¿Quién quiere el fracaso de la cumbre Obama-Medvédev en Moscú?
Por: Dmitri Babich
, RIA Novosti.

En vísperas de la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Moscú, expertos y políticos de Estados Unidos y Rusia comentan profusamente sobre cómo será el encuentro entre los dos presidentes.


Muchos pronostican que la cumbre tendrá éxito en lo que respecta a la preparación de un nuevo tratado para la reducción del arsenal nuclear estratégico entre ambos países, en reemplazo del tratado START-1, que caduca el 5 de diciembre de 2009.

Al mismo tiempo, todos destacan que la cooperación ruso-estadounidense todavía tendrá que afrontar grandes obstáculos, que no tienen relación con los asuntos de desarme, pero si con la rivalidad entre ambos países por la influencia en el espacio postsoviético.

Como siempre, a favor del diálogo entre Rusia y EEUU se manifiestan los pragmáticos demócratas y republicanos estadounidenses, y Obama se encuentra entre ellos.

“Como político pragmático, Obama comprende que Rusia no es una amenaza para EEUU y por esto, procura al máximo economizar los recursos que destinó la administración anterior en la construcción de un escudo antirruso”, opina el director de la revista Rusia en la Política Global, Fiodor Lukianov.

“El elemento más costoso de ese escudo es la construcción del sistema de defensa antimisil (DAM) en Polonia y la República Checa. Obama no ha renunciado a ese plan, pero frena su realización reflexionando sobre la manera de vender a Rusia este asunto al precio más alto posible”, indicó el experto.

El presidente del Fondo de investigaciones sobre desarme nuclear Pir-Centr”, Vladimir Orlov, recomienda al gobierno ruso vincular la reducción de su arsenal nuclear a la renuncia de EEUU a la defensa a la defensa antimisiles (DAM).

“Rusia puede avanzar hacia una profunda reducción del arsenal nuclear únicamente en el caso de que EEUU presente un compromiso escrito en el que renuncie a la DAM”, subraya Orlov, al destacar que hay otros aspectos que también influyen en la firma del tratado de desarme.

“Otro momento importante supone el control sobre los llamados potenciales recuperables. A Rusia no le conviene que las ojivas objeto de reducción en corto tiempo puedan ser utilizadas de nuevo y reincorporadas al servicio activo. Rusia tampoco puede aceptar la posibilidad de militarizar el espacio”, resaltó Orlov.

Es importante resaltar que todos elementos del acuerdo mencionados tienen sentido únicamente en el caso de que sean expuestos rigurosamente en documentos jurídicamente vinculantes.

Como es sabido, el ex presidente estadounidense George W, Bush procuró evitar la firma de ese tipo de tratados con Rusia y como resultado, tenemos el tratado sobre la Reducción de Potenciales Nucleares Estratégicos firmado en 2002, en esencia, un tratado de desarme nuclear muy ambiguo cuyo texto abarca apenas dos hojas.

En cambio, el tratado START-1 a punto de expirar, preparado minuciosamente y expuesto en decenas de páginas, con exactitud fijó los mecanismos de control, verificación y los pasos que deben seguir las partes firmantes cuando concluya su vigencia.

Según el director del centro estadounidense de investigaciones sobre problemas de no proliferación nuclear William Potter, es poco probable que en materia de acuerdos de desarme, Obama continúe la política de su antecesor.

“Obama quiere firmar un documento jurídicamente vinculante, Obama no será como Bush cundo dijo: ya que no somos enemigos, no hace falta tratados muy extensos”, indicó Potter.

Añadió que la cantidad de ojivas y portadores que deberán ser liquidados se determinará en el curso de las negociaciones, y que existe la esperanza en las partes acordarán la reducción de las armas estratégicas y también las armas nucleares tácticas.

El presidente del Consejo ruso de Política Exterior y Defensa, Serguei Karagánov, considera que por el momento, las partes no negocian la destrucción total de su arsenal estratégico nuclear.

“A Moscú y a Washington no les conviene una limitación profunda de su armamento. Si ambas partes reducen sus arsenales a 200- 300 ojivas, esto puede incentivar a India y China a reforzar su potencial para ser potencias nucleares al nivel de Rusia y EEUU”, indicó el experto ruso.

“Por esta razón, para Rusia el nivel óptimo de reducción fluctúa entre las 1.500 y las 1.600 ojivas. En lugar de destruir las ojivas, desde el punto de vista económico sería más ventajoso reducir la cantidad de portadores, porque en la estructura del arsenal nuclear son los componentes cuyo mantenimiento es el más costoso”, resaltó Karagánov.

En una reciente reunión de expertos rusos y estadounidenses, Karagánov afirmó que la rivalidad de ambos países en el espacio postsoviético es el asunto principal de determinará la dinámica de las relaciones bilaterales y no los asuntos de desarme.

Los enemigos de la aproximación entre Rusia y EEUU aprovecharán agudizar esta rivalidad al máximo y los presidentes deberán agotar todas las reservas de confianza para resistir sin pérdida para las relaciones bilaterales las tormentas que puedan surgir por Ucrania o Georgia.

Lo ideal sería evitar esas tormentas de raíz.