Viernes, 16 de Enero de 2009
Gas a Europa, pleitos contra Ucrania y problemas para Gazprom
Por: Andrei Fediashin.

RIA Novosti. En Europa de nuevo hay un fuerte olor a gas.
Después de que el 13 de enero Rusia restableciera el trasiego de gas a Europa por la red de tuberías de Ucrania, además del gas que tanto se esperaba, al Viejo Continente comenzaron y comenzarán a llegar muchas cosas más.


En perspectiva, se vislumbran procesos arbitrales, demandas judiciales, reconsideración de contratos de venta de gas y probablemente, lo más positivo que pudo pasar de todo lo ocurrido.

La posibilidad de sanar un asunto muy oscuro y corrupto, que en Europa se conoce con el nombre de El Gran Mercado del Gas.

Al menos, se tendrá la oportunidad de emprender «una limpieza» a la mayor parte del mercado de gas en Europa oriental.

Ya no es importante saber cuales fueron las disputas e intrigas internas en Kiev que impulsaron a Ucrania a desatar uno de los conflictos energéticos más sonados en Europa en muchos en años.

Con intenciones o sin ellas, Kiev empujó a que en el «Gran Juego» del gas se produzcan cambios radicales, y si al fin y al cabo, estos cambios ocurren (porque no hay garantía de que se produzcan), saldrán ganando muchos, en primer lugar los países consumidores.

A pesar de las trabas inexplicables que sigue imponiendo Ucrania, no se puede poner en duda que tarde o temprano, el gas ruso comenzará a llegar a Europa más o menos en volúmenes constantes.

Al respecto, no fue casual que el Comisario de Energía de la Unión Europea (UE) Andris Piebalgs en una reunión en Bruselas con los ministros de energética de la UE afirmara: «si los suministros de gas a la UE no se restablecen para el día 13 de enero, creo estar en el derecho de decir quién tiene la responsabilidad, hasta el momento, sólo hemos pedido a las partes implicadas restablecer el flujo del gas a la UE».

Hacia la gran depuración del mercado gas

Es evidente que una vez concluida la primera fase del conflicto de gas entre Moscú y Kiev, Ucrania quedó más comprometida que Rusia.

Las demandas y reclamos contra Ucrania, más exactamente contra la empresa estatal Naftogaz Ucrania son inevitables, empezando por la contraparte rusa, el consorcio Gazprom que ya anunció la presentación de una demanda ante el Tribunal de Arbitraje de Estocolmo.

Según fuentes ucranianas, Naftogaz respondió a la demanda con otro pleito ante la misma instancia.

Ante el Tribunal de Estocolmo también hay una demanda contra Naftogaz presentada por una de las empresas húngaras más importantes del sector del gas. No obstante, falta mucho para que se produzca una avalancha de pleitos contra la empresa ucraniana o contra Rusia porque para muchos, el asunto es muy complejo.

Aunque en Rusia esas demandas no preocupan mucho, porque hay otros asuntos que requieren no poco trabajo y atención.

En perspectiva, Gazprom tiene por delante un periodo difícil en el que deberá ajustar sus relaciones con los consumidores europeos.

A finales del año pasado, Gazprom informó que el precio del gas para Europa en 2009 oscilará entre los 350-400 dólares por mil metros cúbicos de gas, en lugar de los 460-520 dólares que por mil metros cúbicos calculados de acuerdo a otros pronósticos.

Ahora, los compradores exigen a Moscú explicaciones sobre cómo calcula los precios de exportación de su gas, sobre todo los países que resultaron más perjudicados a raíz de los descalabros urdidos por Ucrania, el país clave en el trasporte del gas ruso a Europa.

Entre los países más afectados figura Bulgaria, país que recibe el 92% del gas desde Rusia, y que a consecuencia de la interrupción de los suministros de gas, tuvo que cerrar 220 de sus empresas desde comienzos de mes.

Según fuentes oficiales, Sofía puede crear precedentes de demandas, reclamos e incluso, una revisión a fondo de todas sus relaciones que tengan relación con la compra de gas.

