Jueves, 29 de Enero de 2009
CUBA, AMOR MÍO

Éste es el año del cincuentenario de la Revolución Cubana. El 1 de enero de 1959 los partidarios de Fidel Castro derrocaron el poder del dictador Batista. Durante muchos años para los soviéticos ésta era una fiesta igual que para los habitantes de la Isla de la Libertad.


Y la canción de los años 60 “Cuba, amor mío” de seguro que expresaba inmejorablemente la actitud de los soviéticos hacia este país y su pueblo.

A inicios de los años 80 el egresado de la facultad de lenguas romano-germanas del Instituto de Pedagogía Lenin de Moscú, Yury Gutiérrez-Fernández, igual que muchos otros, soñaba con ir a trabajar a Cuba. Pero el joven traductor ni siquiera pensaba que se le presentaría la ocasión de traducir al propio Fidel Castro. Esto ocurrió en la inauguración de un grupo generador de la central termoeléctrica de la zona oriental de La Habana, que los especialistas soviéticos construyeron junto con los cubanos. “Para un joven -tenía por entonces menos de 30 años – era un shock. ¿Cómo voy a traducir? ¿A Fidel Castro?”, recuerda Yury Guitiérrez-Fernández, que hoy dirige en la emisora La Voz e Rusia la preparación de programas en lenguas de países de la Comunidad de Estados Independientes y del Báltico.

Hasta la fecho recuerdo esta situación: la plaza delante del edificio de la central eléctrica, muchedumbre de gente, está el embajador de la URSS, me pusieron junto a él y todo el mundo espera a Fidel. Se acercan dos limusinas negras iguales, con ventanas ahumadas. De repente se are una puertecilla de uno de estos y sale Fidel Castro. El único que tenía derecho a cruzar la plaza era el embajador, y yo le seguí. Nos acercamos a Fidel, me apretó la mano. Yo le llegaba tan solo al hombro, era un poco delgado, sus ojos irradiaban una sorprendente tranquilidad. Mira a atentamente a la persona, no por encima de ella ni a través de ella. Me presentaron, él me miró con atención y yo sentí que comencé a sosegarme. Cuando Fidel comenzó a hablar, al cabo de 5 minutos yo tenía ya la impresión de haberlo traducido toda la vida, tan fácil y deshinibido me sentía. Es una persona sumamente culta, excelente orador, se percibía en seguida su instrucción jurídica. Lo fundamental era el que, consciente de que se lo traducía, mantuviera el ritmo de su discurso de manera que diese la oportunidad de traducir e incluso de pensar a ratos. Toda la traducción duró unos 40 minutos, pero hasta ahora lo recuerdo todo.

Yury Gutiérrez-Fernández recuerda que las relaciones entre los especialistas cubanos y soviéticos eran absolutamente fraternales. Tan solo el hecho de que la lengua rusa en Cuba se aprendiese en la escuela habla por sí mismo. Gran número de cubanos estudiaba en la URSS y, por cierto que los cubanos no olvidaban la ayuda y el apoyo que les prestaba la URSS.

Procede destacar que este amor era recíproco. Lo romántico y la energía de los guerrilleros barbudos de Cuba inspiraban l pueblo soviético. La juventud leía con entusiasmo las historias sobre el comandante Che Guevara y dejaba crecer barbas. Los militares. Traductores, ingenieros soñaban con comisiones de servicio a la Isla de la Libertad.

“No conozco a una sola persona que, al trabajar en Cuba, que dijera que no la amaba, afirma Yury Gutiérrez-Fernández. Quizá por esto nos fuese muy doloroso irnos”.

Nos marchábamos en 1990, vencía mi contrato y la situación era muy distinta. Nos íbamos con un sentimiento de abandonarla. Hasta ahora tengo un dejo desagradable. Es decir, había un país en el que se trataba estupendamente a los soviéticos, nos sentíamos en Cuba muy cómodamente, pero en un momento, a raíz de ciertos acontecimientos históricos que tenían lugar a finales de los años 80 e inicios de los 90, dejamos Cuba sola. Además, en una situación grave, porque estaba fuertemente liada a la URSS. Creo que lo que pasa ahora: las visitas y los nexos que se restablecen, no es algo absolutamente nuevo sino lo olvidado, lo de antes.

Hoy se puede afirmar con certeza que tras un largo paréntesis, se reanudan los vínculos entre los dos estados, que ha comenzado una segunda etapa de relaciones. La amistad entre Rusia y Cuba ha resistido la prueba del tiempo.