La nacionalización de la industria petrolera es un proceso continuo
Por: Luis Alberto Matos

“En la industria petrolera: corto, mediano y largo plazo están íntimamente enlazados”
Abdalah Salem Al-Badri, Secretario General de la OPEP


Como “expropiación a las contratistas petroleras privadas” presenta la prensa opositora a la Ley Orgánica que Reserva al Estado los Bienes y Servicios Conexos a las Actividades Primarias de Hidrocarburos.

Portales internacionales, reproducidos aquí, señalan que ha sido “una indebida apropiación de activos privados” y que “Petróleos de Venezuela no tiene la capacidad estratégica, ni gerencial, para manejar apropiadamente las tareas que realizaban esas compañías”.

Lo que no publican es que esas empresas privadas, encargadas por décadas de los servicios conexos a las actividades petroleras, encarecían el 46% al costo de producción del barril, con altísimos beneficios para sus accionistas, muy superiores a casi cualquier otro ramo, sin reflejo similar en los ingresos de sus trabajadores.
Venezuela sólo ha dado, en plena ejercicio de su Soberanía, otro necesario paso en la nacionalización de la industria petrolera. Esta no se logra en un sólo acto, mucho menos con un Decreto o una Ley.

Cuanto más se avanza en ese proceso, tanto más es necesario controlar las diferentes labores necesarias para conducir nuestros hidrocarburos, desde el subsuelo venezolano, hasta los puestos de servicios o puertos de embarques y desembarques, convertidos parcial o totalmente en derivados útiles.

Bienes y servicios conexosMás del 80% de esas tareas están ahora controladas por la nación venezolana. Desde labores que lucen sencillas, pero no lo son, como el transporte en lanchas en el Lago de Maracaibo, antes alquiladas a PDVSA en condiciones y precios que sólo pueden existir entre un oligopolio y un único cliente, hasta el manejo de reinyección de gas, necesaria para mantener productivos los yacimientos que comienzan a madurar.

Observamos ejemplos concluyentes como el control de las plantas de manejo, inyección y compresión en el Estado Monagas, incluyendo El Tejero en el municipio Ezequiel Zamora, El Furrial del municipio Maturín y PCJ-9 en Jusepín.

Entre las tres, más de dos mil millones de piés cúbicos de gas en una zona que debe ser capaz de sobrepasar su actual producción de crudo, a mediano plazo y con esa ayuda, en medio millón de barriles diarios.

Producción e ingresosSegún la oposición, “el punto de equilibrio de PDVSA es muy superior al precio señalado por los voceros oficiales a tal efecto para el barril de crudo”.

Aseguran que “con $ 70 no se cubre el Presupuesto” y deducen, por cálculos donde parecería no tomarse en cuenta otros ingresos, como Impuesto Sobre la Renta y el IVA, que se necesitaría un barril sobre $ 98 para nivelar las necesidades del Estado.

Las cifras de producción y distribución de crudo también son manejadas para alarmar a la población venezolana con expresiones tendenciosas: “La producción de 3.172.000 barriles diarios es utópica” y “restando 700.000 de consumo interno, 200.000 de subsidio a Cuba y 220.000 a Petrocaribe, el residual de 2.052.000 necesitaría un precio superior a 98 dólares”, cálculos que no resistirían cualquier elemental comprobación.

Agregan igualmente que “petroleros privados no vendrán”, tratando de desmentir las noticias sobre el deseo, ya señalado por diversas trasnacionales, de compartir la exploración y explotación de hidrocarburos, tanto en la Faja del Orinoco como en los yacimientos gasíferos costa afuera.

Igualmente critican el derecho de PDVSA de adquirir la totalidad de la producción de las empresas mixtas. Preferirían que estas, quienes muy probablemente pagan tales publicaciones, pudieran venderlo directamente al mercado con mayores ganancias, restándole tal capacidad a nuestra empresa petrolera.

Lo cierto es que somos capaces de mantener la producción necesaria para el consumo interno, la exportación a nuestros amigos estratégicos y cumplir la cuota acordada con nuestros socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.
OPEP y preciosEsperaban que el Presidente Correa no ganara las recientes elecciones y adelantaban “la salida de Ecuador de la OPEP, para exportar crudo sin restricciones”. Pero el pueblo hermano, al igual que todos en ambos lados de las talanqueras del mundo, sabe que esos incrementos no necesariamente conllevan aumento de ingresos, al no estar protegidos por las condiciones de precios y mercadeo que acordamos los países de esa Organización contra bajas de demanda como la actual.

Al verse derrotados, recurren a la ofensa política: “ningún país OPEP tiene un gobierno democrático”. Les preguntaría a los defensores locales de tal argucia: ¿Quienes han impuesto en el mundo el sistema neoliberal cuyo único objetivo es acumular las riquezas de todos en las arcas de unos pocos? ¿Por qué mueren al día 16.000 niños y niñas de hambre y desnutrición? ¿Cuál es el derecho que invocan quienes aún pretenden seguir cambiando espejitos por materia prima? ¿Quienes les hemos dado el sustento para su desarrollo?.

Y en cuanto a que “La OPEP no controla precios” ¿te diste cuenta ahora? Porque hasta no hace mucho, “Chávez y los árabes” eran los culpables del alto precio de la gasolina en aquellas capitales.

¡Eso sí! paga más por el petróleo o te seguimos reduciendo la cuota.
FuturoLo cierto es que el mundo consume hoy la extravagante cifra de mil barriles de petróleo por segundo. Y la producción venezolana la dilapida en menos de una hora.
Pero el planeta nos necesita, y aquí estamos dispuestos a seguir contribuyendo a su desarrollo, movilización, industria y control climático.

Pero siempre, óigannos bien para que se lo trasmitan debidamente a sus “patrocinantes”, bajo condiciones de respeto a la soberanía nacional.
Y en ese futuro, China bien pudiera ser nuestro principal cliente.Esa oportunidad nos lanza un reto: el transporte hasta allá. ¡Entre ambos lo lograremos!