Jueves, 12 de marzo de 2009
Sin programa ni candidatos comunes, unos optan por ganar espacios en los comicios, y otros por apostar sólo a la desestabilización y el enfrentamiento
Por: Ricardo Daher

Liberación (Suecia)

La oposición venezolana, derrotada en el referendo sobre la enmienda constitucional que habilitó la postulación indefinida a todos los cargos electivos, reclama ahora del gobierno del presidente Hugo Chávez que habilite «un diálogo», mientras busca desesperadamente un acuerdo electoral para las próximas elecciones legislativas de diciembre de 2010, y con menos entusiasmo, un candidato para las presidenciales de 2013, donde la figura de Chávez sigue surgiendo como imbatible.


Otros sectores opositores no quieren seguir siendo «machacados» en elección tras elección.
El resultado obtenido por la oposición a la enmienda constitucional que habilitó la reelección indefinida de todos los cargos electivos, fue interpretado de diversas maneras, tanto por la oposición, como por parte de las fuerzas que apoyan el proceso bolivariano.

Aunque no se quiera admitir abiertamente, la superación de la barrera de 5 millones de votos por parte de la oposición preocupa a las fuerzas progresistas, ya que representa una base electoral importante para las próximas batallas electorales y está demostrando la incapacidad de las fuerzas revolucionarias de conquistar a parte de un sector social de la oposición.

Al aceptar los resultados del referendo, la oposición admitió que lo aprobado no fue la reelección indefinida sino la postulación indefinida, y que será la ciudadanía la que decida la continuidad o no de los gobernantes, y que además hay nuevas batallas electorales para enfrentar.

Por lo pronto los dirigentes opositores ya han admitido que fue un error abandonar espacios políticos, como la Asamblea Nacional, y están dispuestos ahora a presentar sus candidatos a diputados para los comicios del próximo año. Algunos opositores optimistas estiman que pueden llegar a ocupar la mitad del parlamento, ya que tanto en las elecciones regionales de diciembre pasado y en la enmienda constitucional, ganaron en estados muy poblados que otorgan un número importante de legisladores, sin embargo, el diario opositor «El Universal» pocos días después del referendo, se encargó de hacer ese cálculo, y estimó que de repertirse la votación, la oposición podría obtener casi el 30 por ciento de las bancas.

Claro que una victoria en el parlamento puede quedar limitada, ya que el sistema venezolano es muy presidencialista y el proceso bolivariano se está impulsando desde las bases por un lado, y desde la cabeza del Ejecutivo por otro.

Aunque la oposición ocupe espacios en la Asamblea Nacional y otras instancias legislativas, el presidente Hugo Chávez puede seguir impulsando los cambios sin necesidad de solicitar nuevas leyes o sanciones legislativas para sus proyectos. Los cambios no serán ni rápidos ni tan profundos como plantea el presidente, pero igual se podrá seguir consolidando lo logrado y profundizado. El mayor riesgo está en la interna del proceso bolivariano con la contaminación de la burocratización de las misiones sociales y la corrupción. No en vano el presidente Chávez ha insistido en varias ocasiones sobre la necesidad de revisar, rectificar y reimpulsar el proceso.

Chávez no tiene contrincante
Pero aunque la oposición se muestre optimista a la hora de disputar espacios electorales en alcaldías y en el parlamento, otro es el panorama a la hora de competir por la presidencia. Hasta ahora el presidente Hugo Chávez mantiene un nivel de aceptación superior al 50% desde que inició su primer mandato en 1999. En las distintas instancias electorales ha oscilado entre el 54 y el 67 por ciento, de respaldo, pero es obvio que cuando se trata de competir solo, es decir cuando la consulta a la ciudadanía es la continuidad de Chávez en el gobierno, el respaldo popular crece.

La casi «imbatibilidad» de Chávez es de alguna manera admitida por la oposición que además se preocupa por carecer no sólo de una figura que pueda hacerle frente y unifique a los partidos opositores, sino que carecen de una propuesta de gobierno creíble.

