ahí la importancia de la educación sanitaria a las personas, explicó a Prensa Latina Gonzalo Estévez, especialista en epidemiología de la brigada médica cubana en este país.
De acuerdo con el experto, antes del sismo, Puerto Príncipe mostraba un cuadro higiénico epidemiológico que se puede calificar de deplorable, ya que, entre otros factores, en esta urbe no existía ningún sistema de recolección y disposición final de basura que la abarcara en su totalidad.
Tampoco contaba con un alcantarillado de calidad, ya que el existente es muy viejo, de la época colonial, obstruido en la mayoría de sus partes, a tal punto que los residuales líquidos de la ciudad corrían y corren por las calles.
Cuando la tierra tembló, los vectores en un primer momento trataron de huir, lograron dislocarse y buscar refugio en otras guaridas, indicó Estévez.
Pasadas las primeras 24 o 48 horas, dejaron de esconderse y comenzaron a manifestarse como son, trataron de buscar comida, y se produjo una dispersión importante entre las personas, que también salieron de los lugares habitados porque sus casas cayeron, y ahora viven en plazas y parques.
El grupo de 64 colaboradores que llegó en días recientes para tareas epidemiológicas labora en la educación sanitaria de la población, para enseñarla a disponer de los residuales líquidos y sólidos y manipular el agua y los alimentos correctamente.
Estas actividades ahora tienen que hacerlas al aire libre, o bajo las carpas, y en la medida en que ellos adquieran algún conocimiento de educación sanitaria, podrán protegerse de las enfermedades.
«Esa educación la estamos haciendo con los recursos nuestros, y hemos traído a jóvenes haitianos de quinto y sexto año de medicina que estudian en Cuba, y médicos haitianos que se graduaron en Cuba», precisó el epidemiólogo.
Los grupos mixtos cubano-haitianos colocan en los asentamientos pancartas, carteles y plegables, todos impresos en creole, de manera que sea asequible a los que saben leer. Su desempeño no se limita a la prevención, sino que además como son médicos, realizan pesquisas, y cargan en sus mochilas medicamentos contra la fiebre tifoidea y la leptospirosis.»Si logramos cortar los brotes, ganaremos la pelea», indicó el experto.
Los cooperantes cubanos han vacunado a la población para evitar que contraigan el tétano, que por los politraumatismos que se produjeron durante el terremoto es muy factible.
Ya se han diagnosticado casos aislados de esa enfermedad, pero no ha habido grandes brotes en lugares específicos.
También, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, se prepara una campaña de vacunación a partir del domingo próximo, contra la difteria, la tos ferina, el sarampión y la rubéola.
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