Jueves, 05 de Marzo de 2009

La posición asumida por la cúpula militar con respecto a las declaraciones del ministro de defensa, Juan Manuel Santos, es una típica sonada de sables. Que la hacen precisamente en respaldo del ministro Santos, quien acaba de regresar de Washington, y pareciera una advertencia a Uribe Vélez, a quien estarían diciéndole: ‘Con nosotros no se meta’.

Por: Allende La Paz, Noti Colombia Press
Igualmente es necesario considerar que con el acto de sonar sus sables, los militares están enviando una señal al pueblo colombiano y a los países hermanos vecinos que la persona que ellos quieren como inquilino de la Casa de Nariño es precisamente Juan Manuel Santos. Es de recordar que Santos pertenece a la rancia familia que se ha enriquecido con la guerra y desde El Tiempo han azuzado el Terrorismo de Estado contra el pueblo colombiano, así como ha tenido jugosos contratos con las fuerzas militares.

Los militares colombianos tienen evidentemente ‘sangre en el ojo’. Por cuenta de los ‘arrebatos’ presidenciales, 25 generales han sido llamados a calificar servicios o renunciados. Incluso algunos a quienes les exigían ‘resultados’ en la guerra contra las FARC-EP. Lógico que tal situación de ‘inestabilidad’ institucional, que sumada a la narco-para-política y la yidis-política uribistas, viene a ser como la causa que hizo que el generalato blandiera sus sables contra el narco-paramilitar presidente Uribe.
El ‘espíritu de cuerpo’ ha sido mancillado por Uribe Vélez. La destitución fulminante de 27 militares cuando estallaron los malllamados ‘falsos positivos’ -ejecuciones extrajudiciales de jóvenes en todo el país-, más fue hecho para cubrir las espaldas del ejecutivo que para sanear la insitución militar. Porque las violaciones de los derechos humanos persisten en tiempo y lugar, han peristido y persistirán mientras la doctrina que mueve a las fuerzas militares sea la Doctrina de Seguridad Nacional y se desarrollen planes militares de guerra total como el Plan Colombia.

Así las cosas, el panorama se vislumbra oscuro, bien oscuro, no sólo para la oposición sino también para los contendores oligárquicos. Juan Manuel Santos encarna la derecha más retrógada del país y sus hechos políticos han estado siempre rodeados de una aureóla de maquiavelismo y de oscurantismo. Igualmente su visceral odio a la revolución bolivariana y al presidente Hugo Chávez lo convierte en el candidato ‘ideal’ para los guerreristas de adentro y de afuera.

De posicionarse Juan Manuel Santos como candidato de la derecha más reaccionaria narco-para-oligárquica, es necesario e imprescindible los más grandes esfuerzos del pueblo colombiano para apoyar y fortalecer sus expresiones organizacionales, sean sindicatos, organizaciones barriales y veredales, partidos políticos de izquierda, y también, claro está, la insurgencia armada.

Porque de ser elegido Juan Manuel Santos por la derecha militarista, el período de oscurantismo que vive Colombia se prolongaría quién sabe hasta cuándo.