En la Cumbre del G-20 el neoliberalismo fijó las reglas del negocio
Por: Luis Alberto Matos

“Nosotros estamos empeñados en lograr la unidad Sur-Sur.”
Muammar Al Gadhafi

Llama la atención que, su propio portal de internet, define al G-20 como “un grupo de 20 Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales” con la misión de ser “un foro informal que promueva discusiones entre países industrializados y emergentes en asuntos claves relacionados con la estabilidad de la economía del mundo”.


No está integrado por naciones, mucho menos por pueblos.

Hay más de un millardo de seres humanos que anoche se acostó habiendo consumido menos de las dos terceras partes de las calorías necesarias, pero eso no es problema de ese “foro”.

Pittsburg, USA
Según el Presidente Obama, al cerrar el evento, “la Convención del G-20 ha elaborado un nuevo marco para asegurar un fuerte, sustentable y balanceado crecimiento de la economía mundial”.

Agregó que “los esfuerzos para recuperar la economía, realizados por el Grupo G-20, salvaron al mundo al borde del colapso”. Pocas veces habíamos leido dos frases consecutivas, sobre economía, con las cuales no estuviéramos en tan alto grado de desacuerdo.

Yo diría que fué al revés. Fuimos precisamente los demás países, los de mayores carencias, los que más nos apretamos el cinturón para que ellos pudieran salvarse. ¿De dónde acaso han salido los combustibles que les vendimos por más de seis meses a precios menores de la tercera parte del anterior? ¿Quienes les permitimos comer a costos ridículos? ¿Quienes les exportamos la mano de obra barata que necesitaron para sustituir a los millones de personas quienes fueron al paro por no haber con qué pagarles y nó porque no hubiera labores que realizar?

Y todo su discurso final fué: “dinamizar la economía”; que en su idioma es vender más. ¿Mas qué? ¡no importa! Cualquier cosa, desde cepillos de dientes hasta derechos vencidos de musica que allá nadie compra más.

Uno de sus diarios afirma que “los países del G-20 representan 90% de la producción mundial”. Me gustaría ver los pormenores del cálculo. Seguro que es sobre precio de ventas de allá, sin discriminación entre medicinas y “play stations”, sin privilegiar leche para niños sobre derechos de “you-tube”, sin distinguir entre libros escolares y cruceros de diversión.

Árbitro y Directivo
La prensa privada destaca que “Tras la cumbre del G-20, los Jefes de Estado de los países más ricos y de los principales emergentes decidieron que será esta instancia la que debatirá las decisiones para la economía mundial y no el G-8” Y, me atrevo a preguntar, ¿quién les dió el derecho a estos 20?

Agregan: “El Fondo Monetario Internacional se encargará de verificar que las políticas de todos los miembros del G20 no amenacen los grandes equilibrios de la economía mundial”. En este lado del continente tenemos ya algo más de cinco siglos “balanceando su equilibrio”.

Aseguran que “el G-20 es ahora el árbitro económico del mundo y se ha convertido en su Junta Directiva”. De paso, más abajito agregan, así como quien no quiere la cosa, que “eso no significa el final del G-8 que ahora continuará reuniéndose en asuntos de importancia común como la seguridad nacional, según anunció esta semana la Casa Blanca”.

Un analista afirma que la reunión de Pittsburg “obtuvo un compromiso que implica que países cargados de deudas, como Estados Unidos, aumenten sus ahorros; y potencias exportadoras, como China, incrementen su consumo”. Me permito traducir: “Estimada China, compra las baratijas que te venden, para que occidente pueda ahorrar y al mismo tiempo limpiar su balance”. No hay que ser ningún mago para anticipar que buscan a mediano plazo.

Un punto de la declaración nos convence aún más de que nos quieren poner a trabajar y a producir, pero nó por nuestro vigor sino por su bienestar.

Dicen: “No podemos descansar hasta que la economía global esté restablecida con plena salud y las familias trabajadoras de todo el mundo puedan encontrar trabajo. Actuaremos para asegurarnos de que cuando vuelva el crecimiento, vuelvan también los empleos”. Nada sobre nivel mínimo de vida, sanidad, alimentación y vivienda. Sólo trabajo y empleo.

