Viernes, 13 de febrero de 2009
Víctimas “colaterales” en el mundo de hoy
Por: Néstor Núñez.

Las preocupaciones aumentan. Las grandes empresas norteamericanas, incluso los monopolios «insignias» del sistema, lanzan a la calle a miles de trabajadores.


Las economías de los fuertes están en recesión. Los mercados se deprimen. Las monedas que regían el mercado de valores se desgastan y caen. Cada vez más ciudadanos de los polos desarrollados demandan ayuda oficial para subsistir.
En fin, un caos que atrae todas las cámaras de TV y todas las cuartillas de la prensa plana.

Mientras, en ocasiones a apenas cientos de metros de las fronteras de los ricos, otro drama silenciado se reproduce escandalosamente, sin que muchos le presten la mayor atención. Unos, porque realmente les importa muy poco. Otros, porque están tan acostumbrados al término «víctimas colaterales», que asumen tales desgracias como algo natural, inevitable, insalvable.

Lo cierto y amargo es que si la crisis económica global iniciada en Estados Unidos degrada a los ciudadanos de los polos industriales, en las áreas ancestralmente explotadas del Sur equivale al efecto de una guerra atómica en cuanto a volumen de penurias de toda suerte.

Un reciente informe de la Social Watch, una asociación con sede en Bruselas, Bélgica, revela que la pobreza extrema, ahora agudizada, que azota al África Subsahariana, podría prolongarse por dos siglos si no se adoptan medidas urgentes de apoyo para esa área geográfica por la comunidad mundial.

Tal como están las cosas, precisa el informe de marras, las necesidades básicas de millones de africanos no serán satisfechas hasta el sigo XXlll, si en ese lapso tales naciones reciben el apoyo internacional debido, y sus gobiernos ejercen políticas efectivas para enfrentar tan enormes abismos.

La propia fuente revela, además, que 80 territorios del planeta, donde malvive la mitad de la población mundial, presentan pésimas cifras en lo referente a mortalidad infantil antes de los cinco años de edad, baja presencia en las aulas de educación elemental, y carencia de asistencia médica a los partos.

Son, en efecto, los grandes perdedores dentro del sistema de injusticias que prevalece a escala global. Para ellos el problema no radica en contar con más o menos combustible para sus vehículos de paseo, sino asegurarse al menos el más magro de los bocados para intentar llegar al próximo día, por terrible que pueda ser.

http://www.argenpress.info/2009/02/victimas-colaterales-en-el-mundo-de-hoy.html