Jueves, 26 de febrero de 2009
EL OCASO DE LAS REVOLUCIONES DE COLOR

Los regímenes creados en Ucrania y en Georgia como resultado de las “revoluciones de color” resultaron ser inconsistentes y hoy se enfrentan a la antipatía de las amplias capas de la sociedad.


Esto se manifiesta en Ucrania en las demandas de dimisión del presidente Víctor Yúschenko. El primer presidente de la Ucrania independiente, Leonid Kuchma, estima que Yúschenko debe dimitir y anunciar elecciones presidenciales anticipadas. En su intervención por el canal “Ucrania” de la televisión de la ciudad de Donetsk, dijo que tal paso permitiría resolver gran cantidad de problemas y calmar a la sociedad.

Tras ascender al poder bajo consignas populistas, Yúschenko en unos cuantos años metió a Ucrania en un atolladero. Actualmente, el país de hecho es ingobernable por el conflicto entre el presidente y el Gobierno. En el área económica esto se manifiesta en una brusca caída de la producción, en la depreciación de la moneda nacional, en el desempleo masivo –apunta Vladímir Zharijin, vicedirector del Instituto de los países de la Comunidad de Estados Independientes. “El país está al borde de la quiebra y de la disolución. Por eso la dimisión del presidente es demandada no sólo por la población, que, de acuerdos a los sondeos sociológicos, ya prácticamente perdió todo su interés por Yúschenko, sino también por una buena parte de la élite política de Ucrania”.

Todo eso se refleja en la reciente disposición de la Rada Suprema (parlamento) sobre la responsabilidad del presidente por la situación en el ámbito financiero-crediticio del país. Los analistas contemplan dicha disposición como paso a una moción de censura a Yúschenko.

En Georgia reina una situación análoga. El ex embajador de Georgia ante la ONU, Irakli Alasania, que presentó su dimisión, el Partido Republicano y la Nueva Derecha, que formaron una alianza con él, han exigido la celebración de un referendo sobre elecciones presidenciales anticipadas. La ex presidenta del Parlamento, Ninó Burdzhanadze, exhorta a dimitir a su compañero de lucha en la “revolución de las rosas” — el presidente Mijail Saakashvili. Los líderes del Partido Conservador piensan desarrollar una acción de protesta permanente en caso de que Saakashvili permanezca en el cargo. Los motivos de la disconformidad son los mismos que en Ucrania: la ruina total de la economía de Georgia, agravada por los afanes dictatoriales de Saakashvili y su aventura contra Osetia del Sur, que, en definitiva, fue la causa principal de la pérdida de la integridad territorial de Georgia.

En principio se puede hablar del ocaso de las “revoluciones de color” en Ucrania y en Georgia, que en buena medida fueron patrocinadas desde afuera y, sobre todo, con medios estadounidenses. Los patrocinadores extranjeros apostaron por la creación con su ayuda de un “arco antirruso”. Entretanto, esta política entró en contradicción con los intereses nacionales tanto de Ucrania como de Georgia. El ocaso de esas revoluciones es asimismo una prevención de cara al futuro: las tentativas de Occidente de obtener dividendos políticos de las consignas antirrusas carecen de toda perspectiva.