EEUU descara su odio a Zelaya y enreda a la OEA
Por: Agencias

El retorno del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya a su país fue «irresponsable e idiota», declaró este lunes el representante alterno de Estados Unidos ante la OEA, Lewis Amselem, durante un debate que se saldó con un desacuerdo sobre cómo condenar al régimen de facto.


«El retorno del presidente Zelaya a Honduras es irresponsable e idiota y no sirve ni a los intereses de su pueblo ni a aquellos que buscan el reestablecimiento pacífico del orden democrático en Honduras», dijo Amselem durante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

Los 33 países de la OEA se reunieron de forma urgente para analizar la situación tras la declaración del estado de sitio en el país centroamericano, y para condenar la expulsión de cuatro de sus altos funcionarios, que no fueron aceptados a su llegada al aeropuerto de Tegucigalpa.

Sin embargo, el Consejo mostró su división interna y no fue capaz de sacar una declaración conjunta tras más de diez horas de debates.

Tan sólo el secretario general, José Miguel Insulza, y el presidente del Consejo, el representante chileno Pedro Oyarce, sacaron una discreta declaración común en la que reafirmaron su decisión de «seguir haciendo todos los esfuerzos tendientes a la búsqueda de una solución pacífica».

Poco antes, el régimen de facto, que había declarado el estado de sitio en Honduras, se declaró dispuesto a levantarlo tras presiones de la comunidad internacional, y también a recibir a la misión de diplomáticos rechazada el domingo.

Una de las intervenciones que provocó controversia en el Consejo fue la de Amselem, que cargó con dureza contra Zelaya. «Debería ejercer liderazgo y pedir a sus seguidores que expresen sus puntos de vista pacíficamente», dijo Amselem.

El presidente derrocado y refugiado desde hace una semana en condiciones precarias en la embajada brasileña en Tegucigalpa «debería cesar de actuar como si estuviera en una vieja película de Woody Allen», llegó a espetar el diplomático estadounidense.

«Los que facilitaron el retorno del presidente Zelaya tienen una especial responsabilidad para prevenir la violencia», advirtió luego, sin dar más detalles.

Zelaya entró de forma clandestina en Honduras el pasado lunes, sin que se conozcan exactamente todos los detalles de la operación.

Un portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, no respondió luego directamente al ser preguntado por la AFP sobre esas declaraciones del representante alterno. «‘El (Zelaya) está ahí’. En ese sentido hay una oportunidad para el diálogo. Esperamos que todas las partes aprovechen esa oportunidad», dijo.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, había expresado la semana pasada su esperanza de que el retorno de Zelaya fuera una «ocasión» para una salida pacífica a la crisis.

«Ahora que el presidente Zelaya volvió, sería oportuno devolverle su puesto» y «seguir adelante con las elecciones previstas para noviembre», dijo Clinton en Nueva York tras reunirse con el principal mediador en la crisis, el presidente costarricense Oscar Arias.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, tampoco quiso pronunciarse en rueda de prensa sobre esas declaraciones del representante estadounidense.

«Yo lo que conozco es lo que dijo la secretaria de Estado: que (el regreso de Zelaya) puede provocar tensiones pero que también es una oportunidad», explicó Insulza durante una pausa del Consejo Permanente.

El encargado de negocios de la embajada hondureña en Washington, Eduardo Reina, nombrado hace un mes y medio por Zelaya para ser embajador oficial, estaba presente en la sala del Consejo Permanente de la OEA cuando Amselem habló.

«No compartimos esas opiniones. Yo creo que no se puede atribuir al que ha violentado el derecho la irresponsabilidad» en la crisis, dijo Reina luego a la prensa.

El encargado de negocios, pendiente de ser aceptado como nuevo embajador hondureño por el Departamento de Estado, aseguró a la prensa que iba a pedir explicaciones al gobierno estadounidense.

OEA sin acuerdo

El Consejo permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, tras más de 10 horas de permanecer en intensas discusiones, no llegó a un acuerdo en torno a aceptar o no al candidato presidencial hondureño que se imponga en las elecciones generales convocadas para noviembre por el Gobierno de facto.

Luego de la reunión, el organismo leyó un comunicado «corto y escueto» ante la prensa. El texto de la declaración que no fue aprobado deploraba la decisión de las autoridades de facto hondureñas de impedir la entrada al país de la comisión de la OEA enviada a Tegucigalpa.

También exigía garantías a la vida del presidente Zelaya y de los funcionarios de la embajada de Brasil en Tegucigalpa donde se aloja. En este aspecto, todos los países coincidieron en aceptarlo. Planteaba el rechazo a unas elecciones que se den fuera del marco constitucional y hasta que esas garantías estén restablecidas por completo.

En la reunión de la OEA prevalecieron los desacuerdos con respecto a reconocer o no al candidato presidencial que gane las elecciones generales programadas por el gobierno de facto para el 29 de noviembre, ni sobre el lenguaje de condena al régimen golpista hondureño.

Países como Estados Unidos, Canadá, Bahamas, Costa Rica y Perú, se abstuvieron de determinar cuál será su posición sobre el resultado electoral de noviembre, si continúa el gobierno de facto y es éste el que entrega el poder de manera inconstitucional al candidato escogido.

Tanto el presidente del sistema hemisférico, Pedro Oyarce, como el secretario general, José Miguel Insulza, divulgaron una declaración común que no abarca al Consejo en la que «exigen el respeto a la inviolabilidad» de las embajadas diplomáticas en el país, en referencia sobre todo a la de Brasil, donde se encuentra alojado el presidente constitucional Manuel Zelaya, desde el lunes 21 de septiembre.

Oyarce e Insulza reafirmaron «su decisión de seguir haciendo todos los esfuerzos tendientes a la búsqueda de una solución pacífica a la crisis hondureña», según el comunicado que difundieron a la prensa.

La reunión del Consejo fue convocada de manera extraordinaria tras la expulsión de tres funcionarios de la Organización de Estados Americanos (OEA) y dos de la embajada de España, de Tegucigalpa, quienes pertenecían a una comisión que tenía como objetivo preparar la visita a Honduras de una misión compuesta por el titular de la OEA y cancilleres de distintos países de la región.

El domingo, la OEA condenó mediante un comunicado «la decisión de autoridades hondureñas del Gobierno de facto de impedir el ingreso a su país de una comitiva integrada por altos funcionarios del organismo hemisférico».

Poco antes de terminar las deliberaciones sin consenso en la OEA, el régimen de facto hondureño anunció que volvía a invitar a la misión del organismo para preparar la llegada posterior del grupo de cancilleres.

De acuerdo a fuentes extraoficiales, esa misión podría viajar a Tegucigalpa el viernes.