Lunes, 09 de marzo de 2009
Irán y DAM en Europa no pueden ser objetos de trueque
Por: Iliá Krámnik

RIA Novosti.

La Administración del presidente de Estados Unidos Barack Obama no propuso a Rusia suspender el emplazamiento del sistema antimisiles DAM en Europa a cambio de la ayuda de Moscú en el asunto iraní, como reveló recientemente la prensa.


El punto final a esta avalancha de conjeturas lo puso el propio Obama en la conferencia de prensa el pasado miércoles tras una entrevista con el primer ministro británico Gordon Brown.

Al comentar cómo debió realizarse ese supuesto trueque, los medios de prensa afirmaron que EEUU renunciaría al emplazamiento de un radar y misiles interceptores en Europa oriental con la condición de que Rusia formara con se EEUU «un frente común» en las conversaciones sobre la problemática nuclear y de cohetes de Irán.

Desde el comienzo, y por la forma en que fue expuesta, la propuesta estadounidense careció de sentido para Moscú porque supuso la simplificación incompetente de situaciones muy complejas.

Los intereses de seguridad de Rusia exigen la discusión a fondo de problemas que ocurren en una región muy extensa que comprende Irán, el mar Caspio, Asia Central, Afganistán e Irak. Y en la mayoría de las situaciones, los problemas que afectan los intereses de Rusia tienen mucho que ver con la postura que adopta Irán.

En las actuales circunstancias, y en lo que respecta al asunto iraní, el apoyo de Rusia es más importante para EEUU, porque paulatinamente está perdiendo sus mecanismos de influencia.

Ahora más nunca, la Casa Blanca necesita que otros países respalden su autoridad en Oriente Medio para poder poner en marcha sus mecanismos de influencia.

Al mismo tiempo, para Rusia apoyar directamente la política de EEUU en la zona del Golfo Pérsico no representa ningún provecho, porque corre el riesgo de comprometer parte de su capital político acumulado con los países de Oriente Medio y Asia Central los últimos años.

No obstante, Moscú y Washington pueden y deben conversar sobre la situación en esas zonas pero no desde el punto de vista de «apoyo a EEUU», sino más bien, como la oportunidad de resaltar los momentos de coincidencia entre la visión de Rusia y la nueva política exterior estadounidense en esas regiones.

Para Moscú, el escudo antimisiles estadounidense DAM en Europa no tiene ninguna relación con Irán.

En cambio, la DAM obligatoriamente debe ser tenida en cuenta al abordar los asuntos relacionados con las relaciones de Rusia con los países miembros de la OTAN.

Es imposible excluir la DAM de la lista de problemas relacionados con la seguridad en Europa.

Una presunta renuncia de EEUU a sus planes de emplazar la DAM en países de la Europa Oriental, tampoco puede interpretarse como a una alternativa a las conversaciones propuestas por Moscú sobre la creación de una nueva estructura de seguridad en el Viejo Continente.

La posibilidad de que en el territorio de países recientes miembros de la OTAN aparezcan bases estadounidenses con armamento ofensivo, supone una amenaza equivalente al emplazamiento de la DAM, lo mismo que el ingreso de Georgia y Ucrania a la OTAN.

A nuestro juicio, el problema de la DAM más que todo está vinculado a la conservación de la paridad nuclear de ambos países, un asunto que recientemente se debate muy ampliamente a raíz de informaciones sobre probables propuestas de EEUU encaminadas a una reducción radical de los arsenales nucleares estratégicos.

En el caso de que ocurra, el acuerdo entre Rusia y EEUU sobre la ulterior reducción del arsenal nuclear, debe incluir de forma obligatoria la prohibición de sistemas de defensa antimisiles análogos a la DAM no sólo en Europa, sino en el resto del mundo.

Lo ideal sería la prohibición absoluta al desarrollo de sistemas antimisiles estratégicos, permitiendo únicamente la posibilidad de crear sistemas locales de defensa antimisiles de aplicación limitada a los denominados escenarios de acciones de guerra.

En las condiciones actuales de crisis económica global, el asunto de la DAM ha perdido relevancia.

Antes de la crisis, a pesar del elevado monto de los gastos las perspectivas de crear una DAM para unificar zonas importantes del mundo parecía un proyecto realizable.

Pero ahora la situación es muy diferente, nadie descarta que se pueda empeorar, y bien puede ocurrir que EE.UU. renuncie a la DAM sin negociaciones.

La renuncia se puede argumentar con pretextos de que se necesitan «pruebas adicionales» o que se optó por desarrollar «un sistema más moderno», aunque la verdad sea que simplemente no hay recursos para un proyecto de semejantes dimensiones.

De esta manera, el trueque Irán-DAM como mecanismo no permite compaginar estos dos asuntos desde el punto de vista político o económico, e impide la solución de ambos.

No obstante, consideramos que el programa nuclear iraní y la DAM son asuntos deben ser objeto de conversaciones entre Rusia y EEUU pero cada uno en el marco de su propio contenido.

La problemática de Irán en el marco de asuntos relacionados con Oriente Medio y Asia Central y la DAM en el conjunto de asuntos referente a la seguridad europea y mundial.

La situación actual favorece de manera objetiva a que ambos países puedan lograr un consenso porque tanto la administración rusa como la estadounidense han expresado disposición para emprender negociaciones sobre los asuntos de más trascendencia.