Domingo, 15 de marzo de 2009
Guantánamo: una historia de violaciones de DD.HH.
Por: Imeria Núñez H.
TeleSur

EE.UU. insiste en mantener su represión a Cuba y activa una cárcel en la Base. Allí, desde sus inicios hasta la actualidad, se han agredido y violado descaradamente los derechos humanos de los detenidos. Ahora, está latente la esperanza mundial de que Guantánamo sea clausurada.


A finales del siglo XIX, en un momento de altas tensiones para la historia universal, y sobre todo la cubana, Estados Unidos (EE.UU.) instaló en Cuba la Base Naval de Guantánamo, en el año de 1898. El país caribeño se vio obligado a aceptar la instalación, ya que EE.UU. amenazaba con desconocer la independencia y tomar el territorio por completo.

Cuba, bajo presión, firma un acuerdo bilateral, denominado la Enmienda Platt, que permitió la instalación de Guantánamo a 920 kilómetros de La Habana. Para ese momento, España perdía parte de su «poder potencial» al concluir la Guerra hispano-estadounidense, que poco a poco fue adquiriendo el país norteamericano.

Tal como manifestó el internacionalista venezolano, Xoan Noya en entrevista exclusiva para el equipo Web TeleSUR, «ya para mediados del siglo XIV Estados Unidos se estaba empezando a perfilar como una potencia imperialista en la regiónÂ… justamente al darse cuenta de que el Imperio español se estaba debilitando notablemente en América del Sur».

La concesión perpetua, iniciada el 23 de febrero de 1903, fue otorgada por el primer presidente de la República de Cuba, Tomás Estrada Palma.

Los estadounidenses, continuó Noya, «condicionan la independencia a los cubanos al advertirles que EE.UU. no reconocería su independencia a menos que introdujeran la reconocida Enmienda PLATT en su Constitución».

En dicho apéndice de la Carta Magna cubana, se resaltan los intereses norteamericanos frente al poder sobre el país antillano. Esto ocurre en la primera ocupación militar estadounidense a la Isla.

«En ese momento se estaba llevando a cabo una especie de Asamblea Constituyente, ya era 1901, y los norteamericanos reiteraron que desconocerían la Independencia a menos que introdujeran la enmienda, que plantea, entre otras cosas, que la política exterior de Cuba va a estar controlada por los EE.UU. y donde se estipula que ciertas partes de ese país pueden ser arrendadas por distintos usos».

Así se produce un «arrendamiento de perpetuidad de la Bahía de Guantánamo, y de manera subsiguiente la instalación por parte de los norteamericanos de una Base Militar allí» nos cuenta Noya.

En principio, la región «era una especie de territorio donde se explotaba carbón, pero consecutivamente los norteamericanos se dieron cuenta que ese era un punto estratégico para instalar una Base Militar que les permitiese tener una especie de control en el Caribe».

La existencia de Guantánamo, con 117,6 kilómetros cuadrados de extensión, de los que sólo 49,4 son de tierra firme, se mantiene incluso con la oposición tanto del Gobierno cubano, como de la población.

Sin embargo, EE.UU. con apoyo del bloqueo que aplica a la Isla desde hace más de 40 años, mantiene activa la Base, cuya línea costera abarca 17,5 kilómetros.

Guantánamo, además de la cárcel activada en el año 2002, se constituye de dos aeropuertos, un dique flotante, un puerto, un emplazamiento de cohetes tierra – aire, estación de comunicaciones, escuadrones de patrulla, destacamento de reabastecimiento, un polígono de impacto de la artillería, un puesto de mando y otro de observación.

También tiene almacenes, un hospital y campamentos para las tropas. Recibe permanentemente una dotación de 435 «marines» que coinciden con otros militares y civiles norteamericanos. Por lo que, el uso de esta base por parte de la marina estadounidense, es fundamentalmente un punto logístico para sus barcos de guerra y de guardacostas que navegan por el Caribe.

Un proceso histórico

Concluyendo el siglo XVI, las Antillas mayores eran objeto de enfrentamientos entre Inglaterra y España, fundamentalmente, aunque Francia también se vio involucrada. Sin embargo, las colonias inglesas se levantan y ganan la guerra de Independencia.

