Relaciones Colombovenezolanas
Por: Marianela Acuña Ortigoza
Rebelión

La última década ha reposicionado a Latinoamérica en el mundo, y no sólo ha sido por la recuperación de sus economías sino fundamentalmente por la conquista de los espacios políticos requeridos para alcanzar su independencia.


Dos procesos concretan ese triunfo, el primero la consolidación de gobiernos identificados con el propósito de soberanía y desarrollo de sus naciones, y el otro, un proceso de integración regional fundado en sólidos principios de defensa de la autodeterminación y de las potencialidades estratégicas de la región frente al resto del mundo.

En un contexto que pretende la supervivencia de la hegemonía norteamericana, las amenazas a quienes se atreven a desafiar el orden instituido serán siempre la agenda a seguir. Esas amenazas transmutan hoy en acciones disciplinadoras, y al ALBA se le muestran las nuevas formas de “acoso institucional” cuyo resultado pretende ser, la desaparición de la corriente transformadora que levanta a la América mestiza en el alba de un amanecer de conciencia y cambio social.

En Honduras se derritieron las máscaras, los rostros fascistas hondureños sonríen junto al facismo continental, misiones diplomáticas vestidas de fraternidad justifican la violación de la soberanía y el aniquilamiento de la esperanza, la amenaza del golpe militar retoma el escenario para que se sienta su miel en las bocas perversas de quienes sueñan entregar las riquezas de la región en un renovado festín de intercambio de “democracia” por petróleo, gas, biodiversidad, agua y demás recursos que nos pertenecen.

No ha sido posible disuadirnos ni con el miedo, ni con la propaganda, es necesario entonces iniciar una ofensiva real contenedora de la rebeldía, nada mejor para ello que la presencia militar. A Honduras se le suma Colombia.

De la disuasión a la acción

La ocupación militar de América Latina por los Estados Unidos, ha estado históricamente vinculada al objetivo de resguardar lo que la doctrina Monroe llamó “América para los americanos”, el espacio territorial que se extiende desde México hasta Argentina. Ello ha permitido vigilar las principales fuentes de recursos y garantizar las operaciones de las empresas norteamericanas en la región. En las tres últimas décadas se adicionaron los argumentos de la lucha antidrogas y la lucha antiterrorista para avanzar en tareas contrainsurgentes que permitieran el control político. En acuerdos entre gobiernos se permitió la presencia militar norteamericana en bases militares de las naciones latinoamericanas, y en perfecta coincidencia, cada vez que se produjo un golpe militar en la región, siempre contó con el apoyo abierto o velado de ese oportuno invitado. Los cambios políticos y constitucionales que se han producido en Latinoamérica, limitan las relaciones entre las fuerzas militares regionales y las norteamericanas, con base en la experiencia desestabilizadora de la ingerencia militar. Las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia, prohíben las bases militares extranjeras en el territorio nacional, y reducen las relaciones militares a cooperación técnica y de seguridad dirigida por los estados nacionales.

Colombia: guardián de la subordinación

La integración latinoamericana afianzada en la integración política se reveló exitosa ante el golpe de estado en Honduras, por primera vez se articularon los organismos regionales en solidaridad con un país violentado por un golpe militar, obligando a una reacción mundial que condenó la violencia militar e institucional. El ALBA mostró su poder de negociación y su capacidad de convocatoria regional. Se encendieron de inmediato las alertas imperiales. Parecía insuficiente disciplinar a Centroamérica, los mayores problemas políticos están en el Sur: Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina Kishner, Fernando Lugo, todos con un referente: Fidel Castro. Se cuenta en el Sur con un discípulo dispuesto a una colaboración incondicional: Álvaro Uribe, su contribución se canjea por más Plan Colombia y un tratado de libre comercio Colombia-Estados Unidos.

El cierre de las bases militares de Panamá y Ecuador, se compensa con las nuevas bases en Colombia, son las cinco principales bases de la Fuerza Aérea y la Armada en el país: Apiay, Malambo, Palanquero, Cartagena y Bahía de Málaga, instalaciones militares de ubicación estratégica en fronteras de Venezuela y Ecuador, con cobertura estratégica de las plataformas andina y caribeña.

