Vea los documentos: Micheletti trató de cambiar la Constitución y ahora acusa a Zelaya por lo mismo Por: YVKE Mundial (Luigino Bracci Roa), ABN

El golpista intentó en 1985 cambiar la Constitución de Honduras, llamando a suspender los «artículos pétreos» que la propia Constitución dice que no se pueden modificar. Eso sí: SIN CONSULTAR AL PUEBLO, porque -según él- «el Poder Constituyente no es un poder que tenga el pueblo». Hoy Micheletti, hipócritamente, justifica su golpe de Estado en que Zelaya quería consultar a pueblo de forma no vinculante en torno a modificar la Constitución.


El pasado 10 de julio, Antonio Núñez Aldazoro, enviado especial de la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), denunció que Roberto Micheletti, el actual presidente del gobierno dictatorial de Honduras, había tratado de llamar a una Asamblea Nacional Constituyente en 1985, para cambiar la Constitución de 1982, que sigue vigente hoy.

Hay que notar que Micheletti y otros miembros del gobierno de facto justifican el golpe de Estado contra el Presidente Manuel Zelaya, indicando que él estaba haciendo algo «ilegal»: hacer una encuesta no vinculante para preguntar al pueblo si estaban de acuerdo con realizar en noviembre un referendo para una Asamblea Constituyente (la llamada «cuarta urna», adicional a las tres urnas para elegir en noviembre Presidente, congresistas y autoridades locales).

En aquellos días de 1985, Micheletti y otros parlamentarios pidieron convertir el Congreso en Asamblea Constituyente sin consultar al pueblo (al contrario del Presidente Chávez, quien en 1999 llamó a un referendo para preguntar al pueblo si querían una Constituyente, luego realizó elecciones para que el pueblo seleccionara a los constituyentistas, y luego hizo un nuevo referendo para aprobar la nueva Constitución).

En su petición, Micheletti y otros parlamentarios indican que «El Poder Constituyente no es un poder que tenga el pueblo, no es algo que pueda o no tener». Igualmente, piden que «para efectos de la revisión de la Constitución de la República, el Congreso Nacional se transforme en Asamblea Nacional Constituyente, con las facultades y atribuciones que corresponden a un poder constituyente. Así mismo, pedimos que queden en suspenso los artículos 373, 374 y 375» que establecen que determinados artículos no pueden modificarse.

Esto causó una fuerte trifulca entre los parlamentarios, que suspendió la presentación de la propuesta, dado que en aquel entonces la acción de Micheletti también se consideró traición a la patria y los diputados opositores del partido nacionalista sabían que esa Constituyente únicamente buscaba la extensión del mandato del presidente liberal, Suazo Córdoba.

En este caso, Manuel Zelaya ha indicado repetidas veces que a él no le interesa ser reelegido. De hecho, los lapsos lo impiden: si la propuesta de incluir una cuarta urna fuera aprobada, el referendo para la Asamblea Constituyente se realizaría al mismo tiempo que las elecciones presidenciales, y de aprobarse la Constituyente, ya Zelaya no será presidente: tendrá que ser un nuevo mandatario y un nuevo Congreso quienes lideren el proceso constituyente.

Hay que recordar que en 1985 todavía se sentía los efectos de la guerra de baja intensidad, el escándalo de los llamados “contras”, la doctrina de seguridad del presidente norteamericano Ronald Reagan y aún se consideraba a Honduras como la base de operaciones de los Estados Unidos en Centroamérica.