Sábado, 10 de Enero de 2009
Gaza: escenario para mayor violencia, pese a acuerdo de ONU
Por: Ulises Canales

(PL) Reservas de ambos contendientes respecto al contenido de la resolución de la ONU que exige el cese del fuego en Gaza hacen preveer una escalada en la agresión israelí, vaticinaron hoy analistas y dirigentes regionales.


La continuidad de los bombardeos de Israel sobre la franja costera y la respuesta con cohetes por parte de milicianos palestinos, aún cuando se supone regían tres horas de tregua humanitaria, son un claro indicativo de la grave situación en el terreno.

Desde Tel Aviv, el primer ministro hebreo, Ehud Olmert, rechazó el documento adoptado este jueves por el Consejo de Seguridad de la ONU, con la abstención de Estados Unidos, por considerar que no ofrece garantías al estado judío de que se interrumpan los disparos de cohetes.

El gabinete de seguridad israelí, contrario al espíritu de los negociadores en Nueva York, ratificó que mantendrá la ofensiva militar en Gaza e incluso intensificarla eventualmente con una “tercera fase”, después de los bombardeos aéreos y la invasión terrestre.

La ministra de Relaciones Exteriores y candidata a primera ministra por el partido Kadima, Tzipi Livni, alegó responsabilidades en “salvaguardar a la ciudadanía” al justificar hoy el recrudecimiento de los bombardeos, en los que se presume fue utilizado fósforo blanco.

Olmert intenta conseguir que se obligue al Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), que controla Gaza, a detener primero el lanzamiento de los cohetes, argumento esgrimido para desatar uno de los más sangrientos ataques a territorios árabes desde la guerra de 1967.

La resolución 1860 del Consejo de Seguridad exhortó, entre otras cosas, a un alto el fuego “inmediato, duradero y plenamente respetado, que conduzca a la completa retirada de las fuerzas israelíes de Gaza” y propone un contingente internacional para verificar la tregua.

“Israel nunca ha aceptado que una influencia externa influya en su derecho a defender a sus ciudadanos. El ejército israelí seguirá su labor de defender a los ciudadanos”, señaló el Primer Ministro.

Hamas, por su parte, consideró la resolución perjudicial para los intereses palestinos, además de que en el texto no se hace mención al grupo islamista y que las eventuales negociaciones serían entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de la cual está distanciado.

Para el dirigente de la agrupación en Gaza Ayman Taha, “aunque somos los principales actores en el terreno, no fuimos consultados acerca de esta resolución y ellos no tomaron en cuenta nuestra visión y los intereses de nuestro pueblo”.

En virtud de ello, acotó, cuando las diferentes partes mediadoras quieran aplicar el texto, “tendrán que contar con quienes estamos encargado de la situación en el terreno”.

A su vez, el segundo jefe político de los islamistas en Siria, Abu Marzouk, descartó aceptar en el territorio palestino la presencia de una fuerza multinacional, como propone el documento, a menos que sea emplazada en el lado egipcio de la frontera sur.

A los islamistas les resultan insuficientes las garantías de que una fuerza extranjera pueda disuadir a los hebreos de emprender nuevas agresiones contra Gaza, mucho menos después de la debilidad mostrada por los gobiernos árabes y la ineficacia de la diplomacia mundial.

De acuerdo con el analista Mouin Rabbani, la fuerza internacional sería aceptada por los islamistas “según los propósitos de la misma”.

Si se emplaza para contribuir a mantener la integridad territorial y acabar con la presencia israelí, y si no busca reinstalar en Gaza al grupo Al-Fatah, que lidera el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, la misión de ese contingente sería bienvenida, apuntó Rabbani.

El portavoz de Hamas, Fawzi Barhoum, ha acusado a Al-Fatah de colaborar con Israel y de minar la unidad palestina, pues integrantes suyos en Gaza presuntamente le han pasado información de inteligencia.

Para Rabbani “es muy difícil de aceptar”, aún cuando contempla la apertura de los cruces fronterizos, pues la abstención estadounidense es una luz verde implícita a los judíos para proseguir su agresión.

De igual modo, Abbas y Al-Fatah no tienen presencia notoria en Gaza como para imponerse y hacer valer una resolución que, por demás, protegería a Israel de hipotéticos ataques palestinos desde Gaza, pero no a éstos de una próxima agresión hebrea”, apuntó el analista.

A todos los reparos al documento se agregan las dudas sobre la imparcialidad y verdaderas intenciones de algunos mediadores, en particular Egipto, al que varios círculos árabes y los islamistas palestinos imputan haber colaborado con el régimen sionista.

Ni Francia ni Gran Bretaña, conocidas potencias occidentales aliadas de Estados Unidos y que también consideran a Hamas una organización terrorista, cuentan con la credibilidad que posee Turquía en el mundo árabe, cuya condena a la violencia israelí fue tácita.

El propio primer ministro turco, Recip Tayyip Erdogan, se ofreció para llevar las condiciones del movimiento islámico palestino para un cese del fuego ante la ONU, aprovechando su condición de miembro no permanente del Consejo de Seguridad.

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