Fraude pone en ascua a senadores colombianos
Por: PL

Como si de una serie televisiva o los denominados Reality Shows se tratará, la sucesión de escándalos políticos en Colombia no se hacen esperar.


Ahora toca el turno nuevamente al Senado de la República, en el que son varios los legisladores involucrados en la llamada Parapolítica, nombre con el que se conoce el escándalo desatado en el país a partir de 2006 por la revelación de políticos vinculados con grupos paramilitares.

Justamente en ese año se llevaron a cabo elecciones para la Cámara alta del Congreso, comicios que la víspera fueron anulados por el Consejo de Estado por anomalías en el conteo de los votos.

La votación total en dichas elecciones fue de 11 millones 53 mil 313 votos, de los cuales nueve millones 390 mil 408 fueron considerados válidos.

A su vez, 272 mil 645 fueron depositados en las urnas en blanco, un millón 53 mil 721 se consideraron nulos, mientras que 336 mil 539 no fueron marcados.

Tras casi cuatro años de esos comicios, el máximo tribunal contencioso administrativo determinó que existen 33 mil 600 votos irregulares en unas 600 mesas, en las que se detectó suplantación de sufragios y documentos de identificación inhabilitados, adulteración de formularios electorales, entre otras ilegalidades.

De esa manera, la Sección Quinta del Consejo de Estado avaló una demanda interpuesta por el ex procurador general de la República Edgardo Maya, quien en su momento denunció que hubo fraude electoral en por los menos seis mil 400 mesas en todo el territorio nacional.

Existió fraude electoral e inconsistencias en el diligenciamiento de los formularios electorales en los comicios para el Senado realizados el 12 de marzo de 2006, dijo en esa oportunidad.

En tanto, el presidente del Consejo de Estado, Rafael Lafont, señaló que será la citada sección la que determinará finalmente la incidencia y afectación de los referidos votos respecto a los resultados de la elección al Senado.

No obstante, los 102 legisladores que componen el Senado -según aclaró- podrán continuar en sus curules mientras se decide la nueva composición, con base a un nuevo escrutinio ordenado por el fallo judicial, lo cual mantiene en ascua a varios legisladores.

Si bien es cierto que la cifra de votos irregulares en las referidas mesas equivalen a menos del uno por ciento de las escrutadas, hay localidades en la que éste porcentaje podría resultar elevado y cambiar significativamente la composición de las bancadas.

Se da por descontado que varios senadores tendrán que despedirse de su curul.

Dicho recuento, acorde con reportes periodísticos especializados, removerá sin dudas la cantidad de votos de cada partido y por ende se afectará la cifra repartidora, que es la base a partir de la cual se asignan las curules.

De ahí que muchos consideren que los últimos senadores de la lista de cada agrupación política con representación en la Cámara alta estén en la cuerda floja.

Asimismo, la atención se centra en quiénes serán los afectados y si ello constituirá una prueba más de la presión ejercida por los grupos paramilitares para acomodar los resultados electorales en varios de los 32 departamentos que componen el país.

Lo cierto es que ahora las autoridades procederán a efectuar un nuevo conteo de votos para definir quiénes son los congresistas que deben integrar en realidad la cámara alta.

Esta anulación tiene lugar a menos de un año de las elecciones legislativas para renovar esa instancia, por lo que algunos expertos han expresado que su efecto será menor sobre el Congreso, que está por concluir.

Sin embargo, para algunos observadores consultados por Prensa Latina la gran pregunta es por qué justo ahora cuando hay sobre la mesas varios temas considerados de vital importancia para el país, como el referendo reeleccionista, por citar solo uno, en un contexto de abierto enfrentamiento entre poder Ejecutivo y la rama judicial.

Respuestas y especulaciones pueden haber muchas, pero la verdad es una sola, dijo a este reportero un político que prefirió el anonimato, y con ello dejó abierta la interrogante.

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