La oposición sólo argumenta contra la supuesta falta de libertad -aunque participa de elecciones que siempre pierde sin fraude- y reclama por la inseguridad pública. No tiene otra alternativa que volver a reivindicar el modelo neoliberal ya desacreditado en todo el mundo y a veces anuncian que mantendrían algunas de las misiones impulsadas por el presidente Chávez para beneficio de los sectores más necesitados. Una prédica que no tiene aceptación, ya que quienes se benefician hoy de las misiones, no arriesgarían su continuidad por una promesa cuando ya las tienen funcionando.

Esta falta de proyecto es admitida por casi todos los dirigentes de la oposición que se lamentan que los únicos acuerdos que se negocian son las planchas para presentar candidatos. El dirigente de Acción Democrática, y actual alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, reclamó una «unidad sincera» de la oposición, tres días después del referendo, y sobre su resultado fue categórico: «aqui no hubo una campaña, yo me preguntaba cuándo vamos a hacer una reunión para una auténtica campaña, nos limitamos a decir No es No como niños malcriados» (1). Cabe recordar que al inicio la campaña publicitaria de la oposición era más explícita sobre sus deseos para el pueblo: «No piense: No es No».

Otra muestra de la carencia de un programa y un discurso común de la oposición, fueron las manifestaciones del coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges. El dirigente opositor dijo que la población está cansada de «tantas elecciones» y que esa situación debe ser revisada. «Los ciudadanos sienten que es un gasto frente a la crisis que es grande. En Venezuela queremos estabilidad y no podemos seguir viviendo en la realidad donde cada día aparece un referendo». Pero, al comentar una supuesta iniciativa del gobierno para hacer coincidir las elecciones de las juntas parroquiales, que se deberían efectuar este año, con las legislativas de diciembre del próximo año, Borges se declaró en contra.

En esa misma entrevista al diario «Ultimas Noticias», Borges volvió a reivindicar el modelo neoliberal al reclamar que el gobierno cancele las estatizaciones de empresas para que el Estado pueda ahorrar. Es decir el mismo argumento que se usó para impulsar las privatizaciones en décadas pasadas.
Otro sector de la oposición sigue duro y sostiene que no puede haber diálogo ni conviviencia con el gobierno al que acusa de todos los males del mundo, y aunque no lo mencionan públicamente, con el rechazo a un diálogo que proponen otros sectores opositores, están promoviendo una vía subversiva para derrocar al presidente Chávez.

Esa es la prédica del canal «Globovisión» y en especial del periodista Leopoldo Castillo (2), que se presenta como «el ciudadano». Leopoldo cuestionó al ex guerrillero y ahora vocero de la oposición neoliberal, Teodoro Pekoff, por reclamar un diálogo, y dijo que la oposición no puede seguir «llendo al matadero» en elección tras elección, en las que siempre pierden. La opción entonces, es la conspiración y la vía armada contra el proceso bolivariano.

Sectores de la oposición reclaman diálogo
En cada instancia electoral la oposición derrotada vuelve a reclamar un diálogo y respeto a «su parte» de Venezuela. La democracia ya no es el gobierno de las mayorías como sostenían cuando ganaban el gobierno e imponían un modelo de exclusión social.

Uno de los primeros en reclamar el «diálogo» fue el vicepresidente de Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Roberto Lückert. «El presidente tiene que darse cuenta que el país está dividido en dos grandes mitades y que la mayoría no la tiene él, y ante ese hecho tiene que gobernar para todos los venezolanos» (3).
Más allá de los errores conceptuales -las mitades son iguales sino, no son mitades- el jerarca de la Iglesia miente descaradamente, ya que el 54 por ciento es mayoría en Venezuela y en el planeta Marte. Enseguida el sacerdote advierte sobre la crisis económica y sostiene «todos tenemos que aportar, no sólo el gobierno y su grupito». Otra vez vuelve a negar que la mayoría de los venezolanos apoyaron la propuesta del presidente Chávez, y califica al 54 por ciento de «grupito».

