Jueves, 22 de Enero de 2009
Valencia, estado Carabobo
Reinaldo Iturriza

Una marcha contra la delincuencia sirvió de excusa a la oposición para marchar contra Chávez y la enmienda. Hasta allí todo bien, pero los opositores tomaron el Palacio de Justicia carabobeño, echaron al piso un líquido que parecía sangre y allí tiraron la bandera venezolana y la llenaron de sangre.


Fue en 2002 cuando se pusieron de moda, en las marchas de la oposición. Más tarde, juraron que jamás aceptarían portarla en su versión ocho-estrellas. Luego, la invirtieron.

Pero, ¿cómo no se les había ocurrido antes? Mancharla de sangre – o de un líquido que hiciera las veces de sangre.

Ocurrió en Valencia, Carabobo, este miércoles 21 de enero de 2009, durante una “marcha contra la inseguridad”. ¿El motivo? El asesinato de Orel Sambrano, crimen que condenó la Sociedad Interamericana de Prensa, que a su vez solicitó al gobierno venezolano “una investigación profunda, que además de esclarecer este crimen, sirva de disuasivo para detener otros atropellos a la libertad de expresión y a la seguridad de los periodistas en Venezuela”.

Por su parte, la mismísima Reporteros Sin Fronteras especuló: “El asesinato de Orel Zambrano podría tener un móvil profesional. El periodista denunció hace poco unos casos de narcotráfico, en uno de los cuales está implicada la poderosa familia Makled, de empresarios de la región”.

El mensaje es claro: este gobierno es el culpable. Tú, chavista, también eres culpable. Éste es un gobierno criminal – y represor, por supuesto. Tú, chavista, también eres un criminal. Para decirlo con las palabras de algún anónimo opositor indignado, que escribió en la página de Cadena Global:

“Este asesinato no fue la delincuencia. Es un asesinato político, las mafias chavistas están cobrando venganza. Es su manera de resolver las cosas, asesinando. Mientras más poder pierdan, más ciudadanos morirán. A mucha gente no le gustaban sus comentarios y opiniones políticas. PATRIA, SOCIALISMO o MUERTE. Están aplicando la muerte a los que no piensan como ellos. Paz a sus restos”.

Y por si quedaba alguna duda, el hombre de la camisa amarilla nos aclara qué es lo que hay que hacer en el próximo referéndum.

Cámaras: no se está irrespetando un símbolo patrio, no se está ofendiendo a la patria. Dejémonos de tonterías. Lo que están pisoteando es lo que queda de humanidad en cada uno de nosotros.