La mujer al acecho
Por: Arnulfo Poyer Márquez

Se están dando virajes que reorientan la fe decaída. Las gracias de nuevos tiempos que rompen reglas publicitarias, ventilan el pasillo urbano colmado de graffitis ni inteligibles por los que los crearon. Hay smog en las neuronas. Cansancio en los huesos ni la Ciencia calma la esperanza, más bien la mabita en cambote del mazacote que la ha desbordado.

En el desespero de un muelle olvidado allí está ella, Mujer que te parió letra, lágrima y victoria. Hay un detalle. No te llevas el laurel una vez más. Ella viene por ella. Sabe su lucha. Se está pariendo en las promociones que doblan a las masculinas; el poder de Madres del Barrio, cimiento de Moral y Luces que no se publicita. Emerge simple, guardado. Ahora que la violencia habla, sale enfática a lo que sea, sus dones la protegen, nada tiene que perder, sumando tras sumando, se atalaya primero, muerta de a miles en México o Palestina, la vuelta al mundo han dado las caminantes de la Plaza de Mayo, mas no brilla nunca para ella –mujer- ese es su grito, emergencia, bandera, su esencia.

Sale del gineceo, de la burka, de la mirada al piso. Se proyecta en hechos. Donde está lo que la vale, se adueña contable en la suma de su día que llega. No lo piensa, es ladrillo, siempre se imagina teja. Mira su casa desde el jardín de su inocencia. Como meta, fin, premio, sus días agotan las últimas píldoras a ritmo reggaetón. Como principio, mirada, sonrisa, ser, la razón por la que tiene matriz y suave la piel. Simple su enseñanza: La caricia no va a la guerra. La sangre ruboriza las mejillas, el encuentro, para eso la parió madre. La sangre vertida no es espectáculo de la vida andante en esta maravilla que somos pasajeros, como tal deber disfrutarla es su chispa. Para eso es la mujer.

La mujer no conoce su verdadera esencia porque aún se mide desde las reglas que hizo para ella su compañero y dueño, el hombre. Los chapoteos que da la humanidad para su cura solo serán enderezados al entrelazar las dos esencias para su acción conjunta. No ha habido freno al desenfreno, que es de la dominante testosterona, y los más claros guías de todos los tiempos, hablan del abandono egótico para que el ser invada la vida, que el Ser de nuestro presente se hace vida y amor en lo que manifestamos. Hoy se ve sin anteojitos, que el freno es de una emergencia inexorable, que el freno al hombre -ad litteram- luce como antorcha antes que las tesis socioeconómicas, y los embustes de conferencias y falsas democracias exploten la paciencia de las masas. Si hay alguien que está cansado es la mujer. La madre de las masas. Conexión entre Tierra y Hombre.

Mujer es este viraje. Mujer Tierra lo ejecuta. Mujer ser lo asimila. Hora del poder, poder es lo que existe, ES lo que educa, mientras más sabe de su ser-mujer, el hombre. Nada que ver con homosexualidades. La separación de su género acompañante femenino, dio cabida a lo ofensivo que es cualquier cercanía o semejanza, o afinidad con ella. El miedo a la mujer es el peor enemigo del hombre. Se “masculinizó” más al pactar con la muerte del metal, para separar su camino del de ella, la execró. Hizo un solo camino. Y la mujer viaja el que le ha impuesto su compañero. Siglos ha. Si alguien ha creado la esclavitud ese es el hombre.

Lo pragmático tiene sus dos vertientes que en el hombre significa además viajar en línea recta, en la mujer, saber adaptarse. La línea recta implica los valores de ella, esto es, el tesón (pase lo que pase), tenacidad, gallardía: el honor, o el mantener vivos los principios. En la mujer en cambio, el aparato progenitor le infiere su tesón, honor, a la vida que gesta, léase, a la vida en sí, antes que la rectitud, que puede conllevar la aceptación de la muerte en aras a esa rectitud. Para la mujer, la vida ES la rectitud de donde se proyectan todas las demás vertientes. Es el ojal de entrada a su hogar. Luego, todas las corrientes, doctrinas que manifiestan o ejercen el cultivo en favor de/a la vida, son femeninas, así tenemos que Educación es femenina, como lo es la Medicina, la Cocina, con sus afines, y mientras más sabio(a) se es en estas vertientes como se me ha antojado denominarlas, más fácil hará su acceso al conocimiento, o sea, más Mujer será. La revolución ES femenina, busca la protección y crecimiento de sus hijos.

La mujer debe conocerse, aprender a buscarse, sus arcanos, convalidarlos con su circunstancia actual, aprender a reunirse, apoyarse, que la mujer multiplica su energía al estimularse con la amistad femenina, nada que ver con homosexualidades, que los mitos y tabúes apresan su accionar diario, la encasillan en bochorno mercantil, que debe provocar su cultivo, ir contra marea, que es con ella la marea, el centro de huracán, la que puede diluir la tormenta en vasta semilla de oxígeno más allá de la curva de sus caderas para el consumo, que es otro el mundo cuando está con un libro en la hierba sus caderas son la curva del universo que la elevan.

Mujer es otra cosa. Alimento. No vallas. ¡Qué mirada imborrable cuando mujer está enamorada! A pesar de los pesares apuesta al hombre para la gesta trascendental que lo nació y lo nace a diario. Para la Paz. Beso del poder, Mujer es principio del mundo que aún desconocemos.