Viernes, 06 de Marzo de 2009

Siempre oímos hablar de la delincuencia. Delincuente es una palabrita que proviene de otra que está en otro idioma, que es delinquir. Delinquir significa el que ha dejado el camino recto. El camino bueno. Eso dice mucho, pero no dice todo.

Por: José A. Rangel A.


Para llegar a ser delincuente sólo se necesitan dos cosas. Recibir malos ejemplos y tener una mente para grabarlos.

Siempre oímos sobre la delincuencia. Creemos que los delincuentes son personas locas. Incluso, que decidieron tener esa vida. Pero esto tampoco es así.

Los malos ejemplos pueden provenir de nuestros padres y de la sociedad que nos rodea. Dentro de los malos ejemplos sociales están los programas y películas de televisión o cine, la vida en las calles. Hasta la forma en que se resuelven los conflictos familiares y personales, pueden ser malos ejemplos. Los malos ejemplos son la primera educación. Ya que la vivencia es directa. Enseña con más efectividad.

Toda esa vivencia se guarda en la mente inconsciente. Muchas veces uno no sabe cómo va actuar ante una situación inesperada. Ya que en la mente inconsciente, está grabada una matriz. Esa matriz está lista para responder de manera automática. Como un resorte. Llegó a nuestra mente proveniente de afuera.

En estos días jugaba con un niño de tres años. De pronto se levantó y comenzó a jugar de otra manera. Lanzaba golpes y puntapiés. Pude calmarlo. Encendió la TV. Quedé asombrado. Una serie que ve mucho, usa el estilo de golpes que me propinaba. Comprendí enseguida el mal ejemplo. La educación que estaba recibiendo.

No hay una casa humilde en ningún barrio donde no falte una TV. Los adolescentes escuchan muchas cosas. Pero las propagandas y la publicidad dan el ejemplo de dónde comer, qué comprar, como ser feliz teniendo. ¿Dónde estos jóvenes conseguirán recursos para alcanzar lo que la propaganda les dice. ¿Para quién es esa publicidad? No es formativa. Crea la infelicidad para los que no tienen recursos. Esa publicidad es para un mundo distinto a los de las mayorías. Eso impulsa al delito.

“Soy un delincuente” fue una película estrenada en el año de 1976. Director venezolano. Está basado en una novela testimonial de un periodista. Fue un éxito de taquilla. Se habló de un neorrealismo italiano, porque usaba actores no profesionales y las calles de Caracas como escenarios. Obtuvo un premio especial en un festival internacional. Pero no dice nada del porqué se es delincuente. La causa está velada. No se denuncia.

La mente es un “órgano” que no envejece. Ella sigue acumulando matrices. La mente es más susceptible que el ojo, el órgano de la vista. El ojo aquí desempeña el papel de un lacayo. Trasmite la matriz sin clasificar. Por ello es importante en estos momentos el trabajo de la conciencia.

En estos momentos el proceso revolucionario necesita muchas cosas. Pero por sobre todo, necesita que trabajemos la conciencia. La conciencia deslastra a la mente inconsciente. La canaliza. Expulsa de nosotros las matrices que nos han impuesto. Volver lo inconsciente consiente, es una tarea noble. Es la mejor ofrenda que podemos darle a la sociedad, a nuestra familia y a nosotros mismos. Es la mejor batalla que podemos dar por la revolución bolivariana.

José A. Rangel A. (050309)

jarach16@hotmail.com