Síntesis de acontecimientos clave en el ámbito militar en 2009
Por: Ilia Kramnik,
RIA Novosti

Los resultados obtenidos en el ámbito militar durante 2009 impresionan.

El desarrollo militar en 2009 estuvo vinculado con la crisis económica mundial que introdujo correctivos en los planes de las fuerzas armadas a escala mundial. EEUU, debido a la crisis global, tuvo que introducir modificaciones en su política militar.

Washington redujo drásticamente las compras y recursos asignados para los trabajos de investigación y diseño del nuevo armamento y material de guerra, lo que afectó al ambicioso programa FCS (Future Combat System). La polémica desatada en torno a los cazas F-22 en 2008, acabó por paralizar su fabricación. El Ejército del Aire estadounidense recibirá los 183 aparatos encargados, pero no prevé hacer más compras. La iniciativa de fabricación del nuevo caza bombardero F-35, cuyos productores no desean reducir el precio de estos aparatos, a pesar de sus promesas, también suscitó acalorados debates.

La crisis afectó al programa de rearme del Ejército ruso. La cantidad de pedidos de fabricación de armamento aumentó en comparación con el periodo pasado, pero, debido al retraso con la aprobación del presupuesto, muchas fábricas permanecieron inactivas durante la mayor parte del año, lo que ralentizó la realización de programas.

El nuevo submarino portamisiles de propulsión atómica «Yuri Dolgoruki» no entró en servicio operacional debido al fracaso de todos los lanzamientos de prueba del misil Bulavá, destinado para este sumergible

Los fabricantes tardan en suministrar otro armamento moderno a la Fuerzas Armadas de Rusia debido a las dificultades enfrentan a la hora de la montar la producción en serie de

nuevos modelos. Pese que el Gobierno ha aumentado los recursos para los trabajos I+D, Rusia todavía no logró superar las consecuencias de la insuficiente financiación de la industria nacional de Defensa en los años 90.

En 2010, concluirá el primer quinquenio de ejecución del programa federal ruso de fabricación de armamento y material para el período de 2006-2015. A juzgar por todo, este programa fracasaría en materia de suministros del nuevo material, incluidos los bombarderos Su-34, helicópteros Mi-28N, submarinos del proyecto 677, sistemas de misiles antiaéreos S-400, etc.

Como consecuencia, el parque del material bélico continuará haciéndose obsoleto, lo que puede afectar gravemente la disponibilidad operacional de las FF.AA rusas en los próximos 20 años.

Para evitarlo es menester tomar medidas drásticas, por ejemplo, importar armamento de otros países. En 2009, Rusia empezó a ventilar la posibilidad de adquirir un buque anfibio de desembarco francés tipo Mistral. Todavía no se sabe si el Ministerio de Defensa firmará este contrato, porque, según expertos, Mistral tiene que ser adaptado bastante para la Marina de Guerra rusa.

Las negociaciones ruso-estadounidenses sobre los términos del nuevo Tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (START) fueron elemento más importante de 2009 en el desarme nuclear.

A pesar de serias desavenencias, las partes consensuaron varias condiciones clave, incluyendo el número de ojivas nucleares y vectores estratégicos, las normas de cómputo y cancelación de límites sobre las áreas de emplazamiento de misiles estratégicos en plataformas móviles rusos.

Rusia considera como prioritaria la tarea de modernizar su arsenal nuclear estratégico, acelerando a tales efectos los ritmos de producción de misiles estratégicos, destinando recursos para diseñar vectores capaces de sustituir misiles soviéticos cuya vida útil está a punto de expirar.

Sin embargo, es imposible defender el país sólo con armas estratégicas, ineficaces en conflictos locales. Para mantener su capacidad de defensa Rusia necesita realizar un importante rearme del Ejército. La recién iniciada reforma de las FF.AA. de momento ofrece escasos resultados.