Donde manda capitán…
Por: Lillian Lechuga
CUBADEBATE

Muchos pensaron -de acuerdo con las promesas del flamante presidente norteamericano- que la proyección de la política exterior de Washington hacia América Latina se distanciaría de la practicada por su predecesor y estaría más en consonancia con los cambios de un grupo de países de la región cuyos gobiernos batallan por procurar una mejor vida para sus pueblos sometidos durante muchos años a los designios del imperio apoyado por los intereses de las oligarquías locales. Pero ha sucedido lo contrario. Y el problema es que donde manda capitán no manda marinero.

No importa lo que prometa o quiera hacer el máximo representante del poder ejecutivo, si los que ostentan las grandes concentraciones de capital -ya sea en la jugosa industria militar o los que monopolizan otras esferas de la economía relacionadas o no con las guerras que mantiene Estados Unidos como una constante- dictan otra cosa. Da lo mismo el color del presidente o si representa al partido del burro o el del elefante. El va a hacer lo que le dejen hacer.

Ahora muchos se asombran de las bases militares que los yanquis han impuesto en Colombia o de los treinta mil soldados adicionales que van a mandar a Afganistán o del tratamiento que le han dado a los acontecimientos en Honduras. Pero es que tampoco hay que olvidar que Barack Obama, hijo de una norteamericana blanca y de un negro de Kenya, pese a haber sido víctima de discriminación, como el mismo narra en su libro Dreams from my father, es hoy un hombre de la oligarquía o lo que ellos llaman el establishment. Cuando se postuló era senador por Illinois. Pese a ello, la opinión pública dudaba de que fuera a ser elegido. Que un afronorteamericano haya llegado a la Casa Blanca también es un hecho interesante ya que ello no se da por generación espontánea, tuvo que hacer muchos compromisos que ahora tiene que pagar.

En cuanto a Cuba, se pronunció por el cierre de la cárcel en la ilegal base de Guantánamo, lo cual es algo que todavía no se ha producido e incluso el funcionario en quien delegó el cierre de la base, renunció recientemente, lo cual abre interrogantes. La Asamblea General de Naciones Unidas casi en pleno como en años anteriores vota por el levantamiento del bloqueo y el gobierno de Washington se queda como si le hubieran querido hacer cosquillas a un equinodermo.

Por otra parte, no hay dudas de que la mafia anticubana de Miami sigue actuando con total impunidad. El asesino Posada Carriles exhibe cuadros e galerías y pasea orondo; un acémila con una aplanadora aplasta los discos de Juanes o cualquier otro indicio de acercamiento a la Isla que moleste a su visceral odio hacia la Revolución. Los legisladores cubanoamericanos anticubanos de la Florida hacen lobby frenéticamente.

Pero el colmo de los colmos es que Armando Valladares -¿se acuerdan del falso poeta inválido?-policía de Batista, es condecorado con una alta distinción en Honduras por el ilegal gobierno golpista de Micheletti porque, según el propio terrorista, le ha brindado muchos servicios al gorila. Este Valladares ostenta hoy el rimbombante cargo de Presidente del Consejo Internacional de la Fundación de Derechos Humanos, muy cercano al anterior gobierno de Estados Unidos. Este engendro patrocina a grupos opositores a los gobiernos de la izquierda latinoamericana. Es un activo especulador empresarial de Cantabria.

Le ha sido tan útil a la política anticubana yanqui que Reagan lo nombró ¡embajador de Estados Unidos ante la otrora Comisión de Derechos Humanos! Y le concedió el máximo reconocimiento civil estadounidense: ¡¡la medalla presidencial del ciudadano!! Este terrorista desde 1959 integró grupos de violencia contrarrevolucionaria, colocó explosivos en cines y otras instalaciones. Por cierto, que uno de los integrantes de ese grupo armado fue Carlos Alberto Montaner, muy conocido entre el llamado “exilio cubano de Madrid”, sólo que éste logró huir de Cuba. Valladares estuvo encarcelado en Cuba y fingió estar inválido hasta que una cámara filmó la farsa. Con el apoyo político y mediático de los enemigos de la Revolución construyó un perfil de poeta inválido.

No puede dejar de parecer sospechoso su acercamiento a los golpistas hondureños. Es decir, que la mafia sigue capeando por su respeto.