Viernes, 27 de febrero de 2009
¿Se instalarán los misiles balísticos Bulava en los submarinos rusos Borei?
Por: Ilia Kramnik
RIA Novosti.

Los fallos ocurridos durante las pruebas de los misiles balísticos intercontinentales Bulava para los nuevos submarinos estratégicos rusos desde hace tiempo son un tema de intensos debates en los círculos militares, entre expertos y la prensa de Rusia.


Los lanzamientos fallidos de los Bulava retrasan seriamente el proceso de modernización de las fuerzas estratégicas nucleares de Rusia con base en mar (submarinos) que han de ser reemplazar urgentemente los sumergibles y cohetes construidos en los tiempos soviéticos.

A pesar de que fallos se han analizado ampliamente por la prensa y a nivel de expertos en tecnología militar, todavía no hay una opinión común para explicar las razones que comprometen uno de los proyectos clave de modernización del armamento nuclear de Rusia.

Del complejo militar industrial de la URSS, Rusia heredó dos proyectos para desarrollar sus submarinos estratégicos.

El primer proyecto actualmente está representado por seis submarinos 667 BDRM Delfín (Delta IV, de acuerdo a la nomenclatura de la OTAN) construidos a finales de los 80 y comienzos de los 90 y otros cinco submarinos todavía más antiguos proyecto 667 BDR Kalmar (Delta III).

El segundo proyecto de submarinos estratégicos es proyecto 941 Akula (Typhoon) creados en respuesta a los submarinos estadounidenses de la clase Ohio. El objetivo era que los submarinos del proyecto 941 transportarán más cargas nucleares que los estadounidenses Ohio.

Los submarinos Ohio portaban 192 cargas nucleares en 24 cohetes de la clase Trident-1 que más tarde, fueron sustituidos por los misiles Trident-2 de mayor alcance y con ojivas nucleares más potentes.

Los submarinos Akula cargan 200 ojivas en 20 misiles R-39, sin embargo, debido a los soviéticos estaban retrasados en el desarrollo de misiles balísticos de emplazamiento marino de combustible sólido, los misiles soviéticos son muy pesados.

Los R-39 pasan 90 toneladas contra las 32 toneladas del Trident-1 y las 58,5 toneladas del Trident-2. Esta diferencia de masa, implicó diferencia notables en las dimensiones de los propios cohetes, así, el R-39 soviético tenía 16 metros de largo y 2,4 metros de diámetro, mientras que los Trident-2 tenían 13,4 metros de largo y un diámetro de 2,11 metros. El Trident-1 todavía era más pequeño con 10,3 metros de largo y 1,80 metros de ancho.

A su vez, los tamaños y masa de los cohetes condicionaron el tamaño de los submarinos.

Mientras que el desplazamiento de los submarinos Ohio alcanzaba las 24.000 toneladas, los Akula soviéticos se aproximan a las 50.000 toneladas aventajando a la mayoría de barcos de superficie e incluso portaviones.

El mantenimiento, reparación y explotación de estos submarinos siempre ha sido una carga muy pesada para la Armada de Rusia que finalmente decidió cambiar los cohetes R-39 por el cohete “Bark” un proyecto que por sus múltiples fallos fue remplazado por el proyecto Bulava que supone el diseño de cohetes de emplazamiento marino menos pesados.

Los misiles Bulava están destinados a otros modelos de submarinos más ligeros y compactos, el proyecto 995 Borei que por su tamaño y desplazamiento, es muy similar a los submarinos del proyecto 667 BDRM Delfín lo que reducirá los costos de explotación. El primer submarino del proyecto 995 es el “Yuri Dolgoruki” que actualmente realiza misiones de prueba en bases rusas en el mar Barents.

La empresa diseñadora y constructora del misil Bulava es el Instituto de Tecnología Térmica de Moscú (ITTM) centro especializado en la fabricación de cohete de combustible sólido, como los misiles balísticos Tópol y Tópol-M de emplazamiento en tierra (en silos o en rampas sobre camiones) .