Venezuela revisa las relaciones con Colombia

Sin dudas el liderazgo continental de Venezuela en el proceso de integración regional, y el impulso que imprime al mismo el Presidente Chávez se constituye en uno de los objetivos de control de los intereses norteamericanos. Venezuela considera una amenaza a su seguridad el incremento de la presencia militar estadounidense en Colombia, y en consecuencia haciendo prevalecer su visión geopolítica se propone la evaluación de las relaciones con Colombia.

Con la tradicional valoración de las relaciones bilaterales que privilegia la relación comercial sobre la relación política, se ha censurado esta decisión presidencial, sin embargo es bueno establecer que nunca será posible una relación comercial sin la convergencia política de los Estados que delimitan las condiciones de esa relación.

Quien se beneficia de la relación bilateral entre Venezuela y Colombia

A comienzos de los años noventa Colombia y Venezuela establecieron una zona de libre comercio en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). El comercio bilateral se ha dinamizado desde la creación de la zona de libre comercio. Venezuela registró consecutivos superávit en su comercio con Colombia desde el año 1993 hasta el año 1998, a partir de este año y hasta 2003 el resultado superavitario lo compartieron alternativamente ambos países. En el último período desde 2004 hasta 2008, el resultado del saldo comercial binacional se volvió ampliamente deficitario para Venezuela debido a que las importaciones se incrementaron de manera significativa, mientras que las exportaciones hacia Colombia se redujeron.

Colombia se ha mantenido entre las dos primeras posiciones como destino de las exportaciones no petroleras de Venezuela. Los productos vendidos al país vecino correspondieron a productos de hierro y acero, aluminio y sustancias químicas. La mayor concentración en pocos productos fue un hecho que se hizo presente desde 2004.

En relación a las importaciones, se observó un fuerte incremento de las importaciones provenientes de Colombia desde el año 2004. El país vecino ha ocupado el segundo lugar como oferente de bienes foráneos en la mayoría de los años transcurridos desde el tratado de libre comercio y ha sido particularmente importante en el suministro de bienes agrícolas y de bienes manufactureros de tipo intermedio, categorías que representaron 78,4% del total suministrado a Venezuela. Los rubros agrícolas y agroindustriales más relevantes fueron la carne de ganado, el cacao, el chocolate, los productos de confitería y la leche cruda. En cuanto a los bienes manufactureros intermedios, 24,6% del total importado por el país fue de origen colombiano, destacando los bienes textiles como prendas de vestir, tejidos, artículos de cuero e hilatura y tejedura, así como calzados, jabones y detergentes, plásticos, sustancias químicas, entre otros.

Podrían destacarse como características relevantes del comercio bilateral entre Venezuela y Colombia:

Importante tendencia a una balanza comercial deficitaria para Venezuela
Alta concentración en pocos productos de exportación de Venezuela
Incremento acelerado de las importaciones colombianas
Superávits recurrentes en balanza comercial colombiana
Ampliación de la oferta exportable de Colombia a Venezuela
Visto el balance de la relación comercial, se evidencia un claro beneficio para Colombia demostrado en un saldo favorable de balanza comercial de 5.751 millones de dólares en el año 2008.

Cuando se pregunta sobre las consecuencias de prescindir de este volumen de comercio y la posibilidad de sustitución, podría afirmarse que sin despreciar los inconvenientes que la sustitución de un proveedor cercano, con facilidades de transporte y de tradición comercial involucra, no menos importante es evaluar la trascendencia política de la relación bilateral y las consecuencias que de ella derivan.

El éxito del gobierno bolivariano se sustenta en el posicionamiento estratégico de lo político sobre lo económico. Si postulamos la diversificación comercial y la apertura a nuevos socios y mercados, y la coyuntura política lo exige, Colombia deberá ser sustituida como socio comercial.

macunas7@gmail.com