El primer ministro de Bulgaria Serguei Stanishev ante el parlamento de su país declaró que el gobierno elabora un cálculo detallado de las pérdidas ocasionadas por la falta de gas, que exigirá compensaciones financieras «al responsable».

En relación a los responsables, Stanishev no mencionó a Rusia, y tampoco a Ucrania. Según los expertos, esto quedará claro cuando pase la crisis, pero su final puede tardar cierto tiempo.

En Europa se podrá hablar de «tranquilidad del gas» únicamente después de que Ucrania y Rusia pongan fin al regateo sobre precio del gas.

Stanishev dio instrucciones al consorcio nacional Bulgargas para solicitar negociaciones con Gazprom para reconsiderar el precio del gas para Bulgaria.

«Nos gustaría conocer los parámetros concretos con que se calcula el precio del gas», dijo el jefe de Bulgargas Dimitar Gogov.

Como destaca la prensa balcánica, el ejemplo de Bulgaria lo piensa seguir otros países también perjudicados por el conflicto ruso-ucraniano como Eslovaquia, Serbia, Croacia, Bosnia y Montenegro, Eslovenia Rumania y después el resto.

¿Se aproxima el fin de los intermediarios?

Por lo visto, Bulgaria dará otro ejemplo a los colegas de Europa, y es muy probable que muchos lo aprovechen. El primer ministro búlgaro declaró que su país firmará sus contratos de gas únicamente con Gazprom y rechazará a todos los intermediarios.

En la actualidad, Bulgargas no tiene contactos directos con Gazprom, los contratos sobre los suministros de gas fueron suscritos con tres empresas subsidiarias de Gazprom Overgas Inc, Wintershau y Gasprovexport.

Precisamente a esas compañías Bulgaria compra el gas ruso, y los contratos que regulan los suministros fueron firmados entre los 1997 y 1998.

¿Y quien no se acuerda de lo que pasaba en Rusia en esos años? Si se analiza la situación en cualquier país de la antigua «órbita socialista» se ve la misma situación de Bulgaria. Todo lo que tiene relación con la compra del gas ruso supone la presencia de intermediarios, intermediarios de otros intermediarios y más intermediarios.

Entre otras cosas, Bulgaria es considerada como el país más corrupto entre los estados miembros de la Unión Europea, y la mayoría de los países europeos que más dependen de los suministros de gas, para proteger su imagen, cada vez hablan con más insistencia sobre la urgencia de contactos directos para la compra de ese combustible.

Y a propósito de la dependencia de Europa del gas ruso.

Si se mira con atención las estadísticas sobre el consumo de gas en la UE, parece que alguien de manera muy intencional y con mucho encono está politizando al máximo este asunto.

La dependencia de Europa al gas ruso existe, pero sus dimensiones no suponen una amenaza como para que toda Europa esté permanentemente en guardia.

En realidad la situación no es tan dramática, ya en 1980 Europa comenzó a diversificar sus necesidades energéticas y a partir de 1995, puso en marcha varios programas de desarrollo de fuentes energéticas alternativas.

Así, no vale la pena poner mucha atención a las consignas que tanto se escuchan en el Viejo Continente de «!mucho cuidado con el gas ruso!»

Según las estadísticas de la UE, la mencionada consigna tuvo validez en 1990 cuando el 75% de las importaciones de gas de Europa provenía directamente de Rusia, ahora, esa cuota rusa apenas roza el 37 %.

De los 300.000 millones de metros cúbicos de gas que importó Europa en 2008, Rusia vendió 130.000 millones.

Pero ese volumen es una cifra que ayuda poco. Porque se refiere al volumen total de la importación de gas con marca de origen ruso, es decir, incluyó el gas que desde otros países incluso de la UE se reexportó a países de la UE.

En conclusión, el volumen real de gas ruso que consumió Europa apenas fue el 25%.

En lo que respecta al cuadro energético general de Europa, que incluye la generación de energía eléctrica, la participación de Rusia es apenas del 6,5 %.

Es decir, el 93,5 % restante de las fuentes empleadas para la generación de energía eléctrica en Europa es carbón, gasóleo, viento, agua, combustible nuclear, olas, fuentes térmicas y todo lo que se quiera, pero no es el temido gas ruso.