Más adelante en el Siglo XVII, el objetivo fundamental de los Estados Unidos era evitar a toda costa la independencia de Cuba y de México, ambas colonias españolas, y apoderarse de ellas. Sostener esta idea, hasta que España, ya debilitada, tuviera que cederlas al país norteamericano.

Las intenciones injerencistas estadounidenses comenzaban a crecer. México, luego de once años de lucha independentista (16 de septiembre de 1810 al 27 de septiembre de 1821), logró su cometido. No obstante, al poco tiempo, EE.UU. le declara la guerra (que duró de 1846 a 1848) y se roba la mitad del territorio mexicano.

Con el continente asegurado de costa a costa, el objetivo de ahora es Cuba. Aunque España se mantiene, la nación norteamericana conserva la calma con una táctica política «paciente», la espera de que el país antillano se debilite por «gravedad política».

Una cosa llevó a la otra, y la fertilidad en los campos, agregado a las industrias establecidas de azúcar, café y ron, generando un nuevo mercado, hacían cada vez más llamativa la idea estadounidense de apoderarse de Cuba.

Estados Unidos se planteó un juego político: manifestar a Cuba que intervendrá sólo para «liberar a la Isla del yugo español y no para apoderarse de ella». Sin embargo, la trama política escondió su mentira bajo la supuesta Enmienda Teller que fue ignorada, luego que España cediera Cuba al país norteamericano.

En la Enmienda Teller, anunciada el 11 de abril de 1898, «los Estados Unidos rechazan cualquier disposición o intención de ejercer soberanía, jurisdicción o control sobre dicha Isla, excepto para la pacificación de la misma, afirma su determinación de que cuando haya alcanzado estos objetivos, dejará el gobierno de la isla a su pueblo».

Independencia limitada

Cuba mantiene su lucha y presión por la independencia que es otorgada de manera limitada por medio de la conocida Enmienda Platt.

Dicha enmienda del Congreso de EE.UU. fue impuesta como apéndice de la Constitución cubana a principios del siglo XX, bajo la amenaza que de no aceptarse, la isla permanecería ocupada militarmente.

Luego de tanta lucha y derramamiento de sangre, resultaba injusto para los cubanos obtener una independencia limitada. A pesar de ello, el 2 de marzo de 1901, el Congreso estadounidense otorgó su aprobación definitiva a la enmienda, que fue sancionada de inmediato por el Presidente, convirtiéndose en ley de los Estados Unidos.

Dentro de la Enmienda Platt, entre otras cosas, se menoscababa la soberanía cubana.
Un claro ejemplo de ello es el artículo tercero de la legislación (considerado nervio de la Enmienda), que facilitaba a EE.UU. el derecho a intervenir militarmente en la Isla en caso de que peligraran, a su juicio, la vida, la propiedad o las libertades individuales. Al igual que validaba cualquier acto de fuerzas militares estadounidenses.

Ahora bien, con especial énfasis, cabe recalcar que el artículo séptimo -también de capital importancia- y el único que, de hecho y contra la voluntad del pueblo cubano, sigue ejerciendo su nefasta vigencia en la Base Naval de Guantánamo, establecía la cesión de porciones de suelo cubano para la ubicación de estaciones navales o carboneras estadounidenses.

Sin esto ser suficiente, en el artículo octavo se establecía que los artículos anteriores debían ser incluidos en un tratado permanente entre Cuba y Estados Unidos.

Fueron innumerables las manifestaciones de oposición por parte del pueblo cubano, en torno a la intencionalidad estadounidense de malograr la independencia alcanzada con tanta lucha. Esto, sin embargo, no fue más fuerte que el miedo de los asambleístas que decidieron aprobar la inclusión de la enmienda en la Carta Magna.

Aunque, es importante recalcar que la gran mayoría de los que votaron a favor declararon públicamente que lo hacían por evitar que la ocupación militar norteamericana se extendiera de manera indefinida.

Una intervención descarada a un territorio que siquiera se ubica en EE.UU., medida que beneficia ampliamente en el ámbito económico a este país norteamericano. Tal como plantea el abogado penalista e internacionalista cubano Luis Rumbaut en un artículo publicado en CubaDebate, la ubicación de Guantánamo favorece de esta manera, porque en esa localidad los bienes raíces son más baratos.

