Lunes, 09 de marzo de 2009
Retiro de tropas en Irak. Fin de la ocupación y el argumento del Nuevo Orden Internacional
Por: Juan Francisco Coloane.

El presidente Barack Obama el 28 de febrero en Campo Lajeune en Carolina del Norte, EEUU, señaló que «el 31 de agosto de 2010 terminaba la misión de combate en Irak».


El plan de retiro gradual contempla la mantención de un «remanente o residuo» de 35.000 a 50.000 tropas para capacitar, asesorar el ejército Iraquí y proteger personal estadounidense, hasta el desmantelamiento definitivo a fines de 2011.

El anuncio sucede después de una confrontación de seis años, que lleva 4250 soldados estadounidenses muertos, cerca de 100.000 pérdidas civiles (Irak Body Count, 2009) y 657 mil millones de dólares gastados e invertidos, sin conocer aún qué parte de estas dos variables consume a la otra.

De acuerdo a la Revista The Lancet, más de 600.000 civiles – principalmente iraquíes- han muerto por causa de la ocupación, y el grupo investigativo independiente Opinion Research Business a partir de un estudio de muestras de familias, sostiene que la guerra ha provocado más de 1 millón de muertes civiles.

Todavía no está claro si el retiro se debe a razones de gasto, prestigio internacional, relaciones con el mundo islámico, o que simplemente en EEUU se concluyó que mantener una fuerza de combate de cerca de 150.000 en el Golfo Pérsico no tenía la significación estratégica anticipada por los planificadores de la invasión. Pueden ser todas esas razones juntas, pero lo que sí está claro es que EEUU con la fuerza residual o remanente en Irak, deja la puerta a abierta hasta el desmantelamiento definitivo de Irak a fines de 2011, y en este período el cambio de escenarios es más que una probabilidad.

Con el discurso no se percibe con certitud si éste es un plan para acabar con una guerra o un tipo de conflicto bélico desde el comienzo definido arbitrariamente, y reforzar una operación – en el eje Pakistán-Afganistán como está dicho- instalada en coordenadas estratégicas supuestamente más abiertas y sin las limitantes como las que interceden en el Golfo Pésico por la presencia de Irán, Siria, y la densa complejidad del mundo árabe.

Independiente de la gradualidad del retiro de las tropas, la ocasión reabre la posibilidad de un debate internacional serio sobre la invasión/ocupación de Irak. Ejercicio iniciado antes de la invasión, y que a medida que la comunidad internacional la legitimaba desapareció, al menos como un debate público visible y trascendente. El núcleo de la premisa se mantuvo firme: «se invadió sin autorización de la ONU y el mundo no se derrumbó «.

Ese debate consiste en abordar algunos temas centrales en el argumento del nuevo orden mundial a partir del fin de la bipolaridad en 1991: a) Cómo se administran los equilibrios internacionales; b) Cómo se maneja la contradicción entre supremacía de potencias y los factores que contribuyen a la paz; c) En qué consiste la democracia, y cuáles son los límites del intervencionismo internacional en países sometidos a dictaduras o totalitarismo.

En el fondo se trata rectificar casi dos décadas de errores bajo una conceptualización de nuevo orden internacional todavía enmarcada con las coordenadas de supremacía global de la guerra fría: es decir, los países se acoplan o perecen.

Desfase entre supremacía transatlántica y el objetivo de la Paz.

La instalación del neoconservadurismo no solo significó la introducción del esquema económico que comienza a colapsar en 2008, sino también la posibilidad del expansionismo de EEUU a niveles impensados a partir de los acuerdos de paz internacional de la segunda guerra mundial.

Esa posibilidad de expansión basada en la premisa de la supremacía -en que a partir del colapso soviético, EEUU debería impedir el surgimiento de otra potencia, -expresiones de Dick Cheney; (Nicholas Lemann. The New Yorker. 1ro de Abril 2002)-, se vio postergada por la brevedad del periodo de Bush padre, impulsor anticipado del nuevo orden mundial, y por el surgimiento de Bill Clinton y su política exterior ambigua respecto a esa supremacía.

La invasión de Irak cumplió ese invaluable propósito de comprobar la validez de la tesis de no aceptar que otra potencia se interponga a la supremacía transatlántica, en la cual EEUU hace de eje.

En definitiva, la única alianza que podía evitar la invasión era la que forma parte el propio EEUU y que es en definitiva la que políticamente legitima la invasión a pesar de los reclamos de Francia.

El enorme poderío de las potencias triunfantes en la guerra fría que se acumula a partir del colapso de la ex URSS, refleja un registro de oportunidades perdidas por parte de la alianza transatlántica, en donde la invasión a Irak es la demostración palpable del despilfarro, al no haber aprovechado todo el espacio de poder a su disposición para formar equilibrios y reducir la amenaza de la confrontación en pos de la supremacía.

El estado mundial de la economía, con el indicador de Irak ilustra que el desempeño de esta alianza con EEUU a la cabeza, es de un fracaso gigantesco. No hay dos lecturas frente a un diagnóstico lapidario.

Irak no obstante, ha sido un catalizador del poder de EEUU como la única potencia en el mundo, frente a lo cual se comprobó que no había otra potencia que le hiciera frente, ni tampoco una comunidad internacional, u otra alianza que se interpusiera para evitar la invasión o al menos reducir el tiempo de la ocupación.

Obviamente el plan y los objetivos de Barack Obama y su gobierno respecto al retiro de tropas en Irak frente al problema principal de la economía, son acotados.

La tarea más global y profunda de desprogramar el mundo del expansionismo, la supremacía, y la confrontación, excede el ámbito del propio impulso expansivo (o contraído) por la dominación dentro de las fuerzas políticas de su propio país.

Se cruza también el complejo mundo del capital transnacional, comprobando en sus propias operaciones, que con el esquema de seguridad y finanzas o libre mercado a ultranza y coerción megalómana, se produjo el descalabro en las sociedades: es decir, estados sin sociedad. Hay territorios con ciertos grados de administración, sin embargo las sociedades perdieron cohesión y las poblaciones pertenecen a estancos corporativos manejados por la rentabilidad. Algo sucedió intrínsecamente en el sistema que acabó por perder rentabilidad.

Se conoce el compromiso de Barack Obama por la negociación. Lo que no se sabe con precisión es la latitud de maniobra a su disposición por impulsar los objetivos de la paz y los equilibrios, considerando el formato de guerra que adoptó EEUU en las últimas tres décadas para conducir la política.

El mismo diagnóstico que él hizo a la sociedad norteamericana, en cuanto a las opciones equivocadas en las últimas tres décadas, es aplicable a la sociedad global. El dictado de la era de la responsabilidad se debería aplicar al planeta. Por los intereses multinacionales que se cruzan, aún es prematuro anticipar si el retiro de Irak es el primer paso en esta dirección.

http://www.argenpress.info/2009/03/retiro-de-tropas-en-irak-fin-de-la.html