Miércoles, 29 de abril de 2009
La Unión Europea, Bielorrusia y Turkmenistán apuestan por la aproximación
Por: Andrei Fediashin

RIA Novosti.

A pesar del malestar que pudo producir en el Viejo Continente, el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko viajó y fue recibido en Europa.


Por primera vez en catorce años de aislamiento político, durante algunos años total y sólo recientemente relativo, el mandatario bielorruso cumplió esta semana una visita oficial al Vaticano e Italia.

El 27 de abril se entrevistó con el Papa Benedicto XVI, y el mismo día sostuvo conversaciones con su homólogo italiano, Giorgio Napolitano y posteriormente con el primer ministro Silvio Berlusconi.

En todos los aspectos, Lukashenko tuvo una acogida de acuerdo con su nivel y en ningún momento se notó un trato diferente hacia ese político que parte de Europa lo considera casi como un «paria» y en Estados Unidos, denominó a nivel oficial «el último dictador de Europa».

Utilizando terminología política reciente, en Italia comenzó el «reinicio de las relaciones bielorrusas y europeas». Después de Roma, el próximo 7 de mayo Lukashenko viajará a Praga a la cubre de la Unión Europea (UE) dará inicio oficial a su nueva política Asociación Oriental.

En el marco de esta estrategia, la Gran Europa comienza un periodo de nuevas relaciones simultáneamente con seis países del espacio postsoviético: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania.

Este programa deberá aproximar al antiguo «Oriente soviético» más cerca a Bruselas pero de tal manera que esa aproximación no esté encaminada al ingreso de esas repúblicas a la UE. Debe mejorar el intercambio comercial, cultural, aumentar la ayuda económica de la UE a esos países.

El programa Asociación Oriental tiene dos objetivos, mediante el fortalecimiento de las relaciones comerciales, el suministro de ayuda, la liberalizando el régimen de visados, vincular esos países con la UE y sacarlos de la órbita de influencia de Moscú. Una vez obtenida la independencia de Moscú, enfriar las aspiraciones de esos países de ingresar en la UE.

La Asociación Oriental es algo parecido a un compromiso permanente impedir el matrimonio.

La visita de Lukashenko a Europa, precedió otro acontecimiento que comprobó la reorientación de Bruselas hacia Oriente. El Parlamento Europeo aprobó un acuerdo comercial entre la UE y Turkmenistán.

Este suceso tuvo más peso que la visita de Lukashenko, porque el tratado está relacionado con el gas, pero desde el punto de vista geopolítico persiguió lo mismo, lograr aflojar ciertos con Moscú y reforzarlos con la UE.

El tratado comercial entre la UE y Turkmenistán estuvo bajo el tapete desde 1998, y desde entonces estuvo acumulando polvo en la espera de cambios en Turkmenistán y la aparición de síntomas de democracia.

Por el momento, Turkmenistán no ha dado ningún salto hacia la democracia, a no ser que se considere democratización la muerte a finales de 2006 del presidente vitalicio turcomano, Saparmurat Niyazov.

Los eurodiputados acordaron aprobar el tratado sólo después de que la Comisión Europea prometiera que, «si los diputados exigen suspender la vigencia del tratado, la Comisión estudiará seriamente esa exigencia».

Esto permitió que 469 diputados votaran a favor, y 162 votaran en contra. Después de la votación el representante de la UE explicó que los eurodiputados no pueden vetar el cumplimiento del tratado.

De esta manera, la revisión de la situación de los derechos humanos en Turkmenistán es un engaño elegante para aquellos diputados recalcitrantes que no pueden comprender que entre más problemas tenga la UE en con gas más fuertes deben ser sus relacione con suministradores alternativos.

Únicamente los diputados con poca preparación en asuntos de gas no comprenden que es imposible someter al aislamiento a Turkmenistán y al mismo tiempo contar con el apoyo del país asiático para poner en marcha el gasoducto Nabukko, ya que sin el gas turcomano, no se podrá llenar el gasoducto de tal manera que la utilización de la tubería sea rentable.

Después de la cumbre del 7 de mayo, también en Praga, al día siguiente se convocará la Cumbre Energética de la UE, entre los invitados especiales de la cumbre figura el presidente de Turkmenistán, Gurbanguli Berdimuhamedov.

A propósito, «la nueva atención de la UE» hacia los antiguos «marginados» es parte de la una estrategia de la UE cuya realización la pidieron hace más de diez años atrás destacados expertos y políticos occidentales.

La actual crisis económica, el fortalecimiento de las posturas del Rusia y su determinación de defender sus intereses y los intereses de sus vecinos (como demostró la guerra del Cáucaso) influyeron para que la UE forzará «el reinicio».

La reorientación hacia Bielorrusia, la visita de Lukashenko a Italia y su invitación tuvo efectos diametralmente opuesto en el interior de la UE.

El grupo de países Escandinavos, las repúblicas Bálticas e Inglaterra se manifestaron categóricamente en contra por que según su opinión Lukashenko tiene un fuerte «olor a Rusia» y a dictador.

En cambio Francia, Italia, y Alemania, están a favor de invitar a Lukashenko para que le quede menos a Rusia.

Los más curioso es que en los últimos tiempos, Polonia se manifestó a favor del diálogo entre la UE y Bielorrusia. De manera muy lógica y pragmática los polacos comprenden que en las actuales circunstancias, el único interlocutor válido en Minsk es Lukashenko, porque en Bielorrusia no existe una oposición real.

Además, en condiciones de crisis, Lukashenko logró mantener la economía de su país en un nivel que no soñaron ni en Ucrania, Moldavia, Georgia o Armenia.

Y la política de aislamiento a Bielorrusia no dio ningún resultado, únicamente hizo que Bielorrusia estuviera más cerca de Moscú.

De todos los acontecimientos ocurridos, que ocurren y que pueden ocurrir, Moscú puede sacar determinadas conclusiones, y no demostrar asombro si de repente Minsk decide navegar por otros rumbos.

A pesar de la crisis, Bruselas todavía tiene suficientes recursos para influir en la navegación del barco bielorruso, especialmente ahora, cuando hace mucha falta fuentes fiables de financiación.