Otro sugirió un “impuesto sobre todas las transacciones financieras, al estilo de la tasa Tobin” y el FMI vá a analizar la idea. Y eso ¿soluciona las crisis a todos? Hasta hace poco, muchos de ellos mismos consideraban “odioso” tal gravamen. Argumentaban que “frenaba el movimiento de los mercados bursátiles”.

Hidrocarburos y energía
Entre otras decisiones, los países del G-20 acordaron “eliminar progresivamente los ineficaces subsidios sobre el consumo de combustibles fósiles que promueven el derroche, reducen nuestra seguridad energética, impiden la inversión en fuentes de energía más limpias y tiran abajo los esfuerzos llevados a cabo para combatir el cambio climático”.

Sonó como una amenaza contra los países miembros de la OPEP. Y nó porque realmente vayan a consumir menos energía, ni tampoco porque crean que pueden elevar un jet de carga y subir una gandola cerro arriba, en las próximas décadas, impulsados con otra cosa que no provenga del petróleo.

¡Nó! La amenaza es pagarnos menos. Pero, como dijo el Presidente de la Total (ciudadano de un país del G-20) “Hablemos del precio del petróleo para que puedan movilizarse en 2015. Si no suben por encima de $ 100 el barril, no hay petróleo para nadie”.

En línea con Pittsburg, aquí titulan: “Apoyo iraní, con vuelos aerogeofísicos y análisis geoquímicos, en la búsqueda de reservas de uranio en oriente y occidente” y especulan sobre “posible desarrollo energía nuclear pudiera incrementar potencial bélico”.

Como respaldo de tales opiniones, citan la “preocupación de los líderes de los países desarrollados” porque “Irán desafía al mundo”, “descubierta una segunda planta nuclear”, “exigen públicamente al gobierno iraní informar sobre sus planes nucleares”, “tiene escasa voluntad de cumplir con sus obligaciones internacionales” y justifican las “nuevas sanciones advertidas en la reunión del G-20, incluyendo opciones militares”.

Entre tanto, hasta una “Petrosur-Sur para agrupar a los países petroleros de los miembros del ASA, sin importar sus niveles de producción” surgió como interesante idea en nuestra muy densa reunión.

Margarita, Venezuela
Los medios locales han tratado de minimizar la II Cumbre África América del Sur. Las pocas referencias suelen incluir comentarios negativos, por ejemplo: “Suscribieron un documento para la creación del Banco del Sur, pero no está clara la participación de Perú y Colombia, dentro del Banco, porque no participaron en la Cumbre”.
Los medios internacionales, aunque algunos evidenciando alertas por la integración del Sur, aportan sin embargo mayor información.
Muestran preocupación por “el deseo expresado por el Presidente de Ecuador de crear una arquitectura regional propia, con mecanismos para la creación de una moneda común” y por el comentario de Muammar El Gadhafi contra “el dominio de cinco naciones colonialistas en el Consejo de Seguridad de la ONU” y “abogó por transformar esa situación con base en el hecho de que las mayores riquezas las tenemos nosotros, así como el potencial demográfico”.

Dignidad y socialismo
Dignos de destacar y publicitar, a todos los rincones del planeta, los compromisos acordados en el documento final de la histórica reunión del ASA, en Margarita.
Allí se comprometieron a “fortalecer la cooperación Sur-Sur en las áreas económica, social, energética, tecnológica, alimentaria, comercial, ambiental y de seguridad” y “fomentar alianzas que promuevan la provisión de trabajos dignos y la implementación de políticas de inclusión social”.

Adicionalmente, “reiteraron su voluntad de combatir el narcotráfico, el terrorismo, la piratería, el mercenarismo, la delincuencia trasnacional organizada y el tráfico de personas”. ¿Verdad que esto es otra cosa? ¡Muy diferente a lo que 24 horas antes declaraban en el norte!

jaquematos@cantv.net