Jueves, 5 de febrero de 2009
LA CONCIENCIA DE LA INDIVIDUALIDAD
Por: José A. Rangel A

“La Individualidad es la flor que crece

en la fértil tierra de la humanidad”

Al Samú

Filósofo egipcio


Es triste entrar a las aulas de clase y ver a nuestros jóvenes sumidos en el desconcierto. Este desconcierto se produce, cuando entran en contacto con la realidad educativa del país y lo contrastan con su realidad interna, personal. Este desencuentro termina por el dominio del sistema, anulando la individualidad en aras del conocimiento.

Desconcierto ante la obligación sin sentido en el cumplimiento de un horario infecundo, de oír a una sucesión de profesores programadas por el Programa. Desconcierto por la necesidad irracional de asimilar el conocimiento mecánico. Conocimiento mecánico, porque es incapaz de ayudar al ser humano en sus necesidades, para su desenvolvimiento social inmediato.

Para qué tantas matemáticas, historia o química sino no nos ayuda a ser mejores ciudadanos, mejores seres humanos. No nos ayudan esos conocimientos en los conflictos personales, ni los que se desatan entre padres e hijos o entre el padre y la madre. ¿Hacia dónde nos dirigimos si ignoramos nuestra esencia?

Estamos adormecidos y dando vueltas en un círculo vicioso. No tenemos conciencia de nuestra individualidad y sus potencias. Si estamos en el capitalismo, nos desgeneramos en seres individualistas. Si estamos en el socialismo como el del siglo pasado, la individualidad es ahogada por el colectivismo.

Revolución, la revolución verdadera hecha por revolucionarios verdaderos es subvertir el orden, el sistema. Como es posible que un Sistema Educativo nos tenga como ratones dando vuelta en una rueda: programa-programado-programa-programado… y así sucesivamente.

Revolución es desprogramarnos y subvertí la programación. La Programación del Sistema Educativo es un circo, es para animales y no para seres humano. El Sistema Educativo y su Programa, es un ente con vida propia, capaz de generarse y autogenerarse, eso le permite adaptarse para seguir sobreviviendo. Ese Programa insertado en el sistema educativo, es una “maquina mental” autónoma y diabólica que se cree indestructible. Este sistema “mental” está asegurado por su logicidad y razonamientos, carentes de basamento humano real. Y esa logicidad duerme, nos duerme.

Nos conseguimos, pues, en un conflicto de ser y no ser. Y la Revolución Bolivariana debería subvertir este orden de valores, pero es ciega porque no está consciente de ello. No puede ver esto y por lo tanto no lo ataca. Sin saber, le hace el juego. Si supiera el fondo tenebroso de la programación del sistema educativo, viera que en las aulas de clase este conflicto entre la individualidad y el Programa promueve la delincuencia.

La delincuencia en el fondo es insatisfacción personal, carencia de amor y humanismo, incomprensión. La imposibilidad de la sociedad para atender a sus ciudadanos en los valores y dotes con que nace cada individualidad.

José A. Rangel A. (050109)

Jarach16@hotmail.com