Lückert también insistió en que el presidente Chávez debe dialogar con la oposición y que «ve enemigos donde no hay» cuando rechaza el diálogo con la oligarquía apátrida, como sostuvo el mandatario.
El ex dirigentes izquierdista y trasvertido en pope del neoliberalismo, Teodoro Petkoff, también se manifestó por abrir un diálogo, aunque puso la iniciativa en manos del gobierno, al considerar que el 45 por ciento de los votos obtenidos por la oposición en el referendo de la enmienda constitucional, había sido «un trinfo». (4)
A estos planteos de «díalogo», «crear puentes» se han sumado varios dirigentes opositores y voceros de las gremiales empresariales, y fundamentalmente, los analistas políticos y periodistas de la prensa opositora, hasta ahora la verdadera vanguardia de la derecha venezolana al fijar la agenda política.

Curiosamente, los estudiantes de las universidades privadas, que han estado al frente de las protestas contra el gobierno asumiendo el papel de punta de lanza de la oposición, se ofrecen ahora como «mediadores» entre el gobierno y la oposición para el inicio de un diálogo.

El presidente de la Federación de Centros Universitarios, Ricardo Sánchez, anunció por la prensa capitalina, que ponía a la sede de la Federación «a disposición del país, a disposición del diálogo y la reconciliación».
La estabilidad electoral de la oposición, a la vez que alienta a sus partidarios, ha provocado que algunos sectores que apoyan al presidente Chávez, reclamen un diálogo con la oposición. Un diálogo que el presidente Chávez ha rechazado hasta ahora, hasta tanto la oposición no reconozca al gobierno y acepte su mandato como resultado legítimo de la expresión popular.

El ex vicepresidente y periodista José Vicente Rangel en su columna en el períodico «Ultimas Noticias» planteó que los resultados del referendo «confirma la existencia en Venezuela de dos bloques políticos y sociales consolidados», y añadió «El pueblo habló de manera categórica: confirmó la mayoría bolivariana y, al mismo tiempo, ratificó la existencia de una oposición imposible de ignorar».

En conclusión, Rangel sostiene que hay que «tender puentes» entre los dos bloques confirmados en los comicios, «sin pactos infames ni acuerdos elaborados en trastienda». De lo contrario, añade el periodista y ex vicepresidente, de seguir tensando la cuerda entre el gobierno y la oposición, sólo queda «asumir como destino matarnos tarde o temprano los unos a los otros».

El dirigente del Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV) y ex candidato a gobernador de Carabobo, Mario Silva, cuestionó en su programa «la Hojilla» este llamado a un diálogo con la oposición. (5)

Silva destacó que el único diálogo que reclama la oposición es que el gobierno «baje la cerviz» y se pliegue a sus exigencias. Recordó el papel jugado por los dirigentes opositores en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, cuando se dedicaron a reprimir a los dirigentes chavistas violando la Constitución y las leyes.
En su programa reveló que hay sectores afines al proceso bolivariano que se están mareando con el llamado a un diálogo y denunció que algunos piensan que el presidente Chávez ya cumplió su ciclo.

El PSUV aún no ha efectuado una evaluación pública del resultado de la consulta popular sobre la enmienda constitucional.

El ex alcalde de Libertador y dirigente del PSUV, Freddy Bernal, informó que la dirección del partido se reunió en miércoles 18 de febrero para hacer un primer balance del resultado electoral y resolvió priorizar en el futuro la formación de cuadros políticos, el control de la gestión pública y la aplicación de «las tres R». Bernal enfatizó que la carencia de cuadros políticos debe ser atendida con urgencia y anunció una reunión más profunda para los próximos días.

