Miércoles, 21 de Enero de 2009
División árabe causa daño a los palestinos tanto como las bombas israelíes
Por: María Appákova

RIA Novosti.

Pasadas tres semanas desde el inicio de la operación militar emprendida por Israel en la Franja de Gaza, y cuando el número de muertos ya sobrepasó el millar de personas, los países árabes convocaron en Qatar una cumbre urgente de la Liga Árabe (LA) para discutir la situación palestina.


Sin embargo a Qatar no acudieron todos los países que debían asistir. Estados claves como Egipto y Arabia Saudí rehusaron asistir a la cita, y propusieron en cambio, discutir el asunto palestino en la cumbre económica de los países árabes prevista para el 19 de enero en Kuwait.

El hecho de que Egipto y Arabia Saudita ni siquiera quisieron discutir la iniciativa de Qatar, significa que las discrepancias entre el mundo árabe son mucho más profundas que el simple hecho de determinar el lugar y fecha para celebrar una cumbre.

La guerra en Gaza se ha convertido en una batalla de ambiciones para los políticos árabes y la confrontación se desarrolla no sólo entre palestinos e israelíes, sino también en cierta medida, en el interior del mundo árabe.

«Propongo trasladar la sede de la LA del El Cairo a Caracas. Chávez a demostrado que es un árabe en mayor grado que algunos árabes», declaró hace días un diputado del parlamento de Kuwait.

Recientemente, Venezuela y Bolivia rompieron relaciones diplomáticas con Israel en repudio a la operación del ejército israelí en Gaza. Mientras que ningún país árabe a favor del diálogo con Israel ha hecho algo parecido. Ninguno de ellos ha roto las relaciones diplomáticas o comerciales con Israel y todos sus embajadores permanecen en sus sitios.

Trascurridas tres semanas de guerra en Gaza, los líderes árabes no han podido ni siquiera condenar en consenso «la agresión israelí».

Indudablemente, todas esas declaraciones y resoluciones no son más que palabras, pero son precisamente esas palabras las que está esperando la opinión pública árabe.

Las declaraciones del diputado kuwaití, más que todo reflejan lo que piensa la sociedad y también la oposición árabe.

Con los horrorosos reportajes de televisión que llegan desde Gaza como telón de fondo, la discreción demostrada por los líderes árabes es interpretada negativamente por la opinión pública de muchos países, cuyos ánimos están muy caldeados por las consignas que proclaman las fuerzas de la oposición, en primer lugar, por los movimientos islamistas.

Un aporte a esa situación fueron las palabras del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, al pedir a Arabia Saudita romper el silencio por lo que acontece en Gaza y condenar a Israel.

Al no asistir a la cumbre de Qatar, Arabia Saudita y Egipto que han adoptado una postura moderada, han sido objeto de fuertes críticas en muchos países árabes.

Los gobiernos saudí y egipcio, consideran que han hecho aportes considerables para estabilizar la situación en Gaza. Precisamente ellos con el apoyo de Jordania y la Unión de Emiratos Árabes lograron la aprobación de la resolución 1860 del Consejo de Seguridad de la ONU, considerada por Israel como una derrota diplomática.

Además, El Cairo permanentemente ha conducido las negociaciones entre israelitas y el grupo islamista Hamas y obtenido determinado progreso en este sentido.

En cuanto a Arabia Saudita, este país rechazó anular la iniciativa de paz árabe promovida por el monarca saudí Abdullah Abdelaziz aprobada años atrás en una cumbre de la LA.

La propuesta anular la iniciativa de paz fue expuesta por Qatar y figuró entre los puntos de la agenda de la cumbre que organizó. Pero como resaltó el ministro de Asuntos Exteriores saudí Saud al-Faisal la iniciativa de paz ha recibido el respaldo internacional y mientras Israel no la acepte, este documento puede servir de instrumento diplomático para aislar a Israel en la arena internacional. Al mismo tiempo, la anulación de la iniciativa de paz aprobada por la LA únicamente conviene a los israelíes.

En los últimos tiempos Doha y Ankara intentan convertirse en nuevos centros regionales de influencia y de forma muy activa desarrollan misiones diplomáticas de mediación entre Israel y los países árabes con relativos resultados. No obstante, la guerra en Gaza ha encauzado de nuevo la iniciativa diplomática hacia El Cairo y Riad.

Y no obligatoriamente los esfuerzos mediadores de estos dos países tendrán que tener éxito, porque ya ha ocurrido y no será la primera vez en esta región, cuando a consecuencia de situaciones de momento las iniciativas diplomáticas quedan reducidas a cero.

Desafortunadamente, este es el riesgo que ahora afrontan Arabia Saudita y Egipto, como en otras ocasiones ocurrió con otros mediadores en Oriente Medio comenzando con Estados Unidos. No obstante, la postura de poner como piedra angular es el diálogo a pesar de la violencia es una postura que merece respeto.

Porque en Oriente Medio la variante del diálogo no tiene alternativa, el problema radica en las discrepancias que existen entre los mediadores y la falta de una postura común entre los gobiernos árabes. La incapacidad de esos gobiernos de convencer a su propia opinión pública de la necesidad del diálogo puede significar la muerte del proceso de paz.

Es por esto que las discrepancias y división en el mundo árabe causan daño a la causa palestina tanto como las bombas israelíes, y también puede conducir al triunfo de las fuerzas extremistas en cada uno de los países árabes.