Sábado, 21 de febrero de 2009
En Colombia, denuncias y contradenuncias sobre masacres contra indígenas
Por: Apolinar Díaz – Callejas.

Nadie puede ocultar ya la profundidad de los procesos de cambios sociales y políticos que están en marcha en América del Sur, con la sola excepción de Colombia y Perú.


Diversos movimientos de transformaciones sociales y políticas se han instalado con amplio apoyo popular en las naciones de nuevos regímenes en América del Sur, utilizando la promoción de nuevos objetivos políticos y sociales con modalidades diferentes en cada nación, pero apoyadas en las históricas luchas progresistas de renovación y cambio social que registra la verdadera historia de la América Latina en su conjunto, desde el inicio de las luchas y victorias por la independencia de nuestras naciones. Por eso, estos cambios sociales también están en marcha en Cuba, la pequeña isla del Caribe que ha sobrevivido a todas las formas de agresión del imperio norteamericano y de buena parte de los países de nuestro continente que se dejaron llevar a una política de agresión contra Cuba, para aislarla económica y políticamente del resto de Latinoamérica. Los 50 años de sobrevivencia y consolidación de la Revolución Cubana son el mayor signo de su victoria revolucionaria y del poder de las ideas progresistas y sociales para poner fin a la indebida intervención y agresiones de las grandes potencias capitalistas contra Cuba. Por eso, los 50 años de victoria de la Revolución Cubana son los más grandes y profundos triunfos sociales y democráticos del conjunto de la América Latina, incluidos los procesos que están en marcha en Nicaragua y Guatemala que influyen en los procesos sociales y políticos del conjunto de Centro América.

Un hecho interesante de estos procesos es la utilización del sistema de elecciones democráticas para consolidar la lucha revolucionaria hacia nuevos proyectos sociales. Que es lo que se ha visto en Venezuela, Bolivia, Ecuador Argentina, Chile, Paraguay, Brasil han tenido que arrancar sus procesos revolucionarios ganando paso a paso y manteniendo las libertades públicas.

El resultado electoral de Venezuela que apoyó mayoritariamente unas reglas abiertas para la continuidad de los proyectos políticos y sociales, es ejemplo notable de los cambios ideológicos en el pueblo que han desatado esos procesos revolucionarios, porque se han mantenido las luchas y promoción de los principios sociales de ideología progresista. Chile, a su manera, ha logrado reemplazar la dictadura criminal de Pinochet con un régimen democrático y abierto que recoge la voluntad política de la mayoría del pueblo y de los movimientos de izquierda de ese país.

En el caso colombiano, es evidente que la aplastante derrota electoral del Presidente Bush de Estados Unidos ha golpeado la agresividad militar y política del gobierno del Presidente Uribe Vélez, que desde la ejecución de la liberación puesta en marcha por las Farc de cuatro prisioneros de guerra y de dos notables personalidades políticas secuestradas, el ex gobernador del Meta Alan Jara y el ex diputado de la Asamblea del Departamento del Valle Sigifredo López, ha llevado a que Uribe Vélez se lance a una intensa campaña de agresión y de violencia, manifestando su propósito de destruir y exterminar a las Farc recurriendo al poder militar. Por ello las acciones militares se han extendido en todo el país, especialmente en los Departamentos de Córdoba, Nariño, Cauca y Valle. El Ministro de Defensa ha estado activamente en la dirección militar hacia los fines de guerra total que predica en estos momentos el Presidente Uribe Vélez. El gobierno ha desatado una ofensiva militar en esas regiones del país, en los últimos meses, golpeando con dureza militar a las organizaciones y grupos indígenas. Todo esto ha conducido, además, a que algunos dirigentes de las organizaciones indígenas acusen a las Farc de asesinato de dos o tres decenas de indígenas de una de las comunidades de esas regiones del Sur. Han puesto a circular la versión del número de víctimas y del lugar de los acontecimientos, pero no se han pronunciado contra la ampliación de la guerra militar en esas zonas de indígenas en los últimos meses, y particularmente después de la liberación lograda por la movilización política de grandes sectores nacionales de cuatro miembros de la fuerza pública y del ex Gobernador del Meta Alan Jara y el Diputado Sigifredo López.

El Presidente Uribe y su Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, acogieron la acusación contra las Farc, puesta a circular por unos dirigentes indígenas, que ha servido para legitimar y dar apoyo político a las acciones de guerra ampliadas en todo el Sur del país. La cuestión es tan grave que toda la derecha ha saltado a apoyar al presidente Uribe en su nueva política de guerra total contra las guerrillas sobrevivientes y para lograr que los colombianos dejen a un lado su protesta enérgica y combativa por las acciones guerreras del presidente Uribe que llevaron casi que a la frustración total de la última liberación de prisioneros y secuestrados. Las Farc han expedido un comunicado en que denuncian la ofensiva militar en esas regiones y que el gobierno hubiera utilizado la presencia de sectores populares y de campesinos, para darle un sentido político a la ofensiva militar en marcha.

El Tiempo, diario perteneciente a una empresa española de ultraderecha, en su edición del 13 de febrero de este año transcribe el texto del discurso del Presidente Uribe Vélez ante la Conferencia Episcopal en Bogotá, en que dijo: «El único acuerdo humanitario que se acepta es que liberen unilateralmente y de inmediato a todos los secuestrados y que cesen los actos de violencia y hagan la paz». Indica el mismo periódico que: «Desde el año pasado, Uribe empezó a dar señales de que su concepto de intercambio humanitario ya no incluye la posibilidad de reunirse en un punto específico del territorio nacional para hacer el canje de guerrilleros por secuestrados».

A su vez en el mismo periódico y el mismo día el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, pidió la colaboración de los indígenas con la fuerza pública, y dijo: Lo último que supimos es que las tropas ya desembarcaron en los sitios donde supuestamente ocurrieron los hechos y seguimos esperando la colaboración de la comunidad indígena para que nos indiquen donde están los cadáveres. Según el periódico mencionado las masacres atribuidas a las Farc, ocurrieron después de que tropas militares pasaron por los caseríos. Habría sido una retaliación del grupo guerrillero que acusó a las víctimas de dar información al ejército.

La noticia que ha circulado velozmente en toda la prensa de Colombia del supuesto asesinato de las Farc de un grupo de indígenas, está envuelta en la agresividad y decisiones de guerra del Presidente Uribe Vélez y de su Ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

http://www.argenpress.info/2009/02/la-eleccion-en-venezuela-consolido-el.html