Miércoles, 29 de abril de 2009
ESTONIA IGNORA EL DERECHO A LA LIBERTAD DE CIRCULACIÓN
Fuente: The Voice of Russia

Estonia ignora el derecho de la gente a la libertad de circulación garantizado por la legislación europea. Así lo han mostrado los hechos relacionados con la detención en los suburbios de Tallin de activistas del Comité Antifascista Letón.


Los antifascistas letones Eduard Goncharov y Alexander Gamaléiev viajaban a Estonia para participar en una reunión del movimiento social Vigilancia Nocturna, que estuvo dedicada al segundo aniversario del desmantelamiento del monumento al Soldado Libertador en el centro de Tallin, lo cual en abril de 2007 provocó una oleada de protestas. El automóvil de los antifacistas fue detenido, ellos mismos fueron arrestados y posteriormente expulsados de la república. La diputada letona del Parlamento Europeo, Tatiana Zhdanok, también estuvo a punto de ser llevada a la policía. Tan sólo el pasaporte diplomático la protegió de las arbitrariedades de los “guardianes del orden” estonios.

La cosa no terminó con los letones. El domingo se prohibió la entrada en Estonia del antifascista finlandés Johann Bekman, quien arribó en un transbordador procedente de Helsinki. Resultó que todos ellos figuraban en las “listas negras” de aquellos que tienen prohibida la entrada en la república. Eduard Goncharov y Alexander Gamaléiev, por ejemplo, tienen prohibida la entrada durante 10 años.

A algunos tal situación les puede parecer paradójica. Ese país, que forma parte de la Unión Europea, que se basa en los valores democráticos, obstaculiza las actividades de los antifascistas. Además, se lo hace en violación de las normas de la Europa comunitaria –señala el politólogo Vladímir Semendei: “Teniendo en cuenta que en la Unión Europea muchos países han entrado en la zona Schengen, por ejemplo Estonia y Letonia, las tentativas de colocar barreras a la circulación de habitantes de esos países son una práctica anormal. Esto contradice el espíritu europeo, que promueve como uno de los valores la libre circulación de las personas dentro de la Unión Europea”.

Todo parece indicar que las autoridades estonias estiman que las normas jurídicas de la UE no son obligatorias para ellas. Y no sólo se trata de la discriminación por convicciones políticas, como ha ocurrido en el caso de los antifascistas letones y finlandés. Tallin también ostenta un punto de vista diferente al europeo en lo tocante a la historia de la II Guerra Mundial. Se presta todo tipo de protección a los ex colaboracionistas, a aquellos que con las armas en las manos combatió del lado de la Alemania de Hitler y contribuyó al establecimiento de un “nuevo orden” en los territorios ocupados por los fascistas.