«Es un arreglo marcadamente favorable», sostiene.

Igualmente, relata en su artículo que La Bahía de Guantánamo (la más grande de la Isla) ubicada al sudeste de Cuba y a un paso de Jamaica y Haití, «es la clase de lugar que uno desearía para una estación naval a gran escala. Para desde ella patrullar el Mar Caribe, incluyendo las costas de Venezuela y Colombia y subiendo por toda Centroamérica hasta la península de Yucatán¨.

Para el momento de la aprobación de la Enmienda Platt, EE.UU. acordó pagar dos mil dólares anuales en moneda de oro. Para 1934, «siguiendo la Política del Buen Vecino» incrementó los pagos a 4 mil 085 pero ya no en oro. En esa oportunidad, aprovechó para detallar que el arriendo sería «eterno».

«Desde entonces no se ha ajustado el precio a la inflación o al alza en los valores inmuebles. Después de la Revolución de 1959, Cuba canjeó un cheque, pero rehusó aceptar ningún dinero más por el territorio ocupado», relata Rambaut.

Anualmente, Estados Unidos envía un cheque y «cada año los cubanos lo engavetan sin hacerlo efectivo», porque como es natural, el deseo cubano es que les sea devuelto el territorio.

¿Por qué en territorio insular?

La Base Naval de Guantánamo, así como su cárcel interna, se construye en territorio insular de la Isla de Cuba, por lo que no pertenece territorialmente a Estados Unidos.

Para explicar este suceso, el internacionalista venezolano Noya recordó la frase ‘De tal palo tal astilla’, haciendo referencia al ejemplo que siguieron los estadounidenses de los británicos, en su desarrollo histórico.

«Los norteamericanos no son más que hijos de los británicos. Ellos aprendieron muy bien de los británicos, que colocándose en puntos estratégicos podían tener colonizaciones importantes», agregó.

Asimismo, explicó que a diferencia de los españoles y los portugueses «que se adentraron en Sudamérica, los británicos solamente se pusieron en sitios muy puntuales, que eran más bien estratégicos».

Un ejemplo de ello, continuó el internacionalista, fue la creación de Uruguay, que sólo lo hicieron «para dividir Brasil de Argentina».

«Los norteamericanos entendieron eso como buenos hijos de los británicos y por eso fue que se fueron asentando en algunas islas del Caribe y en las islas del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, y en el caso específico en Cuba con Guantánamo».

Como este espacio naval se encuentra en territorio cubano, actualmente la Cancillería del país antillano «clama por el respeto de ese derecho de Los Tratados, en la cual se plantea que todo país que haya firmado un acuerdo obligado, no es legal», explicó Noya.

Luego de una base, una cárcelÂ…

A raíz del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, la administración del entonces presidente estadounidense, George W. Bush, inició una guerra sin tregua «contra el terrorismo».

Para el 17 de septiembre, tan sólo seis días después del ataque, Bush firmó un memorando en el que autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), para tener centros de detención fuera del territorio estadounidense. Además se precisaba las formas en las que ese organismo debe actuar en la aplicación del programa.

Un mes después, ya EE.UU. había iniciado las acciones militares contra Afganistán, el mandatario de ese entonces decide firmar una orden ejecutiva sobre «detención, tratamiento y enjuiciamiento de ciertos extranjeros en la guerra contra el terrorismo».

La violación de los derechos humanos, actualmente vigentes en la cárcel de Guantánamo, se empezaba a perfilar con acciones inmediatas. A los detenidos se les prohibía, dado a sus derechos legales, interponer recursos en cualquier situación ante cualquier tribunal estadounidense.

Finalizando el año, Bush da la orden que sean enviados los presos a Guantánamo, ya que ese lugar no es territorio estadounidense, por lo que los tribunales federales no están facultados para examinar las peticiones de Hábeas Corpus presentadas por «extranjeros enemigos» detenidos en la base.

La crisis humanitaria para los detenidos empeoraba, cuando el 1 de agosto de 2002, el Departamento de Justicia entrega a la CIA un memorando sobre «métodos alternativos de interrogatorio», (documento que continua siendo información clasificada).

