Miércoles, 4 de febrero de 2009
»Uribe no hizo nada por la libertad de nosotros»
TeleSUR

El ex funcionario del departamento del Meta, manifestó que la Constitución de Colombia establece el deber del Estado para proteger a sus ciudadanos, por lo que estimó que la política de seguridad democrática del gobierno de Uribe no puede tambalearse por acceder a un acuerdo humanitario con las FARC.


Alan Jara manifestó que «siento de todo corazón que Uribe no hizo nada por la libertad de nosotros», durante la rueda de prensa desarrollada este martes para conocer sus impresiones tras su regreso a la libertad.

Al preguntársele sobre su consideración respecto a la inacción que percibió del presidente Uribe, Alan Jara dijo que es un sentimiento muy personal pero que aún no ha constatado hechos concretos por parte de éste para establecer un acuerdo humanitario.

«Este es un sentimiento mío, puedo estar equivocado, ojalá así sea, pero lo que se percibe es que no es así «y agregó» si la política de seguridad democrática (del gobierno de Uribe) es tan fuerte y exitosa, ¿será que la pone a tambalear un acuerdo humanitario?»

Señaló que la Constitución colombiana dice que el deber del Estado es proteger a sus ciudadanos.

Jara planteó que en Colombia existe pena de muerte por omisión cuando el gobierno no hace nada por impedir las muertes.

Reiteró que «es urgente el intercambio humanitario (…) debemos traer muy rápido a quienes quedaron allá», fue una de las primeras frases pronunciadas por un recién liberado Alan Jara al inicio de su encuentro con los medios de comunicación para recoger sus impresiones.

Indicó además que no se puede seguir soñando con la esperanza de que el intercambio avance, sino que hay que empezar a ejecutar líneas de acción para la concreción de esa meta.

«Indudablemente la solución es una salida política, esa es la que tenemos que buscar y trabajar, ese es el compromiso y vamos a hacerlo», puntualizó.

Destacó que la situación del ingreso por parte de jóvenes colombianos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, es un modo que estos tienen de ganarse la vida, pues al no tener la oportunidad de estudiar deciden su inserción en esta organización aunque su vida se vislumbre ciertamente difícil.

«Ante esas circunstancias siempre habrá la oportunidad de que entren más y más personas, hay que cerrarles el camino a las FARC, porque la guerra no trae desarrollo».

Jara resaltó las propuestas que han impulsado tantas organizaciones sociales de paz, «en ese respaldo que dieron los colombianos y las colombianas en acuerdos de paz, hay que proponer soluciones, proponer que se de salida a ese conflicto».

Sin embargo enfatizó que «estamos avanzando, si yo estoy aquí es porque hemos avanzado».

Por otro lado, envió un saludo y un reconocimiento al presidente venezolano Hugo Chávez, refiriéndose a las primeras liberaciones que se llevaron a cabo a inicio del año pasado, donde destacó que se debe ir avanzando en este problema puesto que en la selva colombiana aún quedan más personas, «no los olvidemos», dijo.

Al interrogársele sobre el 18 de diciembre de 2008, fecha en que se conoció de su próxima liberación, momento en el que se encontraba abatido por una fiebre, Jara aseguró que no estaba consciente que iba camino a la libertad.

«Cuando esa noche del 18, abordo un deslizador y viajo varias horas, me encuentro con el comandante que había liberado a los otros políticos, el paludismo que tenía se me quitó y la fiebre fue borrada, fue como mágico», relató con cierta jocosidad Jara, y continuó «pero es un sentimiento que uno maneja con mucha prudencia porque se puede dañar, como de hecho casi se daña a las 24 horas de iniciada esta operación».

Jara alertó en varias ocasiones sobre el peligro que corren los retenidos durante su estancia en la selva, por lo cual se deben activar medidas que sean eficientes para solucionar cuanto antes esa situación.

«Indudablemente, cada minuto que alguien esté en la selva en las condiciones que están allá, está en peligro la vida, por eso es urgente trabajar por ellos, no hay mañana, hoy mismo es necesario trabajar por ellos», enfatizó el ex gobernador colombiano.

En cuanto a la salud actual del ex funcionario del Meta, recordó que un día lo llevaron a bañar y al regresar, de un momento a otro perdió la visión del ojo derecho, «como si me hubiesen puesto una tela negra, me senté en la hamaca que tenía colgada muy asustado».

Agregó que con el tiempo esos pequeños agujeros por los que veía en su ojo afectado, se fueron agrandando, «se fue abriendo la tela hasta que volví a ver, aunque una o dos veces al mes me sucede, no sé que sea, espero que sea algo sencillo».

También reseñó una carnosidad que siente en la garganta, la cual no considera algo grave pero que permanece allí desde hace un tiempo.

Por otro lado, Jara relató que al sintonizar una emisora de radio a la medianoche, cerraba los ojos y se transportaba literalmente al sitio donde debía estar su familia, «era casi que un viaje astral donde los veía en lo que suponía podían estar haciendo en ese momento».

«Por eso ese agradecimiento especial a los medios de comunicación radiales, porque los impresos y la televisión no nos llegaban».

Expresó que el tiempo perdido jamás se recupera, «nos robaron ese tiempo (…), pero no es para resentimientos ni amarguras, y pa’lante», manifestó Jara.

Cuando le preguntaron qué opinaba de su liberación y por qué pensaba que lo habían elegido para dejarlo en libertad en esta ocasión, Alan Jara fue enfático al responder «¿por qué yo?, ¿por qué no fui el primero en salir? es más ¿por qué me cogieron?, esa es la pregunta que me hago, tenemos que trabajar para que no agarren a nadie más y no preguntar por qué lo soltaron».

Jara dijo además que durante sus más de siete años de cautiverio, convivió con personas extraordinarias, seres dignos de admiración a quienes considera se debe rendir tributo y homenaje porque aún se encuentran en la selva.

Resaltó la amistad que hizo con Wiliam Donato, con Mendieta y con Murillo, «creo que sólo no lo hubiera resistido, conviví y muy bien con ellos».

Finalmente agradeció a las personas que estaban concentradas en la Plaza de Bolívar por su solidaridad y por los mensajes de libertad enviados por la senadora Piedad Córdoba, y aprovechó la ocasión para pedir el regreso del resto de sus compañeros.

«Ojalá que esas voces tengan eco y los devuelvan, querer es poder», dijo mientras instaba al intercambio humanitario urgente.

Esta liberación, se da un día después de lo que estaba pautado debido al retraso causado por la decisión del presidente Álvaro Uribe de prohibir a Córdoba asistir a las entregas, a pesar de saber que en el comunicado de las FARC, donde anunciaban en diciembre la entrega de seis rehenes, entre ellos el ex gobernador, pedían explícitamente a la parlamentaria como miembro de la comitiva de rescate.

De la media docena de retenidos que las FARC está liberando, sólo queda entonces Sigifredo López, ex diputado del Valle del Cauca y único sobreviviente de un grupo de doce, que inicialmente fueron capturados en la sede del parlamento local.

López es el último civil del grupo de canjeables que las FARC proponen entregar al Gobierno a cambio de medio millar de guerrilleros presos capturados en combate.

TeleSUR – dg / FC