Martes, 10 de marzo de 2009
PYONGYANG REACCIONA ANTE EJERCICIOS MILITARES DE COREA DEL SUR Y EEUU
Fuente: The Voice of Russia

Pyongyang reaccionó de una manera muy rígida ante los ejercicios militares de las fuerzas armadas de Corea del Sur y de EEUU en el sur de la Península de Corea. En las fuerzas armadas de Corea del Norte están en pie de guerra.


Los actos de Seúl y de Washington son considerados como preparativos para una guerra. Se suspendió el funcionamiento del canal de comunicación entre el Norte y el Sur destinado a prevenir situaciones de emergencia en la región.

Los observadores hacen ver lo inoportuno que es dicha actividad castrense que emprende la parte del Sur y su evidente vinculación con la disposición de Pyongyang alanzar un satélite de enlace con ayuda de un cohete balístico. En vez de continuar el proceso negociador, nada fácil, pero que permite contenerse mutuamente, las partes comenzaron a exhibir sus músculos. Lo que en la Península de Corea que se encuentra en estado de equilibrio tambaleante a partir de 1953, entraña consecuencias peligrosas.

Esto es especialmente ilustrativo en momentos en que EEUU y Corea del Sur de palabra declaran su apego al proceso a la solución pacífica del problema nuclear de Pyongyang. Por cierto que Corea del Norte es una interlocutora nada fácil en las conversaciones, para la cual el regateo se ha convertido en uno de los principales métodos de trato. Esto quiere decir que la actitud del sexteto de mediadores (EEUU, Rusia, China, Japón y ambas Coreas), en la solución del problema nuclear de Pyongyang, debe basarse en la paciencia y no en la táctica de retorcer los brazos. El lenguaje de ultimatos en este caso es antiproducente. Se puede no aceptar un régimen, no sentir simpatía por los líderes de éste, pero se debe respetar la soberanía del Estado. Aquí es oportuno recordar la réplica del titular de Exteriores de Rusia Serguey Lavrov de que nadie debe poner en duda el derecho de Corea del Norte a desarrollar su programa nuclear y coheteril pacífico. Importa saber a dónde están apuntados estos cohetes y para quién está destinado el potencial nuclear. Y esto debe, en primer lugar, objeto de conversaciones. En particular, porque, como opina nuestro experto Gueorgui Bulychov, todas las acusaciones contra Corea del Norte llevan un carácter hipotético.

Los datos de que Corea del Norte prepara el lanzamiento de un cohete por el momento se basan en infundios o, mejor dicho en fotografías hechas desde un satélite: hacia el polígono se desplaza un objeto cilíndrico que es, supuestamente, un cohete. Por otro lado, en principio tal actividad corresponde completamente a la lógica de la política norcoreana y a que Pyongyang quiere entrar cuanto antes en diálogo productivo con EEUU. Este acto, en general político, consuena bien con lo que Corea del Norte hace últimamente para elevar su importancia a los ojos de la administración de Obama.

Se entiende que la exhibición de la fuerza a Corea del Norte lleva ostensiblemente un carácter de chantaje. En estas circunstancias la decisión de Pyongyang de poner sus fuerzas armadas en pie de guerra es una réplica al chantaje. Y esto, a su vez, plantea ante los diplomáticos la sempiterna pregunta de ¿a quién conviene esto?