Oposición en busca de consensos
El secretario general de Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, admitió el pasado 19 de febrero, al hacer una evaluación del plebiscito sobre la enmienda constitucional, que «puede ser que esté calando más el mensaje del gobierno y que no hayamos logrado articular una propuesta».

En ese sentido, el coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges, anunció en Unión Radio ese mismo día, que los sectores de la oposición retomarían una plataforma unitaria. Es decir, la misma plataforma que se comprometieron a construir cuando las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, cuando impulsaron como candidato a presidente al ex gobernador de Zulia, Manuel Rosales. Entonces Chávez ganó con más de 25 puntos de diferencia.

Borges dijo que era fundamental crear reglas de juego internas para los partidos de la oposición para definir los mecanismos de elección de candidatos, «la gente debe sentir que hay un plan de vuelo, un mapa muy claro de reglas y compromisos, que hay capacidad de ver a largo plazo». Sin embargo, el dirigente opositor eludió referirse a un programa común.

Borges admitió que fue un error no presentar candidatos a las legislativas del 2004 y pronosticó que en las elecciones del 2010 tendrán una «buena representación parlamentaria».
En esa misma entrevista, Borges fue categórico en sostener que «no hubo trampa electrónica» y afirmó que quienes hacen esas denuncias falsas «están dañando al pais» (6).

Por su parte el alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma recamó una autocrítica de la oposición. «La autocrítica es importante, tenemos que ir haciendo unidad autética, sincera» insistió, y dejó entrever que hay una puja entre los posibles candidatos presidenciales de la oposición, Manuel Rosales, alcalde de Maracaibo y ex gobernador de Zulia, Henrique Capriles Radonski, actual gobernador de Miranda, y César Pérez Vivas, gobernador de Táchira.

El tono de las últimas declaraciones de dirigentes opositores muestran dos actitudes, o al menos dos métodos para el mismo objetivo de reconquistar el gobierno, unos que al menos públicamente se proponen apostar por las elecciones y la batalla política basada en los enormes recursos de la clase dominante, y otro sector que sigue priorizando el choque directo con el proceso bolivariano y que se vincula con los grupos paramilitares provenientes de Colombia y que siguen buscando aliados dentro de las Fuerzas Armadas para provocar una asonada.

Es probable que el cambio de administración en la Casa Blanca de Washington, la implementación de una directiva más sutil para la oposición contra Chávez, sumado al optimismo desmesurado por la victoria en el referendo constitucional de 2007, y la conquista de la gobernación de Miranda y de la Alcaldía Mayor de Caracas, esté alentando a algunos sectores opositores a volver a aceptar participar de las instituciones legales, con la esperanza de que el proceso bolivariano puede ser minado tanto por las acciones desestabilizadoras, como por errores internos, y lograr asi recuperar el gobierno.

Referencias
(1) Diario Ultimas Noticias, jueves 19 de febrero de 2009
(2) Leopoldo Castillo es conocido también como «El matacuras». A principios de los 80, fue funcionario de la embajada de Venezuela en San Salvador y participó en la coordinación represiva y de recopilación de información. Fue amigo del fundador de los escuadrones de la muerte en ese país, el mayor Roberto D´Abuisson, acusado de los asesinatos de Monseñor Arnulfo Romero, cuatro misioneras norteamericanas y seis sacerdotes jesuítas, además de miles de personas. Durante su estadía en San Salvador fueron asesinadas las monjas norteamericanas, y es muy probable que estuviera al tanto de las actividades de los escuadrones y sus planes. De alli el seudónimo de «matacuras».
(3) Entrevista en Unión Radio del miércoles 18 de febrero y divulgada en todos los períodicos al otro día.
(4) Comentario en Globovisión el domingo 22 de febrero.
(5) Programa «La Hojilla» del miércoles 25 de febrero por Venezolana de Televisión.
(6) Entrevista concedida al diario «Ultimas Noticias» del 23 de febrero.