El documento, divulgado por el Departamento de Estado, lanza acusaciones contra más de 190 naciones y regiones, pero hace total silencio acerca de las violaciones de los derechos ciudadanos en su propio territorio.

Por: Enrique Torres


Cual ciudadano que arroja piedras a su vecino pese a tener tejado de vidrio, Estados Unidos volvió a incluir a Cuba en su tradicional informe de países que considera violadores de los derechos humanos, texto muy desacreditado a nivel internacional.

El documento, divulgado por el Departamento de Estado, lanza acusaciones contra más de 190 naciones y regiones, pero hace total silencio acerca de las violaciones de los derechos ciudadanos en su propio territorio.

Entre otros países, las páginas del reporte injerencista arremeten contra China y Venezuela, cuyos gobiernos recordaron a Washington el rosario de hechos que enturbian su expediente en la materia.

En el caso de Cuba, la actual administración estadounidense olvidó que en el reciente examen ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el país caribeño recibió el respaldo mayoritario de los integrantes de ese foro, del cual está excluido Estados Unidos.

Al rendir cuenta al organismo en Ginebra, fueron evidentes los éxitos de Cuba en las esferas de los derechos económicos, sociales y culturales de sus ciudadanos, así como la cobertura universal, la gratuidad y la excelencia de los sistemas de salud y educación de la isla, que recibieron reiterados elogios.

La cooperación internacional cubana en materia de salud y educación emergieron como paradigmas de solidaridad internacional.

Una veintena de delegaciones resaltaron dichas iniciativas y alentaron al pueblo cubano a continuar sus esfuerzos en la materia. El método de alfabetización Yo sí Puedo, puesto por Cuba a disposición de varias naciones, fue felicitado.

Igual reconocimiento recibió la emblemática Operación Milagro, gracias a la cual miles de ciudadanos en América Latina han recobrado la visión.

En el foro de Ginebra los participantes refirieron como ejemplo de participación popular, inclusión y justicia social al sistema político, económico y social elegido por el pueblo cubano.

Las leyes, instituciones y funciones del Estado se sustentan en el ejercicio del poder de las grandes mayorías de trabajadores, intelectuales, profesionales y artistas.

Existe una amplia y activa sociedad civil. Los cubanos participan de modo efectivo y sistemático en los procesos de adopción de decisiones, no sólo en el ámbito político y electoral, sino también en las esferas económica, política, social y cultural.

Pese a las condiciones de subdesarrollo que la Isla heredó de un pasado colonial y neocolonial y del férreo bloqueo económico, comercial y financiero que le impone Estados Unidos, Cuba ha podido avanzar significativamente con el objetivo de construir una sociedad cada vez más justa, libre, independiente, equitativa, democrática, solidaria y participativa.

Sin embargo, el expediente de Washington en materia de derechos humanos se torna cada vez más oscuro, como evidencia el informe difundido la víspera por China como réplica a los acusaciones del Departamento de Estado.

Con el título de Estados Unidos, pongan su propia casa en orden, el documento denuncia los casos de racismo flagrante, de abusos policiales, de negación de los derechos culturales de las minorías y las torturas a presos en la cárcel de la base naval norteamericana de Guantánamo, territorio cubano ilegalmente ocupado por Washington.

Al hacer referencia al derecho a la vida y la seguridad personal, y basado en fuentes norteamericanas, el detallado reporte chino señala que la proliferación de crímenes violentos en Estados Unidos supone una seria amenaza para la vida, la propiedad y la seguridad personal de su pueblo.

De acuerdo con un informe publicado en septiembre de 2008 por el Buró Federal de Investigación, durante el año 2007 el país registró 1,4 millones de delitos violentos, incluyendo 17 mil asesinatos y 9,8 millones de delitos contra la propiedad.

En la base naval de Guantánamo permanecen enjaulados unos 250 reos, recluidos al margen de toda asistencia legal. Los confinados no tienen derecho a abogados ni a recibir noticias de sus familiares y amigos, según confirman testimonios de personas que fueron liberados luego de años de encierro allí, sin cargo alguno en su contra.

Un reciente estudio del Centro para los Derechos Constitucionales (CCR), denunció que los presos están atrapados en un círculo vicioso de aislamiento que les causa daños psicológicos.

«Los detenidos en Guantánamo han continuado sufriendo confinamiento solitario, abusos psicológicos, alimentación forzada abusiva de huelguistas de hambre, abusos religiosos, y abusos físicos y amenazas de violencia de parte de guardias y de equipos de la Fuerza de Reacción Inmediata», señala el informe.

Más allá de Guantánamo, en el propio Estados Unidos, uno de cada 100 ciudadanos está en la cárcel.

La estadística fue difundida a mediados del pasado año por el Pew Center on the States, al develar que dos millones 319 mil 258 personas estaba en prisión. Ya sea per cápita o en simples números, se trata del país con mayor población penal.

Escándalos por escuchas telefónicas sin permiso judicial, muertes de mexicanos en la frontera con Estados Unidos, resurgimiento de los grupos de odio en la sociedad, reiteradas denuncias por las torturas a prisioneros y el amparo a terroristas, entre otros fenómenos, completan las lagunas en el expediente del gigante norteño en materia de derechos humanos.

«No hay que hacerse grandes esperanzas con este nuevo gobierno de Estados Unidos, que seguirá siendo un imperio, y el imperio atropella a los pueblos, ese que ahora nos acusa irresponsablemente de violar derechos humanos», afirmó la víspera le presidente venezolano, Hugo Chávez.

El mandatario reiteró a Washington la petición de extradición del terrorista internacional Luis Posada Carriles, prófugo de la justicia venezolana y responsable de la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano en 1976 con 73 personas a bordo.