Martes, 17 de marzo de 2009
Mujeres cubanas, ambiciones y retos por alcanzar
Por: Cira Rodríguez César
*, E-Mail: serviex@prensa-latina.cu

La Habana, (PL).- Con el reclamo de ocupar mayores espacios en la vida social, política y económica, a pesar de los avances logrados, las mujeres cubanas celebraron el octavo congreso de la organización que las agrupa en delegaciones de bases en cada comunidad del país.


Una convocatoria del presidente Raúl Castro marcó el cierre de la reunión, pero también el inicio de una nueva etapa de los cuatro millones 715 mil féminas que integran la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Ahora les toca luchar con paciencia y sin precipitaciones, con más firmeza que nunca para alcanzar el justo reclamo de ocupar lugares decisorios en el quehacer de la nación, expresó el estadista en un improvisado y corto discurso, que sintetizó dos días de debates e importantes razonamientos.

Resaltó que en Cuba a pesar de que las féminas son el 66 por ciento de toda la fuerza técnica, muy pocas ocupan cargos de dirección en las estructuras estatales, gubernamentales y partidistas, y se cuestionó cuántas se desempeñan en los niveles provinciales y nacional de las principales instituciones. Apenas existen hoy cinco ministras y 30 viceministras.

Como si les predijera el futuro, argumentó que las mujeres son más maduras que los hombres desde las primeras edades, saben administrar más que ellos y en la mayoría de los casos, cuando ejercen esas funciones, son más firmes.

Tales palabras fueron ovacionadas por las más de 600 federadas que se reunieron para analizar lo realizado en materia de funcionamiento de la FMC, trabajo político-ideológico, aporte a la producción y la defensa, igualdad de derechos y presencia en misiones internacionalistas.

Al respecto, no faltaron los reclamos de una mayor labor para incorporar a las desvinculadas del estudio y el trabajo, la necesidad de solucionar la falta de guarderías para el cuidado de niños y hogares de ancianos, algo que en el presente limita una mayor entrega por las responsabilidades en el hogar.

Tampoco estuvieron ausentes la necesidad de crear nuevos puestos laborales, de acuerdo con las características y necesidades de cada territorio, el acercamiento permanente a las jóvenes y aprobar en el menor plazo posible modificaciones al actual Código de la Familia, en aras de consolidar la legitimidad de la mujer en la sociedad.

El Congreso, además de marcar lo que falta por hacer, también reconoció lo avanzado, demostró que la mujer durante 50 años ha sido dignificada y se convirtió en protagonista de todas las batallas libradas por Cuba.

La FMC mucho ha tenido que ver en ello con sus proyectos y programas para beneficiar al sector femenino, pues desde el triunfo de la Revolución en enero de 1959 puso al alcance de todas las cubanas el estudio y la posibilidad de desempeñar puestos en múltiples e importantes sectores de la sociedad.

Pero para ellas no es suficiente, exigen un papel más activo y con nuevos vuelos, aun cuando viven, trabajan y se realizan en el hogar y en el seno de una sociedad socialista.

Sin embargo, es significativo que actualmente constituyen el 46 por ciento de la fuerza laboral en el sector estatal civil, el 66,1 de los técnicos y profesionales del país, el 48,9 de los investigadores, el 63,3 entre los graduados universitarios y el 56 de los médicos.

Además, ocupan el 52,3 por ciento del personal de la salud que cumple misión internacionalista, el 71 de los fiscales y el 36 de los diputados al Parlamento, según estadísticas oficiales.

La igualdad de género para las cubanas no es hoy un sueño, sino un logro que debe mantenerse y puede crecer y para ello se trazan políticas y programas destinados al desarrollo y pleno ejercicio de la mujer.

Según el último censo antes de enero de 1959, eran solo el 12 por ciento de la fuerza laboral activa, que incluía al 70 por ciento de las casi 194 mil empleadas domésticas en todo el país.

Ellas llevan sobre sus hombros el protagonismo excepcional de 50 años de Revolución, una nación distinta, la formación de nuevos valores y conciencias, y sienten como suyo lo que pudo salir bien o mal en el proceso transformador del país.

Han recorrido un ascendente camino y vivido una experiencia desconocida y soñada por muchas mujeres en América Latina y otras partes del mundo.

De ahí que año tras año la incorporación activa de la mujer forma parte del plan de acción nacional de seguimiento a la IV Conferencia de la ONU sobre la Mujer, de Beijing, en correspondencia con el proyecto de justicia social, democracia participativa y lucha tenaz por eliminar toda forma de discriminación de género.

La presencia femenina en el desarrollo económico, social, político y cultural de Cuba es una proyección real y necesaria, para la cual no hay que romper ninguna barrera formal, jurídica ni legal, en fin, como se reconoce, es un resultado lógico de la Revolución.

Todavía hay incomprensión y temores de emplear a la mujer en algunas actividades. Sin embargo, se han probado en todas las profesiones y especialidades: capitanes de barco, pilotos, buzos, taxistas, policías, constructoras, y en muchos sectores como la salud y la educación son mayoritarias.

*La autora es periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

lam/crc
PL-34