Las pruebas del Bulava comenzaron en 2004 con el lanzamiento de una maqueta de masa equivalente al cohete. En septiembre de 2005 se efectuó el primer lanzamiento de prueba del cohete que con éxito impactó en el blanco previsto localizado en el polígono de Kurá, en la península de Kamchatka (Lejano Oriente ruso).

Después se sucedieron nueve lanzamientos de prueba, la mayoría de los cuales fueron fallidos, dos parcialmente exitosos y únicamente uno, el penúltimo efectuado hasta el momento, con éxito rotundo.

Teniendo en cuenta el primer lanzamiento la historia de desarrollo de los misiles Bulava da como resultados dos lanzamientos exitosos de nueve, excluyendo el lanzamiento de la maqueta.

En cuanto a las causas de los lanzamiento fallidos circulan varias versiones. Entre ellas algunos destacan la incompetencia del ITTM ya que es una entidad especializada en fabricar misiles de emplazamiento en Tierra.

No obstante otros expertos descartan ese factor al recordar que en todas las pruebas los Bulava despegaron normalmente del submarino, incluso en posición sumergida, y que los problemas comenzaron en otras etapas de la trayectoria de vuelo del cohete que en ninguna forma dependen de la fase de despegue del submarino.

Expertos opinan que la causa más probable puede ser un defecto de producción, debido a que en el proceso de ensamble del misil se utilizan varios centenares de piezas, equipos e instrumentos fabricados por diversas empresas rusas.

Desde el punto de vista de la calidad, la situación en muchas empresas rusas deja mucho que desear, constatan los expertos.

La capacidad técnica de la industria rusa incluso es insuficiente para la fabricación de otros misiles cuya etapa de perfeccionamiento se encuentra más avanzada como los misiles Tópol-M o la modernización de los cohetes R29 RMU Sineva, tecnológicamente de fabricación más simple.

Por lo visto el desarrollo e innovación de modelos de misiles balísticos nuevos y complejos es una tarea muy casi irrealizable para la industria rusa.

Los expertos no tienen mucha confianza en la tesis de que la unificación de producción de los Bulava y los Tópol-M salvará la situación. En realidad ambos misiles tienen muchas diferencias y lo único que tendrán en común será algunas piezas y materiales.

El proyecto Bulava podría avanzar si se refuerza el control de calidad en toda la línea de producción del cohete, lograr la entrega sin interrupciones de los agregados y componentes con los criterios de calidad necesarios y en los plazos previstos, lo que de por sí es una tarea muy complicada de cumplir.

Al mismo tiempo, otros especialistas destacan que puede haber alternativas al cohete Bulava si el Centro de Diseño Makeev logra modernizar el cohete R-29 RMU Sineva.

Si los fallos de Bulava persisten, una solución sería acondicionar al submarino “Yuri Dolgoruki” y los otros submarinos del mismo tipo que se encuentran en astilleros en fase de fabricación para que puedan portar los misiles Sineva.

Los Sineva pueden ser emplazados en los silos destinados a los Bulava a pesar de que son un poco más largos, pero esto no es un obstáculo insalvable.

El problema puede ser la diferencia de lanzamiento. El Bulava tiene el denominado lanzamiento de silo en seco, mientras que para el lanzamiento del Sineva el silo debe estar lleno de agua.

El problema se resolvería si los expertos del Centro Makeev logran fabricar una variante de cohete Sineva de lanzamiento en seco.

En el caso de que esa variante se pueda experimentar a corto plazo, hay oportunidades de que los submarinos del proyecto 995 sean incorporados al servicio activo en 2010 si son acondicionados con misiles Sineva.

Además los misiles Sineva tienen otra ventaja y es que al ser un modelo tecnológicamente conocido será más rápida su fabricación industrial en serie, y tampoco retardar la fabricación de los nuevos submarinos 995 Borei.

Si se adaptan los submarinos Borei para portar misiles Sineva se podrá llenar el vació que ocurrirá cuando se retiren del servicio activo los submarinos del proyecto 667 BDR Kalmar.

La decisión que se adoptará definitivamente se sabrá muy pronto, probablemente después de que falle otro lanzamiento de los Bulava, que puede marcar el fin de este misil balístico.