Unos meses después, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aprueba técnicas de interrogatorio para su uso discrecional en Guantánamo que incluyen encapuchar y desnudar a los detenidos, la privación sensorial, el aislamiento, las posturas en tensión y el uso de perros para «inducir estrés». La decisión es revocada 6 semanas más tarde, estableciendo que para la utilización de esos métodos se requiere la autorización de Rumsfeld para su aplicación. Ese mismo mes mueren dos afganos detenidos.

Surgen manifestaciones de diversas organizaciones ante la cruda realidad.

El 30 de marzo del 2004, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) expresa su preocupación por la situación en la cárcel de la Base Naval en Cuba: «Las autoridades estadounidenses han puesto a los internos de Guantánamo fuera del alcance de la ley. Esto significa que, después de más de 18 meses de cautividad, los internos siguen sin tener idea alguna sobre su suerte y ningún medio de recurso en virtud de ningún mecanismo legal».

Igualmente, plantea que por medio de sus visitas a la cárcel el CICR «ha podido ser testigo excepcional de impacto de esta incertidumbre en los internos y ha observado un deterioro preocupante de la salud Psicológica de un gran número de ellos», declara el organismo.

Sin ser la única declaración, a la administración Bush muy poco le importó los llamados a corregir la situación, y prosiguió con descaro la violación de los derechos humanos.

Para el 2006, algo más de 500 personas de 35 países diferentes continuaban recluidas en esta prisión, bajo la acusación de «desarrollar actividades vinculadas con el terrorismo», aunque sin ser procesadas, y en innumerables casos, siquiera tener derecho a un abogado.

Imparable violación de DD.HH.

Recientemente, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) publicó fragmentos de un informe del Gobierno estadounidense que revela las duras técnicas de interrogatorio utilizadas tanto en Guantánamo, como en Iraq y Afganistán.

Estas páginas, desconocidas hasta ahora, precisan el reiterado uso de conducta «abusiva», incluso hasta conseguir la muerte de prisioneros.

Estos documentos fueron adquiridos por la ACLU gracias a una solicitud según la Ley de Libertad de la Información (FOIA), contemplan un informe del vicealmirante Albert Church, a quien se le requirieron los papeles para realizar un análisis exhaustivo de las operaciones de interrogatorio del Departamento de Defensa.

Dicho documento, revela el uso de tortura en la Base Naval de Guantánamo.

Sin embargo, la esperanza mundial del cierre de Guantánamo se torna un tanto latente con el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, que decretó el pasado 22 de enero el cierre de Guantánamo en un plazo no mayor a un año.

Cuando este anuncio se haga realidad, terminará la historia de un sitio donde la injusticia humana prevaleció, a grandes escalas, desde su creación. Ataviada con una supuesta «lucha contra el terrorismo», se justificaron miles de actos violentos contra seres humanos detenidos, sin al menos contar con una defensa legal.

Hombres y mujeres, que en caso de estar involucrados en una acción terrorista, merecen una sanción judicial, pero dentro del Derecho Internacional.

No obstante, la preocupación no culmina allí. Ahora las grandes dudas radican en el destino de los prisioneros de la Base Naval de Guantánamo, su situación legal, y sobre todo, las consecuencias físicas y mentales que permanecerán con estos seres gracias al maltrato desmedido estadounidense.

Guantánamo, convertida en un centro de tortura por el gobierno del ultraderechista George W. Bush, han pasado 700 detenidos, la mayoría de ellos traídos de países como Iraq o Afganistán, aunque ahora quedan unos 248.

Casi todos han vivido hasta tres años en las celdas de esta prisión sin haber sido juzgados. El gobierno sólo ha presentado cargos contra 21 prisioneros y tres han sido condenados ya por las Comisiones Militares, una especie de tribunales especiales creados por la administración Bush y que se encuentran fuera de la jurisdicción, pues no son ni de tipo militar, ni de tipo civil.

La existencia de esta base ha sido ampliamente criticada por organizaciones defensoras de los derechos humanos y por otros países por los mecanismos de investigación tortuosos, ya investigados por el Senado estadounidense.

No sólo el cierre es la demanda mundial, sino también el hecho palpable de que las medidas injerencistas de EE.UU. se retiren definitivamente de Cuba. Que la nación norteamericana no continúe insistiendo en apoderarse de un territorio que no le pertenece, además de aplicar medidas de dominio en un país independiente.