Papel golpista de los medios es un problema de seguridad nacional para todo el continente

Organismos como Unasur pueden construir un observatorio de los medios con la participación de sectores de intelectuales y periodistas que tratan de ceñirse a la verdad. Así lo subrayó, Hugo Moldiz, analista político de Bolivia.
 
Presna web YVKE, VTV


Las condiciones están dadas para que los presidentes de América Latina se reúnan en una cumbre latinoamericana, con el fin de discutir el papel golpista de estos medios, debido a que es un problema de seguridad nacional para todo el continente.

Así lo afirmó, Fernando Buen Abad, filosofo méxicano, durante el programa Despertó Venezuela, que transmite VTV, al evaluar el tratamiento mediático en países como Venezuela.

«En tanto que los estados democráticos como los países del ALBA, no se reúnan y llamen a una movilización continental, de medios alternativos y de periodistas independientes que son honrados. Mientras no sea capaz esta cumbre y especialmente Venezuela de convocar a este proceso, será muy difícil encarar una lucha».

Indicó que no hay que ser ingenuos, debido a que ya se sabe cómo se organizan las fuerzas de la derecha, para atacar cualquier posibilidad de democracia en el continente.

Al respecto, subrayó que los medios de comunicación se han convertido en una fuerza de intervención política, que son una trampa, una guerra ideológica, simbólica y de intervención de conciencias.

Aseveró que existe una clarísima actitud de reingeniería alienante y citó ejemplos como el grupo Prisa de España, junto con Televisa de México, Globovisión de Venezuela, O Globo de Brasil y Clarín de Argentina, empresas que están comprando medios pequeños para constituir una fuerza de ataque fenomenal.

Argumentó que el Estado puede exigir responsabilidad social a las empresas de comunicación, frente a la realidad de cada país como urgencias educativas, culturales y en materia de salud.

Por su parte, Hugo Moldiz, analista político de Bolivia, indicó que la situación de Venezuela se parece a la de Bolivia, debido a que en su país, los medios privados también tratan de victimizarse.

«Cuando se ven las imágenes de los propios medios, controlados por los sectores opositores, uno puede evidenciar la labor sistemática de encubrir la verdadera naturaleza de los hechos».

Indicó que en los partidos se eligen a los dirigentes, mientras que en los medios nadie los elige, los fiscaliza o los controla. «La confrontación sobre dos proyectos políticos distintos en América Latina, se está traduciendo en los medios».

Reiteró que se hace necesaria una instancia que controle el papel de los medios de comunicación y que organismos como Unasur construyan un observatorio de los medios con la participación de sectores de intelectuales y periodistas que tratan de ceñirse a la verdad.