Venezuela, el PIB y los programas sociales
Por: Hedelberto López Blanch
Rebelión

El enorme esfuerzo que ha desarrollado la República Bolivariana de Venezuela para sacar de la pobreza al 80 % de la población que en 1999 integraba ese nefasto índice, no fue óbice para que los medios de divulgación occidentales y de la oposición interna se recrearan con la noticia de que el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un saldo negativo de 4,5% en el tercer trimestre del año.

El ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez Araque, informó de que la negativa cifra se debía fundamentalmente a la reducción de la producción petrolera acordada por las naciones de la OPEP (4,2 millones de barriles diarios) y a la bajada en los precios del crudo, que lo llevó a 35 dólares el barril, provocadas ambas por la crisis capitalista mundial gestada en Estados Unidos.

En total, el PIB bajó 2,2% entre enero y septiembre de 2009. Debido a la decisión de la OPEP, Venezuela redujo la extracción en 364.000 barriles por día, lo cual provocó disminuir costos y gastos para evitar el colapso de la economía.

El PIB petrolero tiene gran peso en la economía nacional al aportar el 94% de los ingresos en divisas y representa el 1,5% de la caída del 4,5% del PIB en el tercer trimestre.

No obstante, con los ajustes fiscales realizados durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, el Estado ha logrado captar 78.000 millones de dólares que antes iban a engrosar los capitales de las compañías transnacionales.

Con esas entradas monetarias, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) ha ayudado al Estado a financiar las políticas sociales a lo largo y ancho del país y ha aportado 23.880 millones de dólares al Fondo para el Desarrollo Económico y Social y el Fondo de Desarrollo Nacional.

Es decir, la crisis capitalista mundial se ha aminorado en esta nación sudamericana porque el ejecutivo adoptó políticas económicas dirigidas a mantener el empleo, ejecución de programas sociales a favor de los sectores más vulnerables, y la asignación de divisas para la importación de bienes y servicios.

Y es que en los últimos diez años no existe ningún otro gobierno de América Latina que haya hecho tanto por el bienestar integral de su pueblo, sin incluir a Cuba que realiza esa política desde hace 50 años.

Pese a la crisis actual, Caracas no ha reducido el presupuesto para los proyectos sociales que se ubicaron este año en 73,7 millones de bolívares fuertes, alrededor de 30.000 millones de dólares.

Para 2010, la cifra destinada para esos fines es de 72 millones de bolívares que representan el 45,2% del Presupuesto nacional, cuyo monto total es de 159.410 millones.

Los programas sociales puestos en marcha permitieron reducir la pobreza del 80% en 1999 al 30% a principios de 2009.

La atención médica gratuita se hizo asequible a toda la población (aunque no se eliminó la privada), la tasa de mortalidad infantil bajó a 13 cada mil nacidos vivos

Numerosos hospitales, centros de atención primaria y policlínicas se han construido por toda la nación lo cual influye a la hora de estimar el Producto Interno Bruto.

La escolaridad subió del 37,5 en 1998 al 67,5% actual. En 1999 estudiaban en las universidades 668.000 jóvenes y hoy están matriculados 2.260.000.

Asimismo, en estos últimos 10 años, se han edificado miles de viviendas y se llevaron los servicios de electricidad, agua potable y alcantarillado a miles de hogares con mínimo costo para sus habitantes.

Son muchas las ventajas que ha obtenido el pueblo bolivariano desde 1999, las cuales incidieron para que Venezuela mantuviera el primer lugar del Coeficiente de Gini, o sea, el más bajo índice de desigualdad en América Latina, según la Encuesta de Hogares por Muestreo (EHM), aplicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Éstas fueron las razones para que el presidente Hugo Chávez declarara recientemente que el crecimiento económico debe medirse de una forma más acorde con el socialismo y olvidarse de los parámetros tradicionales.

«No podemos permitir que se siga calculando el PIB con los viejos métodos del capitalismo», dijo.

Las contradicciones estriban en que el PIB al tipo de cambio de paridad del poder adquisitivo (PPA) de una nación es la suma del valor de todos los bienes y servicios producidos en el país valuados a los precios que prevalecen en Estados Unidos.

Los especialistas indican que la medida es difícil de calcular, pues un valor en dólares se tiene que asignar a todos los bienes y servicios en el país, independientemente de si éstos tienen un equivalente directo en Estados Unidos. Como resultado, las estimaciones PPA para algunos países se basan en una canasta pequeña de bienes y servicios.

Además, muchos países no participan formalmente en el proyecto PPA del Banco Mundial que calcula estas medidas, por lo que el resultado de las estimaciones del PIB carece de precisión.

La proposición de Chávez ya ha sido establecida en Cuba para medir su PIB, país que destina grandes sumas de su presupuesto a resolver los servicios básicos fundamentales de su población.

En el mismo sentido se han manifestado otras personalidades como el estadounidense, Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien ha manifestado que “cada país debería diseñar su propia canasta de indicadores que incluiría factores como desempleo, seguridad y desigualdad en el ingreso.

También el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, indicó que su país empezaría a medir la prosperidad económica incluyendo factores como días de vacaciones, el cuidado médico y las relaciones familiares.

En conclusión, como señaló el ministro Alí Rodríguez, Venezuela con su potencial petrolero y la diversificación de las producciones nacionales saldrá pronto de ese bache económico, a la par que el gobierno continuará con una política de gastos fiscales comprometida con el desarrollo social orientada a los programas de salud, educación y vivienda que benefician de forma directa a la población de menores recursos.

La forma capitalista de medir el PIB está caduca.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes