Jueves, 05 de Marzo de 2009

La principal causa de los problemas de narcotráfico a los que se enfrenta México es el consumidor estadounidense, señaló el presidente mexicano, Felipe Calderón, que descartó negociar con los cárteles para reducir la violencia.

Por: TeleSur-EFE

En una entrevista difundida este jueves por «Le Monde», el mandatario mexicano afirmó que «si Estados Unidos no fueran el mayor mercado de droga del mundo, no tendríamos este problema».

De igual manera Calderón señaló como elemento perjudicial el comercio de armas, con la particularidad de que «la aplastante mayoría» de las incautadas en México se habían comprado en el país vecino, «incluido material que es propiedad exclusiva del ejército estadounidense».

En ese aspecto, se quejó de que la Administración estadounidense hubiera levantado en 2004 la prohibición de vender armas consideradas muy peligrosas.

De igual manera el mandatario afirmó que mientras EE.UU. no cambie su propia legislación, México se convertiría en «el paraíso de la droga y del crimen».

En la entrevista con el diario francés, el presidente mexicano indicó además que la idea de negociar con los narcotraficantes es «increíblemente ingenua, e incluso diría que estúpida».

«Pactar con el crimen no resuelve nada. Al contrario, eso le ha permitido propagarse como un cáncer», explicó Calderón, al tiempo que agregó que esto se beneficiaba de «la complicidad de muchas autoridades».

Calderón, luego de reconocer que el narcotráfico en México «ha tenido una cierta influencia en el nivel local y municipal», prefirió hablar de las causas, y en primer lugar de la demanda del mercado estadounidense, en lugar de investigar quién ha sido el responsable.

Por otra parte, Calderón ratificó que a pesar de la severidad de la lucha contra el tráfico de drogas, «no hay un solo punto del territorio nacional que escape al pleno control del Estado. Y lo hemos preservado porque hemos actuado a tiempo con gran firmeza».

Asimismo, descartó la propuesta del ex presidente mexicano Ernesto Zedillo para legalizar el uso de drogas ya que sería «resignarse a perder a varias generaciones de mexicanos porque la droga es la esclavitud del siglo XXI».

Frente a la incitación de proteccionismo de EE.UU. por la crisis, advirtió: «eso sería una regresión» para la zona del Tratado de Libre Comercio (TLC) que conforman México, Canadá y Estados Unidos, además que este último país «perdería todavía más competitividad».

Referente al nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su homólogo mexicano dijo que espera «que vaya muy rápido al corazón del problema: la crisis bancaria» ya que su «inquietud es que el Gobierno estadounidense tarde demasiado en curar el infarto».

No obstante, se mostró convencido de que México tiene diversas bazas para hacer frente a la crisis y comentó que la sufrida en 1995 «nos había afectado mucho más gravemente».

La entrevista se produjo en el marco de la visita a México, pautada para el próximo domingo, del presidente francés, Nicolás Sarkozy. Allí, Calderón resaltó que aprecia mucho a éste y que será recibido «con mucho calor, porque nuestros dos países pueden ser puentes entre América Latina y Europa».

EE.UU. y el crimen organizado

Por su parte, el vicecanciller mexicano, Carlos Rico Ferrat, también denunció este miércoles que parte del fracaso de la lucha contra el tráfico de armas en la frontera, se debe a que funcionarios estadounidenses, tanto federales como estatales, mantienen vínculos con el crimen organizado de México.

Las declaraciones se ofrecieron durante un encuentro con diputados federales mexicanos donde Ferrat afirmó que «en la desarticulación de grupos de tráfico de armas que hemos visto en el último año, hemos podido constatar el involucramiento en esos grupos de autoridades locales y en algunos casos federales norteamericanas, no nada más aquí tenemos un problema… hay un problema en los dos lados».

Las afirmaciones del funcionario mexicano coinciden con el comienzo de un juicio en Arizona, en Estados Unidos, contra un empresario acusado de vender más de 600 armas de fuego al cartel de Sinaloa, uno de los más poderosos en México.