Martes, 20 de Enero de 2009
Relaciones ruso-estadounidenses: uno de los desafíos heredados
Por: Odalys Buscarón Ochoa.

La recomposición de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos figura hoy dentro de un cúmulo de asignaturas pendientes que hereda la nueva administración del presidente norteamericano Barack Obama, unido a otros desafíos internos.


Además de un déficit de 10 mil millones de dólares, el mandatario saliente, George W.Bush, dejó al rojo vivo las discrepancias con Moscú en cuanto a los planes de su gobierno de instalar un escudo antimisil (la tercera región del DAM) en Europa.

Otro serio disenso que puso en crisis las relaciones ruso-estadounidenses fue el apoyo de Washington a las aspiraciones de Ucrania y Georgia de ingresar a la OTAN, rechazado por Rusia, cuyas autoridades insisten en que afecta los intereses nacionales y la seguridad del país.

Las repúblicas ex soviéticas no consiguieron el consenso total de los países miembros del bloque occidental, pero lograron compromisos, por separado, con la Casa Blanca, interpretados por analistas como un reforzamiento de la presencia de Washington en el espacio postsoviético. De otro lado, más dependencia.

Basta recordar los sendos acuerdos de asociación estratégica que firmaron los ucranianos en diciembre con sus socios estadounidenses, por un lado, y georgianos el 9 de enero, en la capital del norteño país.

Rusia y Estados Unidos mantienen desde hace más de tres años un abismo en las posiciones concernientes a una renovación del Tratado de reducción de armamentos estratégicos ofensivos (START-1), suscrito en 1991 por los entonces presidentes Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, y que caducará en diciembre de este año.

La versión del START-2 firmada en 1993 en Moscú nunca llegó a cumplirse como aspiraba la contraparte rusa.

El vicecanciller Serguei Riabakov dijo al término de las consultas bilaterales celebradas poco antes de finalizar 2008 que no se lograron acercamientos de posiciones en las cuestiones clave sobre el tema.

“No esperábamos esos resultados considerando los pronunciamientos de la administración norteamericana y las prioridades de Rusia”, apuntó, tras agregar que el diálogo ruso-estadounidense continuará con el nuevo gobierno.

Moscú, según el diplomático, encaminará el asunto de tal modo que en la esfera vital como el control de los armamentos estratégicos no se forme un vacío legal cuando expire la vigencia del Tratado START-1.

Sobre las expectativas respecto al nuevo ocupante de la Casa Blanca, el presidente Dmitri Medvédev expresó el interés de su país en una normalización de las relaciones, “como las de socios y no de otra forma”, precisó, aunque recordó que éstas se dañaron seriamente no por culpa de Rusia.

A pocas horas del cambio de timonel en la Oficina Oval, el canciller ruso, Serguei Lavrov, dijo en rueda de prensa que todo dependía de la administración de Obama y cuál sería su posición respecto a los nexos bilaterales.

Obama se lanzó en las elecciones bajo el lema de la necesidad de cambios y confiamos que éstos abarcarán la esfera de la política exterior y en particular las relaciones con la Federación rusa, subrayó.

En cuanto a los polos conflictivos entre Moscú y Washington como el escudo antimisil proyectado hacia Polonia y República Checa, Lavrov dijo que esperaba un análisis profundo del proyecto por la nueva administración.

De no aparecer la tercera región del DAM no habrá ningún “Iskander” en la provincia de Kaliningrado, apostilló el canciller en alusión a un posible desmontaje de la respuesta asimétrica del Kremlin con las baterías de los temibles misiles tácticos en la frontera más occidental de la Federación.

Lavrov instó al próximo gobernante norteamericano a revisar también otros proyectos que atañen la seguridad europea como la ampliación de la OTAN, a cuenta de Ucrania y Georgia, calificada de absolutamente artificial por el mando militar y dirigentes rusos.

A Moscú le inquieta, de otro lado, el interés cada vez más notorio de Estados Unidos en la región próxima a sus fronteras, considerada zona de histórica influencia rusa: el espacio postsoviético con el Cáucaso y Asia Central como dos áreas de atractivo geopolítico.

Más allá de la recomposición de las relaciones bilaterales, Rusia espera que el nuevo presidente de Estados Unidos acepte en la práctica la realidad de un mundo multipolar y contribuya a la tan necesaria distensión en el planeta.