Contrapunteo Putin-Obama: ¿divide y vencerás?
Por: Jorge Petinaud

Mesurado, pero enérgico. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, pone hoy el dedo en la llaga al responder las críticas del presidente estadounidense, Barack Obama, a 48 horas de la primera visita del estadista a Moscú.


En una entrevista difundida por las redes globales, el jefe de la Casa Blanca aseguró que el ex mandatario «tiene un pie en el pasado y otro en el futuro» en alusión a la visión del jefe de gobierno de las relaciones bilaterales.

Inmediatamente añadió: «el presidente Dmitri Medvedev sí entiende que hay que romper amarras con las políticas propias de la Guerra Fría», en expresión que recordó el tratamiento mediático de Occidente respecto a los principales líderes de la extinta Unión Soviética.

En los tiempos de la denominada glasnot y la perestroika, los términos «reformistas» y «moderados», «izquierdistas» y «derechistas» se pusieron de moda para referirse a los principales dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Ese enfoque creó confusión en cientos de millones de ciudadanos de la federación de repúblicas socialistas, quienes divididos en diversas tendencias vieron al final cómo se desmoronaba en medio de una terrible crisis un estado en el que una minoría se enriquecía.

En respuesta a Obama, Putin afirmó que Rusia no vive en el pasado, ya que «siempre mira al futuro».

Estamos firmemente de pie y siempre mirando al futuro. Esta es una característica particular que siempre ha permitido a Rusia avanzar y hacerse más fuerte, enfatizó ante la prensa desde la región sureña de Krasnodar, según ITAR-TASS.

Ponderado, añadió que Moscú espera a Obama con buenos sentimientos. Tenemos muchas esperanzas puestas en la nueva administración norteamericana. Espero sea una reunión útil, que sirva para impulsar el diálogo. Tanto Moscú como Washington lo necesitamos, subrayó.

Empero, el jefe de gobierno y presidente del partido gobernante, Rusia Unida, quitó la iniciativa al adversario cuando pidió a Estados Unidos cambiar una visión del mundo que data de los tiempos en que el desaparecido Pacto de Varsovia surgió como contrapeso a la OTAN.

Si Estados Unidos «renuncia al despliegue de nuevos sistemas armamentistas, antimisiles o, por ejemplo, revisa sus posiciones sobre ampliación de bloques militares o destierra la mentalidad de bloques, eso sería un gran paso adelante», enfatizó.

Putin recordó que Washington continúa aplicando la enmienda Jackson-Vanick, aprobada en 1975 para forzar en la Unión Soviética la eliminación de leyes socialistas hoy inexistentes. Esa regulación mantiene restricciones comerciales contra Rusia.

Este contrapunteo entre Obama y Putin incrementa la expectación entre los cientos de periodistas acreditados aquí para cubrir la visita, sobre todo por el encuentro que ambos sostendrán el martes en el segundo día de estancia en Moscú del gobernante estadounidense.

En consonancia con Putin, al comentar las pláticas que sostendrán el presidente Medvevev y su par estadounidense, el asesor de política exterior del mandatario ruso, Serguei Prijodko, reconoció la víspera que existen serios antagonismos todavía no resueltos.

Rusia desearía tratar el tema de reducción de armas ofensivas estratégicas en vinculación con el plan de despliegue de un sistema de defensa antimisiles (DAM) de Estados Unidos en Europa, sostuvo.

Quisiéramos incluir en el documento que firmarán los estadistas la prohibición de instalar armamento estratégico ofensivo fuera de los territorios nacionales, añadió.

Estados Unidos proyecta instalar cabezas no nucleares en misiles estratégicos. La ejecución de tales planes influirá negativamente en la seguridad y la predicción estratégica, insistió el experto.

En relación con el texto que rubricarán Medvedev y Obama sobre armas ofensivas nucleares (START, en inglés), Prijodko aclaró que no será legalmente de obligatorio cumplimiento y solo establecerá puntos de referencia para elaborar un nuevo acuerdo sobre armas ofensivas estratégicas en sustitución del Tratado START-1 que vencerá el 5 de diciembre.

Sellado en 1991, el START-1 estableció la reducción de 10 mil a seis mil ojivas atómicas por cada parte. En mayo de 2002 el Kremlin y la Casa Blanca pactaron otro compromiso sobre ese tipo de arsenales que recortó las cargas nucleares hasta mil 700-dos mil unidades.

Al respecto, el asesor dijo desconocer las cifras que podrá incluir el denominado acuerdo marco, pero indicó que Moscú está presto a aceptar reducciones más radicales que las del START-1 y factibles de ser controladas eficazmente.

Sobre la cooperación nuclear de carácter pacífico bilateral, comentó que los presidentes firmarán una declaración que prevé la colaboración con terceros, así como un fortalecimiento del régimen de no proliferación de este tipo de armamentos.

Pero al referirse a este asunto, el asistente presidencial aludió nuevamente a los diferendos bilaterales.

Moscú confía en que Washington emprenda los esfuerzos necesarios para que sea devuelto para su ratificación por el Congreso el Acuerdo de Cooperación en el Uso Pacífico de la Energía Atómica, firmado en mayo de 2008.

La administración de George W. Bush retiró el convenio del debate congresional bajo el pretexto del empleo excesivo de la fuerza por Rusia tras la agresión de Georgia contra Osetia del Sur en agosto de 2008, recordó el asistente del entorno presidencial.

Con el respaldo de Washington y aliados europeos, Tiflis desató el 8 de agosto un ataque de gran escala contra Tsjinvali, con saldo de más de mil 500 civiles y alrededor de 80 garantes de la paz rusos muertos.

En respuesta, el Kremlin ordenó una operación pacificadora que neutralizó a los agresores.

El binomio Medevedev-Putin muestra cohesión monolítica sobre todos estos temas incluidos como antagonismos en la agenda de las inminentes pláticas ruso-estadounidenses.

rc/jpm (PL)